Reflexión 2012: Democracia y competencia en medios

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Artículo publicado en 24 de Mayo, 2012 | Autor: CIDAC

Entre el 18 y el 23 de mayo pasados, tuvieron lugar en el Distrito Federal y en varias ciudades del país, una serie de marchas convocadas con distintos propósitos, aunque todas en el marco de la presente contienda electoral. Uno de los comunes denominadores de tales actos masivos fue el reclamo, no sólo dirigido a la mayor cadena televisiva del país, sino a los medios en general, por no tener posturas y coberturas más imparciales de cara a las elecciones presidenciales. La discusión en torno a la existencia o no de un sesgo o preferencias de los medios, toma mayor relevancia cuando se trata de aquellos que son concesionados y tienen un espectro de difusión a nivel nacional. Tal es el caso, por supuesto, del duopolio televisivo. El verdadero tema de fondo no es que un medio decida o no tener cierta línea editorial. A pesar de invocar la llamada “responsabilidad social” o la “ética” de los medios, lo cierto es que los límites al ejercicio de la libertad de expresión representan un debate casi interminable (en todo el mundo). El problema aquí son las pocas alternativas que tiene el usuario mexicano para informarse en un medio de alcance tan amplio como la televisión, es decir, es una cuestión que tiene su origen en la falta de competencia. Resulta entonces relevante revisar qué propone cada uno de los candidatos presidenciales para solucionar los problemas ocasionados por la concentración en este importante mercado.

El candidato del PRI se ha comprometido a fortalecer la televisión pública y a promover la competencia mediante el otorgamiento de concesiones para nuevas cadenas televisoras, a partir de elementos técnicos. La candidata del PAN ha declarado que México requiere tantas cadenas televisivas como la tecnología nos permita y como los consumidores lo demanden. El candidato del PRD se ha pronunciado también por la creación de una nueva cadena televisiva y ha sido muy enfático en las consecuencias negativas del duopolio. Los tres candidatos coinciden también, en fortalecer al órgano regulador de las telecomunicaciones –la COFETEL— mediante el otorgamiento de autonomía técnica, operativa y presupuestaria para él y los demás reguladores. Uno podría esperar entonces que, dado el consenso que existe en este tema, independientemente de quien resulte ganador, se contaría con mayor competencia en el sector de la televisión y con un órgano regulador más fuerte y equipado. No obstante, la experiencia reciente podría ser un indicativo de que tales propuestas no serán fáciles de concretar y menos por quien ha sido beneficiario aparente de la cobertura, el tema que yace en la disputa planteada por los estudiantes.

Durante el sexenio del presidente Calderón se ha hecho relativamente poco por incluir más competencia en la televisión, aunque sí se han abierto más espacios a los canales públicos. Cabe recordar que este año se anunció la ampliación de la red de TV México, con lo que el Canal 30 del Organismo Promotor de Medios Audiovisuales (OPMA) tendrá una cobertura de más del 50 por ciento del territorio por señal análoga. También se anunció que Once TV del Instituto Politécnico Nacional, incrementaría su cobertura a 70% de la población, en tanto la señal de Canal 22, dependiente de CONACULTA, llegaría a 56% del territorio. A pesar de ello, el presidente prácticamente guardó silencio ante la negativa del órgano regulador correspondiente para otorgar nuevas concesiones a particulares.

Los servicios de telecomunicaciones desempeñan un papel de suma importancia en el desarrollo económico de un país, debido a que constituyen una de las herramientas fundamentales para incrementar la productividad. Sin embargo, este sector también entraña intereses muy sensibles que constantemente frenan y limitan la introducción de competencia, no sólo en televisión, sino también en telefonía celular, internet y otros mercados importantes. La convergencia tecnológica obliga a tener un marco regulatorio flexible que pueda adecuarse a las necesidades de los concesionarios y de los usuarios. En México, la situación en el sector parece haberse pasmado. La pregunta es quién será capaz de enfrentar a los más grandes empresarios del país en beneficio de los consumidores.




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