¿Campañas negativas o ejercicios de rendición de cuentas?

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El nuevo spot que promueve el voto para los candidatos del PAN a diputados federales y senadores es la “punta de lanza” de una campaña contra el PRI llamada “Peña no cumple”. Los panistas pretenden recorrer todo el territorio nacional con grandes pantallas en donde se transmitirán los videos que dan cuenta del incumplimiento, parcial o total, de 135 de 608 compromisos que el priísta firmó ante notario durante su campaña para gobernador del Estado de México en 2005. Ahora bien, ¿en verdad estamos presenciando una nueva versión de “propaganda negra” o simplemente se ha encontrado una fórmula legal y legítima de “publicidad de contraste”?

La regulación actual que restringe el lenguaje utilizado en las campañas, surgió como consecuencia del tono negativo que adquirió la propaganda electoral en 2006. Con esto en mente, el PRI intentará que el IFE prohíba la circulación de los videos que Acción Nacional ha realizado. En todo caso, vale la pena hacer un breve comparativo acerca del contenido de las campañas de contraste que emprendió el PAN en 2006 y la actual contra Peña Nieto. En los spots que se observaron en 2006 contra López Obrador, no sólo se dibujó a un Andrés Manuel intolerante y autoritario –gracias a frases como “¡Cállate chachalaca!”—, sino que también se pudo posicionar entre ciertos sectores del electorado la etiqueta de “Un peligro para México”—denunciando la opacidad del gasto en obra pública durante la gestión del perredista al frente del gobierno del Distrito Federal y su presunta propensión a romper los equilibrios fiscales, al tiempo que se hacía alusión a las similitudes entre su retórica populista y la del mandatario venezolano, Hugo Chávez. No obstante, los spots carecían de pruebas contundentes referidas a hechos consumados y solían rebasar los límites de la especulación al invocar el futuro. A diferencia de esa campaña, la actual contra el candidato priísta muestra hechos puntuales de la administración de Enrique Peña Nieto en el Estado de México: el incumplimiento de algunas de sus promesas. En sí, esta estrategia consiste en presentar, por un lado, una evaluación de la administración de un político sustentada en sus propias metas, y por el otro pretende magnificar el impacto de esas obras inconclusas a fin de atacar el principal lema de promoción del mexiquense: “Tú me conoces, y sabes que te voy a cumplir”.

Tanto la campaña “Peña no cumple”, como los cuestionamientos del PRI acerca de los resultados de los programas del Gobierno Federal son ejercicios de evaluación, de crítica y contra-crítica, de cuestionamiento al oponente y como tal forman parte del debate que debe existir en los sistemas democráticos pues incrementa el grado de información de los electores. En esta ocasión, la Comisión de Quejas y Denuncias del IFE emitió un fallo en este sentido al concluir que los spots que forman parte de la campaña “Peña no cumple” se mantendrán al aire, pues la información que proporcionan no busca calumniar al candidato priísta sino, por el contrario, abonan al debate público. Dado lo anterior, el reto del PAN será lograr aprovechar los medios de comunicación para colocar el tema en el debate público, cuestión que no ha sido su fuerte durante esta campaña. En el PRI, el desafío será detener lo más pronto posible la campaña de contraste del PAN a fin de que se dañe lo menos posible la aparente infalibilidad de su candidato.




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