El reto para Peña Nieto es resolver las asignaturas pendientes

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México ejercerá una creciente influencia en los asuntos internacionales en las próximas décadas. Como miembro prominente de organizaciones como la OECD, el G-20 y la APEC, su influencia se manifestará en la economía, la política, y el entorno de seguridad globales. De igual forma su participación en el progreso mundial será más evidente y comprometida en función de su crecimiento económico y de sus relaciones comerciales con el resto de países socios.

Este escenario futurista de México puede tomarse de dos maneras: un análisis prospectivo, o uno de tantos “sueños guajiros”. Esta disyuntiva esta sin duda en función de lo que los mexicanos estemos dispuestos a hacer por nuestro país. Lo que es claro es que el primer paso es defender y consolidar lo ya logrado.

Luego de una historia económica turbulenta iniciada a finales de los años setenta, es innegablemente que la economía mexicana ha alcanzado la estabilidad macrofinanciera, ello gracias a que hemos logrado sólidos fundamentales. Este logro, que es resultado de una serie de gobiernos que se disciplinaron, no puede ser negado ni mucho menos desmantelado.

Sin embargo, es de advertir que la economía se ha manejado con el criterio de estabilidad y poco crecimiento, siendo una disyuntiva que finalmente ha afectado al empleo productivo en el país. La tasa de inflación se ha mantenido alrededor de 4% anual durante los últimos 10 años, pero a costa del crecimiento, que el mismo periodo ha promediado apenas el 2.5% anual. Estos claroscuros sin duda caracterizan el desempeño actual de nuestro país. Lo importante es fortalecer los claros y difuminar los obscuros.

Por el lado de los claros, además del buen manejo de las macrofinanzas reflejados en la disciplina fiscal y la baja inflación, se tiene un nivel importante de reservas internacionales que supera los 150 mil millones de dólares y que dan respaldo a un tipo de cambio relativamente estable, que si bien a últimas fechas ha mostrado cierta volatilidad producto de los vaivenes económicos mundiales, se encuentra en rangos manejables sin provocar que las autoridades monetarias tengan que intervenir drásticamente. De igual forma, el manejo de la deuda ha sido prudente y responsable, manteniéndose en rangos del 40% del PIB lo que ha beneficiado al país, en comparación con los niveles de los países europeos actualmente en crisis cuyas deudas sobre pasan el tamaño de su PIB.

Otro claro es la fortaleza de las instituciones económicas que muestra nuestro país, y que se ha reflejado en que la estabilidad económica se mantenga, mediante el respeto a la autonomía del Banco de México.

Entre los obscuros se encuentra el hecho de que el crecimiento de la economía mexicana ha estado sustentado en la dinámica del mercado externo, con una alta dependencia comercial y de inversión respecto a Estados Unidos (85% y 53% respectivamente), por lo que sigue siendo una asignatura pendiente fortalecer el mercado interno.

Otro obscuro importante, es que a pesar de que México es una de las economías de mayor dimensión (en cuanto al PIB, territorio y población), sus tasas de crecimiento e ingresos per cápita han quedado rezagadas respecto de las economías emergentes como Corea y Brasil. Cabe señalar sin embargo, que en la última década se ha registrado una recuperación del ingreso per cápita, al pasar de 10,875 dólares en 2002 a 15,177 dólares en 2012, es decir un incremento estimado del 3.3%, superior al crecimiento del PIB, aunque comparativamente sigue siendo bajo.

Una de las más importantes asignaturas pendientes es la generación de empleos productivos formales, según los registros del IMSS y las expectativas para el cierre de 2012, en la última década la planta laboral formal habrá crecido en poco más de 3 millones 400 mil personas;  es decir unos 242 mil puestos de trabajo anuales, lo que no cubre el déficit de casi un millón que se demandan anualmente y que han terminado engrosando las filas de la informalidad cuya “planta laboral” casi se equipara a de los trabajadores registrados en el IMSS con poco menos 13 millones de informales, contra 15 millones de empleos formales.

Defender lo logrado es el reto que tenemos los mexicanos para los próximos años, y el del nuevo gobierno es resolver las asignaturas pendientes. Sólo así podremos dejar de construir “sueños guajiros” y empezar a construir escenarios futuribles.

Por Julio A. Millán B., Presidente de Consultores Internacionales S.C.




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