Por México, compromisos con el cambio

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Es emblemático el arranque de las campañas electorales. Cada candidato de los cuatro partidos escogió seguramente con mucha cautela estratégica el lugar donde darían su primer mensaje al electorado. Enrique Peña Nieto (PRI-PVEM) lo hizo, ante poco más de 10 mil personas, en la Plaza de la Liberación en Guadalajara, Jalisco. Josefina Vázquez Mota (PAN), inició su campaña en la colonia Del Valle de la Ciudad de México y de ahí a Colima. Andrés Manuel López Obrador (PRD-PC-PT) ofreció una conferencia de prensa en el D.F. y luego partió a su tierra natal. Y, Gabriel Quadri en el puerto de Veracruz.

Cada uno de los candidatos expresó lo que será el tono, contenido y visión de su campaña. De cada uno de los cuatro se observaron diferencias en cuanto a visión de corto, mediano y largo plazo. Para Enrique Peña Nieto la campaña electoral es una oportunidad para dar a conocer sus propuestas fundamentales, sus compromisos con México; y, el cambio necesario: reactivar el crecimiento económico, combatir la pobreza y evitar que el desempleo obligue a los mexicanos a enrolarse en las filas del crimen organizado. Para Josefina Vázquez Mota el momento  es una oportunidad para la confrontación partidista contra el PRI. Para Andrés Manuel López Obrador, es el momento oportuno para las frases y los clichés, como “serenar al país con empleos”.

De esos tonos, contenido y visión vale la pena rescatar algunos puntos fundamentales para el análisis. En sentido estricto, el país efectivamente requiere de un cambio; confrontaciones y clichés es una pérdida de tiempo. Y así lo demuestran, incluso desde el momento en que cada uno de los contendientes hizo una selección serena y concienzuda  del lugar y el moto de campaña. Por lo que se observa, Josefina Vázquez Mota tiene pensado recurrir a sus antecedentes como funcionaria foxista y calderonista. Andrés Manuel a remediar sus tropiezos del pasado, a grado tal que por perdonar a Felipe Calderón, del supuesto fraude electoral;  Fernández Noroña le reclamó coherencia y congruencia.

Gabriel Quadri, todavía asombrado por el tránsito obligado que tuvo que emprender de representante de las agendas verdes de la sociedad civil a político partidista y sindicalista; amigo de Elba Esther y los maestros.  Tres contendientes secuestrados por su pasado, su temática y su fascinación de estar ahí; de disfrutar de un Jetta blindado y con seguridad del Estado Mayor Presidencial.

Por lo pronto, Josefina Vázquez Mota  no ha encontrado la fórmula para desmarcarse de Felipe Calderón,  cuando tuvo la oportunidad de oro, después de la revelación de las grabaciones de una charla telefónica con sus coordinador de precampaña, donde parecía acusar a la Directora de Comunicación Social de la Presidencia y a Genaro García Luna de estar más preocupado por intervenir sus llamadas telefónicas que interceptar las del “Chapo Guzmán”, prefirió ir al lugar común de políticas de desgaste y al cliché del “complot” orquestado y maniobrado  por el PRI.  Quizá ese fue el momento oportuno para buscar su propio rumbo. Tal vez “chepina”  no quiere entrarle de lleno al debate de los temas torales que demanda la nación fuera del calderonismo; o  teme molestar al primer panista del país.

Andrés Manuel todavía no se reconcilia aún con su pasado, va a la cuna que lo vio nacer en Tabasco y a recordar los sucesos del año 2000,  parece que se congeló en el tiempo. Aún piensa, “amorosamente, que efectivamente le hicieron  trampa y le “robaron la presidencia”; que supuestamente le pertenecía. Pareciera que de momento su adversario político dejo de existir, ya no habla de lo bien o lo mal que gobernó Calderón por seis años. Ya se le olvidó el spot radiofónico que por varios años emitió: ¡estaríamos mejor con “López Obrador”!

El asombrado Gabriel Quadri, por ahora se concentra más  en recuperar la agenda verde y quitarle al Partido Verde Ecologista por lo menos dos a tres puntos porcentuales de las preferencias electorales, para de esta forma asegurarle al PANAL la permanencia en el presupuesto electoral. Esa fue la verdadera intención del PANAL, fue una estrategia de sobrevivencia, de permanencia. Por eso le ofrecieron a Quadri la candidatura, se trata de una jugada de dos bandas: despojar al Partido Verde Ecologista de la agenda verde y debilitar en tres puntos al Partido Revolucionario Institucional.

Por ahora el más sólido estratega electoral y de mayor contenido en los temas de campaña es Enrique Peña Nieto, quien comienza la contienda no sólo como puntero  sino con una agenda de compromisos con el cambio por México. Es a todas luces que Peña Nieto desde el arranque no ha perdido el tiempo. Va a Jalisco donde el PRI tiene muchas posibilidades de ganar la gubernatura al PAN. Si las elecciones a gobernador en Jalisco hubieran sido a principios de abril, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), en coalición con el Verde Ecologista de México (PVEM), con su candidato Aristóteles Sandoval Díaz hubiera derrotado al panista Fernando Guzmán Pérez Peláez, según lo reveló una encuesta publicada el 30 de marzo por EL UNIVERSAL. Los números serían favorables a la coalición PRI-PVEM con 49.3% de ventaja sobre el 29.3% del PAN y 12.7% del PRD.

Peña Nieto no está errado, sus compromisos con el cambio están en paralelo con los anhelos del pueblo mexicano que ya está harto de promesas incumplidas. El cambio está en el centro de las necesidades nacionales. El cambio motiva y activa al electorado a dar este primero de julio un golpe de timón. Enrique Peña Nieto sabe que el pueblo quiere no sólo palabras sino compromisos concretos, por ello el abanderado priísta firmó sus 3 primeros compromisos ante notario público, para que no quede duda que impulsará un gobierno honesto y eficaz. Peña Nieto planteó una comisión nacional anti corrupción como una institución autónoma que investigue denuncias ciudadanas de cualquier irregularidad, que el presidente y mandos superiores hagan publica su declaración de bienes y en tercer lugar eliminar cien diputados federales. Este es sólo un adelanto de otros compromisos que seguramente vendrán.

No es desconocido para el electorado mexiquense y nacional que compromisos como éstos fueron firmados por Peña Nieto cuando fue Gobernador del Estado de México. Ahora en otro contexto de mayor dimensión, nuevamente asume una postura de compromisos para que quede clara constancia de que el cambio es real.

El cambio es lo que anhelan todos los mexicanos; desean compromisos verificables y concretos. Si hacemos una revisión rápida de aquellos cambios que se necesitan, quizá estemos ante la necesidad de practicar al país, como se dice en mecánica, un ajuste general. En lo económico, en lo político y en lo social. Sólo por mencionar algunos temas, que ya han sido abordados con mayor detalle en el libro de Peña Nieto,  a decir: recuperar el crecimiento y la creación de empleos, tener mayor seguridad, tener realmente gobernabilidad en las instituciones, disminuir la lacerante marginación social, el hambre, la informalidad, tener mejor y más infraestructura, mejor y más educación, etc.

No quiero dejar de lado un tema fundamental como es el de la construcción de una infraestructura con visión, darle un sentido intermodal a las comunicaciones para conectar la producción con los mercados nacionales e internacionales de consumo. Retomar la política exterior nuevamente a partir de esquemas semejantes a los que se operaron exitosamente en los años que van de los 80´s al 2000. Regresar a los fundamentos de la protección de los paisanos, mirar nuevamente hacia Centro y Sudamérica, reconstruir nuevamente el tejido diplomático de nuestra política exterior y no perder de vista el presente construyendo un verdadero andamiaje  hacia el futuro, poner al país dentro  de la perspectiva de los cambios que emergen en el siglo XXI.

Por Jorge Navarro Lucio




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