Calderón pone en riesgo las elecciones presidenciales

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La insistencia del licenciado Felipe Calderón en intervenir y dirigir los resultados de las elecciones del 1º de julio de éste año está poniendo en riesgo el proceso electoral, y esa actitud de él debe cesar ya.

Lo ocurrido con los banqueros de Banamex y luego el discurso del 24 de febrero en el Zócalo son la mayor evidencia de un deseo irrefrenable por intervenir en el proceso electoral presidencial y sus resultados, incluso intentando alterar las estadísticas de las consultas electorales con la finalidad de reorientar las tendencias de la opinión pública y del electorado.

Lo que menos le conviene a la nación mexicana en este momento es que las tendencias personales del actual Titular del Ejecutivo puedan interrumpir o desviar el cauce del proceso electoral, ya que México necesita hoy más que nunca retomar el camino de la tranquilidad y la paz social, para volver al crecimiento económico con distribución equitativa de la riqueza nacional.

Si el conglomerado de votantes en su mayoría tiende a la alternancia en el gobierno y esa corriente electoral prevalece el 1º de julio de este año, debe respetarse por todos, principalmente por las autoridades encabezadas por el Ejecutivo Federal, por el IFE y por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

No podemos, como país, llegar otra vez a un estado de choque y de tensión política como el que se provocó en el año de 2006, cuando estuvimos a punto de caer en la violencia electoral y la violencia social.

Provocar desde ahora un estado de cosas como la de hace seis años, aunque con otros actores, es un despropósito condenable. El Ejecutivo Federal debe frenar ya esa tendencia voluntarista y dejar más bien a la libertad de la voluntad popular el resultado electoral del 1º de julio.

Como ha prometido el Presidente del IFE, señor Leonardo Valdés Zurita, el resultado de los comicios del 1º de julio debería conocerse a las once de la noche del mismo día de la elección y no llegarse a una situación tan descompuesta como la del 2006 que se resolvió hasta tres días después de la jornada electoral y que dejó dudas en todos y descontentos que todavía perviven en la conciencia nacional.

INTERVENIR EN LOS COMICIOS, UNA COSTUMBRE DEL EJECUTIVO

No se debe volver una costumbre la conducta intervencionista del Titular del Poder Ejecutivo, como la que realizó Fox en el 2006, hasta provocar el desafuero de Andrés Manuel López Obrador cuyo rencor político todavía subsiste aunque se empeñe en negarlo amorosamente.

Cometer ahora un atropello en las elecciones presidenciales del 1º de julio y arrebatarle el triunfo a la corriente partidista que en la mayoría de las encuestas menos en una, va a la cabeza, usando cualquier tipo de trucos legaloides e intervencionismo político y económico, sería desastroso para la paz social de la nación y para su estabilidad política y económica.

“COMO UN DEMOCRATA”: OFRECE CALDERON

Es verdad que el Titular del Ejecutivo, tal vez arrepentido por las consecuencias de sus declaraciones ante los banqueros, pidió prácticamente una disculpa en su discurso del 24 de febrero, día de la bandera, en el Zócalo, y ofreció comportarse como un demócrata de aquí en adelante. Pero ese ofrecimiento debe cumplirlo en los hechos, y abstenerse de un injerencismo que ha resultado tan negativo en los últimos tiempos, como en las elecciones resientes de gobernador en Michoacán.

A nosotros, como integrantes de la opinión pública y de la corriente general del electorado, nos toca ahora exigirle al Titular del Ejecutivo que se mantenga fuera del proceso electoral y que permita a la ciudadanía mexicana expresarse con libertad y en un ambiente de paz social y de respeto por parte de las autoridades de todo nivel.

Es deseable que los resultados de las elecciones del 1º de julio sean creíbles y que los dé a conocer el IFE en la misma noche de la jornada electoral, porque ya existen los medios técnicos y humanos para que ello ocurra así.




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