El Jade: bisagra de dos civilizaciones

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México y China se fusionan en un razonamiento interpretativo; como dos grandes civilizaciones erigidas a través de su glorioso pasado milenario. Ambas naciones comparten, gracias a su intenso intercambio cultural, sus enfoques e interpretaciones, en esta ocasión, expresados a través del jade proveniente de las culturas prehispánicas maya, olmeca y mexica; y, las de las dinastías Hang, Shang y King.

Se trata de un total de 220 obras de jade expuestas en el Museo de Antropología de México; y, posteriormente se trasladarán al Museo del Palacio Imperial de Beijing. Esta exhibición es en homenaje a los 40 años de las relaciones diplomáticas de México y China. La exposición “Piedras del Cielo, Civilizaciones de Jade”, estará y podrá disfrutarse aquí en el D.F. hasta junio del 2012, después esta magnífica colección prehispánica, dinástica y neolítica partirá a Beijing donde podrá ser admirada por miles de chinos.

Lo interesante de este esfuerzo comparativo es presenciar, con todo el impacto que ello representa, el sentido místico de dos temáticas concebidas en obras de jade. Gracias a este esfuerzo de colaboración conjunta, los mexicanos y visitantes extranjeros, podrán adentrarse a un recorrido histórico y remontarse a expresiones culturales de más de 8,000 años de historia china y 5,000 de historia mexicana. Un momento oportuno para que los observadores de la historia vean con regocijo el sentido profundo de lo que realizó la dinastía Hang o la cultura maya.

La colaboración de China es total trajo 120 piezas representativas de la colección de jade del Museo del Palacio Imperial de Beijing. El jade en China es considerado hoy en día como una piedra preciosa. Las replicas, que se reproducen para su venta y se encuentran a disposición de los turistas nacionales, chinos de ultramar y extranjeros que visitan Beijing, se exponen con orgullo en los marcos de madera que ornamentan la entrada de las casas, en las vitrinas de los vestíbulos de recepción, y en las mesas de centro donde los invitados disfrutan el té chino y respiran con placer el esplendor de un pasado civilizatorio glorioso.

México por su parte puso, en la media comparativa de esta exposición, un centenar de obras provenientes mayormente de los museos de Antropología, Templo Mayor, los  regionales de Yucatán, Campeche, Chiapas, Tabasco, la zona arqueológica de Teotihuacán y el Museo de Antropología de Xalapa.

La exposición se divide en seis núcleos temáticos: 1) una introducción en donde se da el significado del jade; 2) el proceso de manufactura donde se aprecia el color del jade de manera natural; 3) los rituales que se celebran a través del jade; 4) piezas chinas ornamentales donde se observa su belleza y concepción del mundo; 5) el poder del jade que se trasmite a quienes le usan como atuendo personal; y 6) el jade en los ritos ceremoniales de muerte; recuérdese que era costumbre en las ceremonias mortuorias de Mesoamérica colocarle al difunto una piedra de jade dentro de la boca para que hubiera una fuerza natural capaz de acompañarle en su travesía a la otra existencia, era la representación de un soplo de vida que perduraba en la eternidad.

El jade, en las dos culturas, es una representación conceptual y filosófica, según lo aseveró durante su recorrido  por la exposición el embajador de la Republica Popular China. Si uno disfruta esta extraordinaria exhibición, se percata del poder del jade, ya sea como adorno personal o como símbolo de prestigio social. El jade tiene también en las civilizaciones de China y México un sentido de poder y de autoridad; expresa también protección. El jade en Mesoamérica fue ampliamente utilizado en las ofrendas fúnebres y  en las ceremonias y rituales religiosos.

Por Jorge Navarro Lucio




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