El nuevo Embajador E. Anthony Wayne mejora las relaciones con México

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Muy buenos días.  Me encuentro sumamente complacido de recibirlos aquí el día de hoy.  Es un honor para mí tenerlos a todos ustedes aquí y hacerles saber lo mucho que aprecio el trabajo que hacen.

Como muchos de ustedes saben, fui corresponsal para el Christian Science Monitor por dos años a final de la década de los ochenta.  Esa experiencia fortaleció mi aprecio por su trabajo y mi conocimiento de las presiones y peligros bajo los cuales ustedes operan.  De hecho, mi trabajo como periodista ha sido el que más he disfrutado.  Verdaderamente valoro profundamente el papel de los periodistas de mantener bien informada a la ciudadanía sobre temas vitales que involucran al gobierno, la política, economía, las relaciones internacionales, el medio ambiente y muchos otros temas.  Ustedes y sus colegas desempeñan un papel de vital importancia en cualquier democracia.  Dependemos de una prensa libre y abierta para monitorear y reportar sobre lo que sucede en nuestras comunidades, para que podamos ejercer juicios razonados sobre nuestros dirigentes, y sobre otros países para que podamos demandar a nuestros líderes ser actores mundiales responsables.

Llegué a México sólo hace cuatro meses, y estoy profundamente impresionado por el vigor y la competitividad vibrante de los medios mexicanos.  Es un reto para mí todas las mañanas darme una buena idea de lo que ustedes reportan.  Y sé que estos tiempos son de gran reto, en que los criminales están intentando callar e influir en algunos de sus colegas.  Tomo nota de que la CNDH indicó el otro día que, “todas las agresiones, amenazas, intimidaciones y persecuciones que sufren inhiben y limitan la libertad de expresión.”

Por algún tiempo ya, mis colegas de la embajada han trabajado con ONGs mexicanas y organizaciones de medios para buscar fortalecer la seguridad de los periodistas que trabajan en situaciones violentas ofreciendo pláticas y capacitación sobre las cuestiones básicas de protección.  Las prácticas seguras para reportar han sido actualizadas para incluir herramientas virtuales y garantizar la seguridad en línea para correos electrónicos, bases de datos y teléfonos celulares.  Los periodistas que participaron en uno de nuestros programas crearon un sitio electrónico para compartir información sobre manejo de fuentes, protocolos de seguridad y reducción de riesgos.

‘Y ahora, la embajada está colaborando con el gobierno mexicano y la sociedad civil para proteger a periodistas y defensores de derechos humanos en México.  Esto se va realizar a través de un convenio con Freedom House y un presupuesto de cinco millones de dólares a lo largo de cuatro años para apoyar los esfuerzos del gobierno mexicano para fortalecer su capacidad de protección a periodistas, incluyendo el mecanismo de protección al periodista de la Secretaría de Gobernación y la Comisión Nacional de Derechos Humanos.  También estamos apoyando la capacidad de la sociedad civil de monitorear los esfuerzos del gobierno de México para proveer de herramientas y de soporte de emergencia para proteger a periodistas en riesgo.

Déjenme decir algunas palabras sobre la relación entre los Estados Unidos y México.  Es una de las más importantes relaciones que los Estados Unidos tienen en cualquier lugar del mundo.  Las razones de esto son obvias.  Compartimos un continente, compartimos un futuro, y compartimos una responsabilidad de sobreponernos a los retos que encaran a la gente de nuestras dos naciones.  En el curso de los últimos cuatro meses, me he reunido con el presidente Calderón y miembros de su equipo, y con varios otros actores en la vida cívica y económica de México.  Y hemos conversado sobre maneras de profundizar nuestra asociación económica, enfrentar los retos de seguridad ciudadana, mejorar las oportunidades de intercambios entre personas, y trabajar juntos en temas regionales y globales de importancia para ambos países.

Bajo la Iniciativa Mérida, estamos trabajando juntos para ofrecer la seguridad a los ciudadanos y las comunidades en ambos lados de la frontera.  Compartimos la responsabilidad de luchar contra la violencia generada por las drogas.  Como estadounidenses, debemos de ser honestos acerca de esa responsabilidad, y acerca de las maneras en la que nuestro consumo de drogas y el flujo ilícito de dinero y armas hacia México contribuyen al enorme reto que ambos enfrentamos.  También debemos ser honestos sobre el hecho de que ninguno de los dos puede resolver estos problemas por sí solo.  Debemos trabajar juntos.  En los Estados Unidos estamos trabajando para reducir la demanda de drogas, detener el flujo ilícito de dinero y armas a lo largo de nuestras fronteras, y para resolver los tremendos costos económicos y sociales del abuso de drogas en los Estados Unidos.  A lo largo de México, estamos apoyando los esfuerzos mexicanos para erradicar el flujo de potenciales reclutas para los cárteles al brindar a los jóvenes alternativas legales y constructivas en lugar de actividades que sólo devastan a las comunidades.

Por supuesto, nadie está luchando más fuerte a favor de las comunidades mexicanas que el propio pueblo de México.  Felicitamos los esfuerzos de los héroes mexicanos que llevan a cabo las operaciones contra las cabecillas de los cárteles a pesar del gran riesgo implícito.  Queremos apoyar su éxito.  Me complace enormemente que en diciembre pudimos cumplir con la promesa del presidente Obama el año pasado de entregar quinientos millones de dólares en equipo y capacitación para así llevar el total de entregas bajo la Iniciativa Mérida a casi novecientos millones de dólares.  Y tengo la confianza de que las entregas continuarán hasta que cumplamos o excedamos nuestro compromiso original de mil cuatrocientos millones de dólares.  Trabajamos estrechamente con los funcionarios mexicanos para capacitar a miles de profesionales en procuración de justicia.  Las aeronaves que hemos entregado ayudaran a las autoridades mexicanas a actuar rápidamente en cualquier parte de México contra el crimen organizado.  La cooperación entre nuestras organizaciones de seguridad y justicia, incluyendo el intercambio bilateral de inteligencia, está ayudando a atacar a los niveles más altos en las organizaciones criminales para así llevar a los cabecillas ante la justicia.

Finalmente, quiero reconocer el papel constructivo de México como líder regional y global.  El liderazgo de México ha sido instrumental en muchos foros como las reuniones del cambio climático en Cancún en 2010.  Esperamos ver más éxitos cuando los líderes aborden los temas económicos en la cumbre G20 que se llevará a cabo este año en México.  Por nuestra parte sé que el presidente Obama también espera con ahínco ver al presidente Calderón, con quien ya se ha reunido en seis ocasiones.

Ésta es una relación muy amplia de enormes implicaciones en ambos lados de la frontera.  Espero en este año nuevo hacer todo lo que pueda para fortalecer esta relación, y tener un año fructífero en el que aprenda más sobre la sociedad, la política y la cultura mexicana mediante la información que ustedes ponen a disposición de la sociedad. Quiero mantener un diálogo abierto y fluido con ustedes.  Dicho sea de paso, quiero invitarlos a todos ustedes a aprovechar a la sección de prensa de la embajada y al personal de la Biblioteca Benjamín Franklin como recursos para responder a sus preguntas.

Nuevamente, gracias por estar con nosotros hoy y les deseo un exitoso y próspero año nuevo.

Embajador Earl Anthony Wayne

Earl Anthony “Tony” Wayne fue nominado por el Presidente Obama al cargo de Embajador de los Estados Unidos en México el 9 de junio de 2011 y fue ratificado por el Senado el 2 de agosto. El Embajador Wayne fungió como Embajador Adjunto en Kabul, Afganistán, de mayo de 2010 a junio de 2011. Como Embajador Adjunto supervisó  todas las secciones, programas, agencias y oficinas de campo de la embajada bajo el liderazgo del Embajador de Karl Eikenberry. El año anterior, ostentó el cargo de Director Coordinador para Desarrollo y Asuntos Económicos, supervisando toda la asistencia estadounidense no militar a la nación afgana.

Un diplomático de carrera desde 1975, el Embajador Wayne fungió como Embajador de los Estados Unidos en Argentina de noviembre de 2006 a junio de 2009, donde fortaleció la cooperación bilateral entre los Estados Unidos y Argentina en áreas como el combate contra el crimen internacional, narcotráfico y el terrorismo, apoyar la no proliferación nuclear y los esfuerzos de mantenimiento de la paz, así como la protección de los derechos humanos y expandir la educación los intercambios juveniles y la cooperación en investigación científica. Con más de 500 empresas estadounidenses con base en Argentina, el Embajador Wayne promovió los intereses comerciales de los Estados Unidos y apoyó incrementos sustanciales en comercio bilateral y turismo. También expandió ampliamente la cooperación con la sociedad civil argentina.

De junio de 2000 a junio de 2006, el Embajador Wayne fue Subsecretario de Estado para Asuntos Económicos y de Negocios. Esto lo convierte en el subsecretario que por mayor tiempo prestó sus servicios en este puesto desde la apertura de la oficina. Él supervisó el trabajo desarrollado en asistencia económica post conflicto, así como sanciones económicas, deuda internacional, desarrollo y reformas de políticas económicas, combate al financiamiento del terrorismo, políticas energéticas internacionales, comercio, políticas de propiedad intelectual e inversión, políticas de telecomunicación internacional, políticas de transporte internacional, apoyo para empresas estadounidenses en el extranjero, y esfuerzos por bloquear el comercio de diamantes de sangre.

Como Subsecretario, el Embajador Wayne dirigió la labor del Buró Económico en las siguientes áreas:

* Organización de conferencias de importantes donadores internacionales y de reconstrucción;

* Colocación de los terroristas y a quienes los financian bajo sanciones de Naciones Unidas así como generar coaliciones internacionales para detener el flujo de dinero a los terroristas;

* Negociación de condonaciones de deuda y de paquetes de reforma económica para países socios;

* Apoyo a compañías estadounidenses en disputas de comercio internacional así como en negociaciones comerciales;

* Negociación de “cielos abiertos” y otros acuerdos que benefician al trasporte estadounidense así como a las industrias de alta tecnología y comunicación;

* Ayuda para formular políticas de desarrollo.

El Embajador Wayne fungió como Subsecretario interino para Asuntos Económicos, de Negocios y de Agricultura por seis meses en 2005. Durante este tiempo, también fungió como encargado de asuntos internacionales y ayudó a preparar la Cumbre G-8 en Gleneagles, además de sus deberes como subsecretario.

Durante la mayoría de la década de los noventa, el Embajador Wayne trabajó en asuntos europeos. Fue Subsecretario Adjunto del Buró de Asuntos Europeos de 1997 al 2000, y Subsecretario Adjunto para Europa y Canadá de 1996 a 1997. Dentro de sus actividades se incluía las relaciones con la Unión Europea, la OCDE, el G-8, asuntos económicos globales y regionales, restitución a las víctimas de los nazis, administración del buró, y relaciones bilaterales con Canadá. El Embajador Wayne fue Jefe de la Cancillería en la Representación Diplomática de los Estados Unidos para la Unión Europea de 1993 a 1996. De 1991 a 1993, fue Director del Consejo de Seguridad Nacional en Asuntos de Europa Occidental. En la década de los noventa, el Embajador Wayne ayudó a organizar las cumbres semestrales entre Estados Unidos y la Unión Europea, así como a formular y negociar la nueva agenda transatlántica Estados Unidos-Unión Europea, y desempeñó un papel clave en la exitosa Cumbre del Pacto para la Estabilidad en Sarajevo en 1999.

El Embajador Wayne fue Director de Asuntos Regionales de los Estados Unidos y Embajador para Asuntos Antiterrorismo de 1989 a 1991. Tomó un periodo sabático para trabajar como corresponsal de seguridad nacional para el diario Christian Science Monitor de 1987 a 1989. Fungió también como Primer Secretario en la Embajada de los Estados Unidos en París de 1984 a 1987.

El Embajador Wayne fue asesor especial para los Secretarios de Estado Haig y Shultz de 1981 a 1983. Durante la administración del Secretario Muskie, laboró en la Secretaría Ejecutiva del Departamento de Estado. Antes fungió como oficial político en Rabat, Marruecos, y, en su primera asignación del servicio exterior, fungió como analista de China  en el Buró de Inteligencia e Investigación.

El Embajador Wayne fue nombrado “Embajador de Carrera” en diciembre de 2010. En ese mismo año, recibió la condecoración Cordell Hull por Logros Económicos de Oficiales Mayores, y en 2008, recibió el premio Paul Wellstone contra la Esclavitud como Embajador del Año, por su trabajo en contra de la trata de personas. Durante la última década, el Embajador Wayne también recibió la condecoración de Honor Distinguido del Departamento de Estado así como las condecoraciones de Distinción Presidencial y Servicio Meritorio.

El Embajador Wayne tiene una Maestría en Administración Pública por parte de la Universidad de Harvard (1984), una Maestría en Ciencia Política por la Universidad de Princeton (1975), y por la Universidad de Stanford (1973). Recibió su licenciatura en Ciencia Política de la Universidad de California en Berkeley en 1972. El Embajador Wayne está casado y tiene un hijo y una hija.




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