La China que yo vi (Febrero 2012)

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Agradezco a la Agrupación “Constitución y República, Nuevo Milenio, A.C., agrupación ciudadana de análisis, debate y propuesta plural. Diversa y apartidista que dirige nuestro querido amigo y compañero el licenciado Fausto Cantú Peña, esta oportunidad que me brinda de estar con ustedes.

La China que yo vi en febrero de este año del 2012 es un país deslumbrante, con un pueblo ordenado, trabajador, educado y preparado técnicamente, alegre y con visión de futuro.

Con planes quinquenales, China planea su futuro para los próximos 100 años y más; los chinos tienen un sentido colectivo de la vida, en el que lo que importa es el bienestar y la felicidad del conjunto nacional, menos que lo individual. Esa es la diferencia principal con Occidente.

Trabajan y se esfuerzan diariamente, los chinos, pensando en las futuras generaciones, más que en las actuales: “Qué bueno que hemos alcanzado hoy este desarrollo económico y social; pero nuestro país será mejor después, y no hay que perder tiempo”, es lo que alcancé a entender de su pensamiento, sin que así me lo dijeran.

Shanghái-Pudong es deslumbrante y Beijing es asombroso; son ciudades fruto de una civilización milenaria cuyos 1,300 millones de personas que la integran trabajan ya desde ahora pensando en el siglo XXII y el XXIII.

China ha desarrollado la ciencia y la tecnología, la educación, la industria, el campo, la minería, la pesca, el turismo; es una nación en expansión, en la que se enlazan una muralla fabulosa construida hace siglos, con la industria del espacio que intenta ahora mismo construir una estación en órbita.

Con los principales funcionarios públicos, periodistas y científicos sociales con los que me entrevisté, la conversación fue en español; muchos de ellos habían estudiado en el Colegio de México y otros en el CIDE, con becas que el gobierno mexicano había creado en los años 70’s y 80’s; la mayor parte de esas personalidades mostraron siempre un gran reconocimiento, admiración  y afecto hacia nuestro país y nuestro pueblo; los dirigentes chinos, especialmente los de generaciones anteriores recuerdan la forma en que México los apoyó para incorporarse la Organización de Naciones Unidas (ONU) y para iniciar una relación económica y cultural que estaba cancelada por la Guerra Fría de la segunda parte del siglo XX.

Desde la apertura de China en 1972 a sus relaciones con Occidente, a la que México contribuyó grandemente en 1971-72, propiciando que la República Popular China tomara el lugar que le correspondía en la ONU, hasta el momento actual, ese gran país que entonces pertenecía al Tercer Mundo y ahora se incorpora al desarrollo económico de las potencias mundiales, ha producido un progreso acelerado en todos los campos de la actividad económica, científica, cultural y social, aunque todavía mantiene problemas de rezago en amplios sectores de la población, no obstante los esfuerzos que se han realizado en las últimas décadas en favor de una extensa comunidad que ahora integran 1,300 millones de personas.

Para los dirigentes chinos actuales el principal objetivo de reciente Plan Quinquenal es incorporar a las grandes masas trabajadoras y campesinas de China al mercado interno mediante una elevación metódica y progresiva de sus ingresos, porque en el curso de las seis décadas transcurridas desde el final de la Gran Revolución China de Mao Tsé-tung, se impulsaron varios polos de desarrollo económico, sobre todo en las grandes ciudades de Beijíng, Shanghái y otras, pero grandes masas de población del campo y las montañas, en un país tan extenso, fueron dejando rezagos muy notorios, de millones de personas de bajos ingresos reales.

Al llegar a un momento como el actual, en que la gran República Popular China se incorpora al desarrollo de las grandes potencias de América y Europa, de pronto los altos dirigentes políticos, científicos y administrativos se dan cuenta de que hay extensas capas de población de bajos ingresos y, en general, bajos niveles de vida.

Y entonces, es ahora cuando, impulsados por el Presidente Hu Jin Tao, la Asamblea Popular China decreta el actual Plan Quinquenal con un objetivo fundamental y de grandes alcances: incorporar lo más rápidamente posible a la población rezagada a la participación en el ingreso nacional, con mejores niveles de ingreso personal y por familias, como un acto no solamente de justicia social, sino de ampliación del mercado interno.

¿Y cómo podrá hacerse eso? Mediante el uso racional de los grandes recursos económicos ahorrados en más de sesenta años de trabajos esforzados del pueblo chino, que se ha convertido en las últimas décadas en la “Fábrica del Mundo”.

FORTALECER EL MERCADO INTERNO

En estos cuarenta años de apertura con el mundo occidental, apertura a la que México contribuyó grandemente en los años 71-72, los chinos acumularon una fortuna en reservas monetarias, que se calcula actualmente en 3 millones de millones de dólares (tres trillones, en inglés), lo que se puede comparar con los 150 mil millones de dólares que tiene actualmente la reserva mexicana.

Estas enormes reservas monetarias chinas son el producto de 40 años de intenso trabajo y exportaciones a Occidente, pero también representan décadas de austeridad en el nivel de vida del pueblo chino.

Los actuales dirigentes chinos, encabezados por el Presidente Hu Jintao, piensan ahora que es tiempo de fortalecer el mercado interno chino y acrecentar progresivamente los niveles de vida del pueblo chino, lo cual ha sido puesto como un mandato en el actual Plan Quinquenal de la República Popular China, aprobado por la Asamblea Popular (Congreso).

Esta decisión de los altos dirigentes chinos nos parece muy acertada y muy justa para el pueblo trabajador chino, sobre todo para los habitantes de las afueras de las ciudades y del campo, de las montañas que todavía padecen una condición de atraso respecto de sus conciudadanos de las ciudades.

OPORTUNIDADES PARA MÉXICO

Esta apertura del mercado externo chino representa una gran oportunidad para la nación mexicana y en particular para los empresarios del nuestro país. Actualmente, el comercio exterior México-China es cercano a los 40 mil millones de dólares anuales; pero es deficitario para México en una proporción de 30-70 por ciento.

Las ventas mexicanas a China las encabezan la Cervecería Modelo (Corona); pan Bimbo (Servitje); MASECA (Roberto González) y CEMEX (Lorenzo Zambrano); pero actualmente China es demandante de un sinnúmero de productos de consumo agrícolas e industriales y podría multiplicar sus importaciones desde México a niveles sin precedente.

En las condiciones actuales, planteadas por el nuevo Plan Quinquenal Chino, creo yo que las oportunidades mexicanas son muy grandes y que con urgencia se debe restablecer el Foro Empresarial México-China, ya protocolizado pero que tiene muy bajo funcionamiento por razones políticas y diplomáticas inexplicables.

Resulta que a raíz de la visita del entonces presidente Vicente Fox a China, las relaciones se fueron enfriando, toda vez que la diplomacia mexicana mostró un cierto desapego a cánones antiguos de respeto a la autodeterminación de los pueblos y no intervención en los asuntos internos de otras naciones; esto sobretodo por los intentos que tuvo Fox de acercamiento con el Dalai Lama y que fueron continuados en el actual Gobierno, de una manera incomprensible para el Gobierno Chino.

En un momento dado, Fox tuvo expresiones despectivas respecto del comercio con China, que fueron continuadas en el actual Gobierno, aunque hay visos de que estos malos entendimientos se han ido resolviendo recientemente.

Con todo, el Gobierno Chino, según explicaciones recibidas por el Director de Macroeconomía en su reciente viaje, confía en que las relaciones se mejoren, en los meses por venir, porque, para los dirigentes chinos: “China no es un rival para México”, y más bien esperan que venga una nueva etapa de asociación y colaboración en todos los campos del desarrollo económico, cultural. Educativo, y científico, tecnológico y social.

Lo que vi y lo que no vi en China, en febrero de 2012:

LO QUE NO VI

No vi ambulantes en la calle

No vi policías ni patrullas y mucho menos con torreta encendida

No me topé con ninguna persona que me abordara o me molestara en la calle

No vi limosneros ni limpiavidrios de los coches; ni uno solo.

LO QUE SÍ VI

En Beijing y en Shanghái vi:

Un pueblo ordenado y trabajador

Miles de jóvenes entrando temprano al trabajo y saliendo a las 5 de la tarde de trabajar, invadiendo las calles a la salida o la entrada a las labores; pero desapareciendo rápidamente al abordar transportes colectivos subterráneos o de superficie

Eficiencia en el metro, trolebuses y camiones articulados; abundancia de taxis

Gran cantidad de edificios nuevos y rascacielos, sobretodo en Shangai-Pudong

Pudong es un Distrito contiguo a Shangai que fue desarrollado y planeado desde el principio, de 1970 a la fecha y ahora tiene una población equivalente a la de Shanghái y es el Centro financiero de China

Tiene un tránsito de vehículos ordenado y rápido

Abundancia de automóviles nuevos y de lujo, que pagan estos últimos, elevadísimos impuestos en el momento de ser adquiridos

CLASE MEDIA INTEGRADA POR 300 MILLONES DE PERSONAS

La clase media china está actualmente integrada por 300 millones de personas con ingresos parecidos a los de la clase media europea y norteamericana; por lo mismo, representa un universo demandante de bienes y servicios, que puede proporcionar en parte la industria y la agroindustria mexicanas.

INTERESES CON MÉXICO

Los intereses de china hacia México, se extienden ahora, más allá solamente del comercio hacia el turismo y la minería, y también la educación y la cultura.

China está muy interesada en ampliar sus inversiones en México y establecer una relación renovada y más dinámica con nuestro país; piensan en China que las relaciones entre nuestros dos países apenas empiezan y pueden multiplicarse en las próximas décadas a niveles mucho mayores.

En materia de educación y cultura las posibilidades son enormes por las coincidencias históricas entre los dos pueblos.

Por el Lic. Mauro Jiménez Lazcano




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