La Herencia del Sexenio: Precarización del Mercado Laboral

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La precarización del mercado laboral continúa su avance, y con ello la marginación que enfrentan millones de trabajadores mexicanos. Las cifras del INEGI son contundentes: una moderada disminución en la tasa de desocupación se da en función de un aumento en la precarización de las condiciones laborales.

Para el segundo trimestre del 2012, la población económicamente activa es de 51 millones de personas, de las cuales 48.4 millones tienen una ocupación. En apariencia no existe un gran problema: 2.5 millones no tienen trabajo, una cifra inferior a lo observado en otros países con un PIB similar al de México. Sin embargo, el desequilibrio en nuestra nación no es algo menor.

Lo primero a resaltar es que solamente 17 millones de mexicanos cuentan con una fuente laboral que les proporciona acceso a la seguridad social, por lo que la mayoría, más de 31 millones, no cuenta con una prestación básica para su familia.

Además, 15 millones de personas no tienen un contrato legal que los vincule con sus patrones, por lo que mantienen una relación laboral altamente volátil. El marco de ocupación pre- caria lo cierran tanto la economía informal como el universo que comprenden los micronegocios. En el primer caso se tiene a 14.2 millones de mexicanos, aquellos que no han encontrado una oportunidad de trabajo en el mercado formal y que para salir adelante han debido buscar una fuente de ingresos en la informalidad. En el segundo aspecto se tiene a casi 20 millones de trabajadores, en donde cerca de 11 millones laboran en micronegocios sin establecimiento. En el último aspecto se tiene a gente que trabaja en la calle, y que fundamental- mente carece de prestaciones sociales.

Todavía más delicado es el hecho de que las remuneraciones también se encuentren a la baja. El número de personas que percibe más de 3 salarios mínimos se redujo en más de medio millón durante el último año, al mismo tiempo de que se elevó el total de quienes, en el mejor de los casos, perciben un salario mínimo (800 mil más).

Lo descrito sintetiza la caída en el pago otorgado a los trabajadores, situación que es grave dado que se da en un entorno de crecimiento económico. En consecuencia no se tiene una mejora en la distribución de la riqueza, y por el contrario se observa un aumento en la pobreza, aún de las personas que tienen una ocupación.

La generalización de la precarización puede observarse en cifras como las asociadas a los 6. 7 millones de personas que cuando mucho reciben un salario mínimo, o los 3.1 millones que no reciben remuneraciones. De igual manera se debe tomar en cuenta que hay 11.3 millones de trabajadores que tienen un ingreso de entre 1 y 2 salarios mínimos, algo insuficiente para poder mantener a una familia fuera de la pobreza. En suma se tiene a 20 millones que viven en la marginalidad laboral por lo bajo de sus ingresos, 1.7 millones más que durante el segundo trimestre del 2011.

Parte del problema se genera por la reducción de la jornada laboral. En el último año 3.5 millones de trabajadores se ocuparon por menos de 15 horas a la semana, 500 mil adicionales. Otros 9.6 millones laboraron entre 15 y 34 horas, una cifra superior en 600 mil personas a lo contabilizado en 2011. El problema de esto radica en que una jornada laboral reducida implica ingresos y prestaciones igualmente moderadas.

A lo anterior se matiza con el incremento en la inflación, la cual se encuentra impulsada por la elevación en los precios de los alimentos, algo que exacerba la precariedad en la que vive la población que recibe menos de 2 salarios mínimos como pago a su trabajo. En los siguientes meses los desequilibrios podrían agudizarse, esencialmente porque la des- aceleración económica tocará a más sectores productivos, algo que un gasto de gobierno improductivo no podrá evitar.

Mercado laboral mexicano

Los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) para el segundo trimestre de 2012 revelan un escenario de contradicciones. Pese a la relativa “estabilidad macroeconómica” se sigue apreciando la incapacidad del aparato productivo mexicano para generar empleos de calidad suficientes para toda la población. En primera instancia se aprecia un incremento de la población ocupada en poco más de 2 millones de personas respecto al 2011. En segundo término se tiene una reducción en la tasa de desocupación, la cual pasó de 5.2% en el segundo trimestre de 2011 a 4.8% para el mismo periodo de 2012. Si bien lo anterior es positivo existen elementos que deben observarse de manera más detallada y que indican un aumento en la precarización laboral, uno de los cuales es el aumento de personas que laboran en la informalidad.

Para el segundo trimestre de 2012, 14.2 millones de mexicanos encuentran en el sector informal un medio de subsistencia, es decir, 28% de la Población Económicamente Activa (PEA) se encuentra empleado en condiciones laborales marginales. Además, la vinculación de los mexicanos al mercado laboral no necesariamente va de la mano de un empleo que garantice mejores condiciones de vida. Dicha situación se ve refleja- da en la agudización de la pobreza y propicia el deterioro del débil mercado interno.

Los resultados también revelan un deterioro importante de las condiciones laborales. En este sentido, se aprecia:

• Un incremento de los trabajadores no remunerados del 5.4%, es decir, 3.1 millones personas que no son remuneradas por sus trabajos.

• 807 mil personas se incorporaron al grupo que cuando mucho percibe hasta un salario mínimo, al igual que 853 mil se sumaron al que devenga entre 1 y 2 salarios mínimos. Dicha situación plantea un reto importante, puesto que las menores percepciones no son garantes de un mejor nivel de vida y en consecuencia representa un segmento de la población vulnerable a los estragos de la pobreza.

• En contrasentido, existió un decremento del 6.0% y 2.4% en los segmentos con ingresos entre 3 y 5 salarios mínimos y más de 5 salarios mínimos respectivamente.

• Para el mismo periodo, 4 millones de mexicanos no recibieron ingresos a pesar de encontrarse ocupados, es decir, 159 mil personas más que el año pasado.

• El 64% de los mexicanos ocupado no tiene acceso a la salud, es decir, 6 de cada 10 empleados no tiene acceso a las instituciones de salud, lo cual corresponde a una prestación básica.

• Un punto destacable es el comportamiento de la ocupación en los grandes estable- cimientos (4 millones de personas), sin embargo, la mayor parte del empleo (49%) se concentra en micro-negocios que como consecuencia de la baja generación de valor agregado, competitividad y productividad del país, no son garantes de una calidad mínima del empleo generado; el cual manifiesta incapacidad de pago de prestaciones, sueldos dignos y que además gesta una propensión a incrementar el sector informal.

• En este sentido, se aprecia que 10.9 millones de mexicanos se encuentran ocupa- dos en micro-negocios sin establecimiento lo cual, si bien constituye un paliativo frente a la pobreza o la desocupación, no implica un empleo digno que mejore las condiciones de vida de los trabajadores.

• Otro síntoma de la problemática de precarización laboral, se observa con el incremento de los trabajadores sin contrato escrito. Poco más de 15 millones de mexicanos se encuentran en esta condición, lo cual deja vulnerable un gran segmento de la población a los abusos que se puedan presentar en materia laboral.

• Finalmente se tienen a los 31 millones de mexicanos que tienen ocupación pero no reciben la prestación de seguridad social, algo que representa una contradicción con las necesidades de elevar el bienestar de la población.

Inflación

La problemática social se agudiza como con- secuencia del alza en los precios percibida en el último periodo. En este sentido, la relativa estabilidad en los mismas se ha visto afectada por el incremento en precios de alimentos, bebidas y tabaco (8.2%). En todo ello, también ha jugado un papel importante el desempeño del ramo del transportes, el cual exhibe un alza del 4.7%. Dicha situación coarta de manera importante el bienestar de la población más vulnerable, ya que no sólo padecen los estragos de un empleo precario, sino que deben costear productos básicos más costosos que reducen de manera importante su poder adquisitivo.

Un análisis sobre el comportamiento de la inflación permite apreciar varios hechos relevantes. En este sentido, se puede apreciar que el componente subyacente (3.6%) a servido para mantener la relativa estabilidad de precios. Sin embargo, existen presiones inflacionarias importantes provenientes del segmento no subyacente (7.3%) y en especifico de los productos agropecuarios (11.3%) que han experimentado un alza considerable: para la primera quincena de julio el frijol presentaba un alza del 55.8%, huevo 21.5%, carne de res 16.0% y el maíz 16.5%.

Dichos incrementos son la resultado de varios factores, principalmente algunos productos agrícolas sufrieron fuertes in- crementos a consecuencia de la gripe aviaria presente el mes pasado, sumado a esto se tiene el tiempo de sequías sobre algunos campos productivos y por último las variaciones a la alza que ha sufrido el tipo de cambio (peso mexicano frente al dólar americano). Aunado a estos facto- res, el gobierno no ha manifestado un freno al precio de los combustibles, coadyuvando cifras tan altas en inflación. Las cuales laceran en mayor medida a la población que percibe menos ingresos puesto que la mayor parte de su ingreso se destina a alimentos y transporte. De tal forma, se puede apreciar mayores incrementos en los precios para el segmento de la población que devenga de uno a tres salarios mínimos (5.3%) en tanto que los que tienen ingresos superiores a 6 salarios perciben alzas del 4.4%.




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