¿Reformas o Contrarreformas?

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Cuando escucho o leo que son urgentes la reformas estructurales, que el dogmatismo dicta como obligadas, y que solo así se darán mejores condiciones para competir con países que ya las hicieron, que sirven para reactivar la confianza en los mercados internacionales, que con la aprobación de las reformas laboral, energética y fiscal se consolidará el Estado, y que sólo así podremos superar enormes desafíos; me pregunto y dudo, ¿Reformas o contrarreformas?, ¿Los países que las han llevado a cabo, ha crecido su PIB, ha crecido el empleo, o solo el trabajo informal, ha disminuido la pobreza, o se precarizó el trabajo, se destruyó la planta productiva, creció la deuda soberana, que obligan a los ajustes y recortes, se ha desmantelado el tejido de bienestar social construido en un siglo?. ¿Sí o No? Lo que podemos entender es que esas llamadas reformas, se han encargado de desregular y flexibilizar las normas laborales, abaratando el despido; con ellas se acompañan los ajustes y los recortes, encargados de precarizar el salario, incrementar impuestos, eliminar el trabajo formal, destruir las condiciones de bienestar, desmantelar los sistemas de pensiones y la seguridad social. Y no me opongo a los cambios, pero con lo que no puedo estar de acuerdo es que “las urgentes reformas estructurales” se den a costa de la pauperización de los empleos, la desaparición de las clases medias, o el desmantelamiento de instituciones de bienestar social construidas con el esfuerzo de millones de trabajadoras y trabajadores, para paliar errores, abusos y corrupción de las clases gobernantes, de todos colores, y tal parece que no habrá remedio, si no lo creen, escuchen los millones de mensajes huecos, sin compromiso, de quienes sueñan con los Pinos. Hoy los signos y síntomas, nos dan un diagnostico de crisis y decadencia, estamos inmersos en un: “Laberinto” palabra de origen preindoeuropeo, interpretada normalmente como << palacio de la labrys >>  es decir, del hacha de dos filos, por un lado derivaría del recuerdo de las grandes instituciones logradas tras décadas de esfuerzos, demolidas por las “contra reformas” y por otro da origen a la idea de “Reformas”, de estructura tan misteriosa e indescriptiblemente compleja que quienes se han aventurado a ellas no han encontrado el camino de salida, y hoy esos gobiernos doblegados por las reglas del mercado, sufren el castigo de los electores por los planes de ajustes y recortes, una suicida solución a una crisis económica que no se le ve fin, ni a la corrupción que aflige a todos los países, minando los progresos sociales y alimentando la desigualdad y la injusticia.

Bastaría recordar que Salvo contadas excepciones, los países de América Latina han introducido reformas a sus legislaciones laborales y en algunos de ellos se han efectuado repetidamente. Si bien esas reformas han abarcado muy diferentes campos de la normativa laboral, las más importante se han orientado, por una parte, a facilitar la contratación y subcontratación de trabajadores por tiempo determinado acompañadas en algunos casos de exoneraciones a las obligaciones patronales, por otra parte, se amplían las causas de despido y  se reducen los montos de indemnización por tal concepto.

Frente a la crisis financiera, económica y social actual, no se pueden entender algunos mensajes de corte economicista, se nos recomienda llevar a cabo reformas estructurales con el fin de generar empleos y un impacto adicional anual de 1% en el crecimiento económico.

En febrero se reunieron los Cancilleres del G 20 en Los Cabos Baja California Sur y a la siguiente semana en la ciudad de México, reunidos los ministros de Finanzas y gobernadores de los bancos centrales de las 20 mayores economías del mundo (G-20) analizaron como lograr una estabilidad financiera global e insisten en recomendar reformas estructurales que permitan alcanzar un crecimiento económico sustentable. En una nueva visita a la ciudad de México el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), José Ángel Gurría también insistió en el tema de la estabilidad financiera y las reformas estructurales, (crisis que provocó 14 millones más de pobres en los países de la OCDE), lo cual nos hace reflexionar en que curiosamente con todo y reformas, crece pobreza, desigualdad y desempleo.

Durante más de tres décadas, salvo contadas excepciones, los países de América Latina han introducido reformas a sus legislaciones laborales, en algunos de ellos se han efectuado repetidamente; y en casi cinco años en la Unión Europea se han impuesto reformas laborales “extremadamente agresivas”. Si las bondades que se dice traen consigo, tales reformas y estas se estuvieran alcanzando, se hubiera producido un aumento relativo de la población asalariada, no hubiera crecido en millones el trabajo informal, y no estaríamos desesperados por la urgencia de crear en este año 200 millones de nuevos puestos de trabajo, y 600 millones para la década; todo lo contrario, y por lo apremiante con que se imponen, las reformas, caen en contrarreformas, por lo que no convencen los argumentos a favor; aceptemos que el alcance y el ritmo de los cambios tecnológicos han incidido radicalmente en todos los sectores de la economía y en todas las regiones del mundo y que esta situación ha traído consigo cambios en el mundo del trabajo y en las propias empresas, pero el outsourcing y el offshoring sirven para disciplinar a la mano de obra y reducir los salarios y el despido. El equilibrio en el mercado laboral ha dejado de preocupar e incluso se admite informalidad y desempleo crónico elevado; la flexibilidad para dar respuesta a las demandas de producción también ha determinado cambios en las características del empleo y de las relaciones laborales. Como resultado aumenta el trabajo precario, la contratación temporal y la subcontratación, por lo tanto no es extraña la mayor movilidad de la fuerza de trabajo y la migración en búsqueda de empleo, que ocasionan una mezcla cultural y étnica. Lo anterior no es tomado en consideración cuando se habla de reforma laboral, tampoco se toma en cuenta que es necesario apoyar a las empresas para su modernización y la compra de tecnología de punta para elevar la producción y mejorar la competencia; tampoco interesa que haya alta probabilidad de que esta crisis mundial provoque una mayor incidencia de los factores Psicosociales donde el estrés y la fatiga en el trabajo, provocan accidentes y enfermedades incluyendo el suicidio, son los llamados riesgos profesionales.

Se habla de la necesidad de un Crecimiento sustentable y la creación de millones de empleos posterior a la crisis global, pero no del vacío institucional en que se encuentra el ordenamiento del sistema monetario y financiero Internacional en tiempos de globalización, tampoco de que el FMI carece del mandato (para poner un alto a la usura de los mercados financieros que han, arrasado con los tesoros nacionales) y  no dispone de los recursos para desempeñar las funciones estabilizadoras de un banco central a escala internacional, por lo tanto la crisis de la eurozona está lejos de una cercana solución.

Los trabajadores y las clases medidas como causantes cautivos, cargan con nuevos y viejos tributos, y sufren las duras medidas de los paquetes de ajuste y el comportamiento especulativo de los agentes financieros, que se imponen por encima de la soberanía de los países y sus  Gobiernos. Y veamos si no.

Persiste la crisis en Europa, en Rumanía, el pueblo se encuentra endeudado y sin esperanza así lo expresaron durante las manifestaciones  de protesta contra los ajustes y recortes, en la manifestación antigubernamental, en la Piata Universitatii (Plaza de la Universidad), kilómetro cero de Bucarest donde se concentran desempleados, estudiantes, e intelectuales, desde la caída del dictador Nicolae Ceausescu, precisamente en el mismo lugar donde se derrumbó el régimen, muestran su indignación por los bajos salarios, las irrisorias pensiones, los aumentos fiscales, la explotación de oro de las minas de Rosia Montana y, sobre todo, la sumisión del gobierno ante las autoridades financieras, que siguen provocando estragos entre los rumanos.

Hungría el primer ministro Viktor Orbán, feroz anticomunista y populista, con gran capacidad para generar desconcierto. Rechazó el Pacto por el Euro alcanzado en la última cumbre de la Unión para poco después decir que sometería la decisión al Parlamento, que controla con abrumadora mayoría. Esa actitud despertó dudas en los enviados del FMI y la Comisión Europea con los que se negociaba un aval de miles de millones de euros para aliviar la maltrecha economía del país, para luego decir que negociará con ellos sin condiciones. “Al fin que el pueblo, en todo el mundo aguanta”. Ha aprobado una ley que mina la independencia del Banco Central y pone en vigor una muy polémica reforma constitucional “reformas estructurales” que en Bruselas se examina con lupa. Todo en apenas un mes. La nueva Carta Magna, según sus críticos, recorta el poder judicial, cambia la ley electoral beneficiando a su partido “Fidesz” y establece controles sobre la prensa, pero el pasado 2 de enero decenas de miles de ciudadanos se manifestaron en Budapest contra la nueva Constitución y contra  un gobierno que se perfila entre la democracia y la dictadura.

La peor situación en la actualidad es en Grecia, país europeo con el más alto índice en suicidios, según informa The Guardian. Las cifras facilitadas por el Gobierno Helénico registran un incremento del 40% entre enero y mayo de 2011 en relación al mismo período de 2010. Nadie duda de que la causa de este fenómeno sean las dolorosas medidas de austeridad presupuestaria. Tras cinco años de recesión, es el país  de la. Union Europea que “mayor número de reformas ha acometido en los últimos dos años y medio”, y a pesar de ellas el desempleo es superior al 20’%. Los griegos, individual y colectivamente, se sienten más pobres, más solos, más temerosos y más desvalidos que en ningún otro momento de su reciente historia. Y saben que Alemania y Francia organizaron cuatro veces en el pasado siglo el suicidio de Europa (1914, 1919, 1933 y 1936) y la redujeron a escombros  “Y hoy ha llegado el momento en que Alemania tiene otra vez en su mano el arma del suicidio colectivo del continente más avanzado del mundo” es la voz de alarma de Jacques Attali quien fuera consejero  económico y político de Francois Mitterrand.

Grecia no es un país cualquiera, es la cuna de la democracia, es un país levantino, mediterráneo, vital; antes de ser golpeado por la crisis, el porcentaje de suicidios era el más bajo de Europa: 2,8 por cada 100.000 habitantes. Ahora ese porcentaje se ha duplicado, situándose en el más alto de Europa. Y ello pese a que la cultura griega estigmatiza el hecho del suicidio y la iglesia ortodoxa les niega funerales y sepultura a quienes lo hacen.  ¡Ah! si Ángela Merkel hubiese decidido ayudar a Grecia a tiempo, no se hubiera propagado la crisis desde hace casi dos años, ni se estaría al borde de una recesión global.

Reino Unido, Italia, España, Portugal, Francia y Alemania han elegido distintas fórmulas para explicar sus reformas y planes de recortes, pero solo sus pueblos saben de los tragos amargos que acompañan las reformas estructurales. En teoría para la UE en sus “textos fundacionales la redacción dicta la preservación de valores políticos básicos: justicia social, protección de las libertades, participación ciudadana, responsabilidad efectiva de sus dirigentes”. Hoy día, contamos con evidencias para dudar de que estas obligaciones sean cumplidas: aumenta la desigualdad económica, se limitan libertades ciudadanas,  se destruye el bienestar social, se obstaculiza la participación popular y se hace cada vez más remoto el control sobre unos gobernantes que se amparan en el dogma tecnocrático. “Primero el mercado”, salvar al sistema financiero ha tenido prioridad sobre la protección de los ciudadanos.

Sarkozy frente a la perdida de Francia de la calificación triple A, y a su reelección, con más pragmatismo que ideología, mensajes con una mezcla de fanfarronadas con promesas demagógicas dice, “Vamos a ganar” intenta preparar a los ciudadanos para nuevas reformas estructurales “urgentes para competir con el mundo”, “llamadas a estimular la competitividad y el empleo”. La más discutida es el llamado IVA social, que sube en al menos dos puntos el impuesto para reducir las cotizaciones sociales empresariales que agravan los costos laborales. Los sindicatos le han advertido en el Elíseo que la receta es equivocadas y será ineficaz; y hasta sus partidarios creen que subir impuestos en plena campaña electoral es un disparate, el impopular Sarkozy responde: Me dicen que no debemos aumentar el IVA, pero eso no importa”. Y claro que no importa pues cuando los dioses quieren deshacerse de un príncipe lo primero es hacerlo soberbio.

Lo que acompaña la crisis en la eurozona “es que con la llegada de gobiernos tecnócratas, se borran del mapa a los gobiernos socialistas” que defienden una economía más justa y una democracia más participativa, hay en la UE “una crisis económica y una crisis política” Por eso es importante seguir de cerca el proceso electoral en Francia y el crecimiento del socialista Francois Hollande.

El FMI a pedido apoyo internacional por un monto de 600,000 millones de dólares para limitar los efectos de la crisis de la deuda europea, pero solo ha habido respuesta de los países considerados “pequeños contribuyentes”, urgen los fondos para apoyar a países que como Italia necesita para pagar 100 mil millones de euros en este trimestre, pero quizá hasta junio, en la próxima reunión del G20 en México pueda materializarse el apoyo solicitado.

ONU; “Si no se recupera el crecimiento económico en el mundo, el desempleo será persistente y no se resolverá en seis años, la actividad productiva mundial se encuentra en punto crítico y existe la posibilidad de una nueva recesión”.

OCDE; “La brecha entre ricos y pobres alcanzó el nivel más alto de los últimos 30 años en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), entre los que México se sitúa como uno de los más desiguales con ingresos 26 veces superiores para 10% de la población más rica respecto al 10% de la población más pobre. ´México se encuentra entre los 20 países con la peor distribución del ingreso, 57 millones de mexicanos en pobreza, casi tres millones sin empleo y más de trece millones en el mercado informal, sin embargo los trabajadores mexicanos son los más rentables en América Latina, por cada dólar que invierten las empresas en capital humano, obtienen cuatro, a pesar de que el aumento salarial es 10 veces menor que en América Latina, en nuestro país el incremento fue de 4,2%, descontando la inflación que fue de 3,8% el aumento real es de solo 0,4%”. Esto nos explica cómo el enorme aumento en la desigualdad en cuanto a la redistribución del ingreso, capital y trabajo, los pobres y los ricos, ha reducido la propensión marginal al consumo.

Los políticos se están quedando sin balas (sin argumentos), no saben decir ¡No! Y no tienen credibilidad. El estímulo fiscal es reemplazado por austeridad, los rescates bancarios, las altas tasas por el pago de la deuda, depreciación de las monedas para ganar cuota de exportación, son juego de suma cero y la política monetaria se ve impotente frente a las reglas del mercado.

La historia nos enseña que las crisis financieras son seguidas por un lento crecimiento, ya que el rápido crecimiento es inverosímil. Por lo tanto la desaceleración económica mundial nos podría afectar si no evaluamos nuestra vulnerabilidad y nos preparamos para impactos adicionales derivados de la crisis de la deuda de la eurozona, sin descartar la posibilidad de una nueva recesión. Y en periodo de recesión, las medidas de austeridad en solitario no funcionan.

Se dice que se busca consenso y hasta se buscan culpables rumbo a la reforma laboral con lo que supuestamente crecería nuestra economía “por arriba de las cifras de expansión de las economías emergentes”, por lo que tenemos que pensar en los bajos salarios, en el desempleo y la informalidad, en la urgencia de la capacitación, el seguro del desempleo, la Salud, la seguridad y el medio ambiente en el trabajo y los riesgos que conlleva; el combate a la pobreza, (más de dos y medio millones de pobres por año), la desigualdad, el reforzamiento al sistema de pensiones, a favor de los trabajadores, no de los dueños de las AFORE (incrementar las aportaciones a las cuentas individuales, reforma fiscal que incentive las aportaciones voluntarias), reforzar la seguridad social; incorporar el derecho a la alimentación, iniciativa que fue sometida a la consideración del H Congreso de la Unión el 14 de octubre de 1986; la dimensión social de la globalización, obliga a incluir el trabajo decente y los derechos fundamentales de los trabajadores y trabajadoras, para situarlos en el eje de los procesos de toma de decisiones en la pretendida reforma. Más que alcanzar o no la reforma laboral, “La amenaza latente que pesa sobre los gobiernos y las familias trabajadoras no estriba en los déficits presupuestarios, sino en la exposición de los gobiernos y los contribuyentes a los riesgos que representan unas instituciones y unos mercados financieros especulativos, voraces y mal regulados. Hacer poco o nada, y hacerlo demasiado tarde, para regular los mercados financieros, no hará sino profundizar las presiones especulativas de los mercados de valores sobre los gobiernos”. Eso si urge reformar.

“Las familias trabajadoras, las clases medias, las pequeñas empresas y los jóvenes están hundiéndose en arenas movedizas, en una lucha continua por encontrar trabajo, pagar hipotecas, colegiaturas y obtener créditos para mantener sus negocios a flote, y esto no es otra cosa que inequidad en la distribución del ingreso, una nueva forma de esclavitud. Por eso es urgente que el gobierno asuma su responsabilidad y traduzca las promesas en acción y eso no requiere de reforma, simplemente recordemos que en nuestro país está prohibida la esclavitud”.

El mundo no puede eliminar la pobreza extrema y el hambre, sin crear un número considerable de empleos. Pero no se trata de crear cualquier tupo de trabajo, sino de trabajos que ofrezcan dignidad, seguridad familiar, protección, voz y reconocimiento, y que traigan la paz y seguridad al País. No será ocioso observar lo que suceda el 29 de marzo con la huelga general en España que repudia su reciente, que no la primera, ni la última reforma laboral.

Por Héctor San Román A., Analista Socio Político Internacional




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