Democracia es alternancia

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La sociedad mexicana ha llegado a un punto de maduración política muy alto, en que se está logrando la alternancia democrática sin violencia.

Es importante que todo ciudadano tenga la conciencia de que, como acaba de escribir Calderón en Twitter “no hay triunfos ni derrotas permanentes”. En efecto, es así: el perfeccionamiento democrático tiende a concretarse en la alternancia, como se ha logrado en las grandes naciones occidentales, como Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Japón, Canadá, España, países en que los gobiernos laboristas admiten el triunfo de los conservadores y viceversa; eso es y debe ser la normalidad de las democracias.

Nadie debe eternizarse en el poder, sino al contrario, dar paso a la alternancia legítima, avalada por los votos de las mayorías, cuando estas piensan que ha llegado el momento de cambiar de rumbo y de cambiar de aires.

Los pueblos tienen el poder de su voto para castigar o premiar a los políticos, o a los partidos políticos: si lo han hecho bien, los ratifican, y si lo hacen mal o deficientemente, los quitan.

En el caso concreto de nuestro país, las preguntas que hay que responder son tres:

1.- ¿Por qué no ratificó el pueblo mexicano al PAN en la Presidencia de la República?

2.- ¿Por qué la mayoría del pueblo mexicano no eligió como su Presidente a Andrés Manuel López Obrador?

3.- ¿Por qué el pueblo mexicano prefirió el regreso del PRI después de doce años de gobiernos federales panistas?

Pensamos que la respuesta a estas tres preguntas es básica para todo ciudadano, sea del partido que sea; es necesario que cada votante analice a profundidad qué es lo que llevó a la mayoría de la población ciudadana a tomar la decisión del 1º de julio y otorgarle su confianza mayoritaria al joven político Enrique Peña Nieto.

De aquí en adelante, lo que resta al pueblo mexicano es buscar la unidad en la diversidad; lo que importa es el futuro del país: que México tenga progreso en un clima de paz y de justicia social, de distribución equitativa de la riqueza nacional, de mejor educación pública, de mejores servicios de salud pública, de avance en la competitividad internacional y de recuperación de los primeros lugares que hace una década ocupaba nuestro país en el concierto mundial de naciones.

Macroeconomía piensa que el sistema electoral establecido y cuidado por el IFE fue impecable y que la participación de 50 millones de mexicanos en el proceso electoral da cuenta de un avance democrático gigantesco del pueblo mexicano, siempre admirable.

Lic. Mauro Jiménez Lazcano, Director General de Macroeconomía




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