Agenda Legislativa del Grupo Parlamentario del PRI del Segundo Periodo de Sesiones Ordinarias del Tercer Año de Ejercicio Constitucional

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Compañeras y compañeros diputados:

Arribamos a esta Reunión Plenaria con el espíritu constructivo de quienes sabemos que la política es más eficaz cuando concilia, que cuando enfrenta; cuando promueve y logra acuerdos, que cuando pretende beneficiarse de los disensos o la diatriba.

Estamos próximos a concluir nuestro encargo y dar cuenta de la responsabilidad que asumimos frente a la nación, por el mandato ciudadano que nos fue conferido.

Ante los profundos problemas y riesgos que enfrenta la nación y nuestra responsabilidad en la construcción del equilibrio de poderes de la República, tenemos un Periodo más, para abordar modificaciones legislativas puntuales.

Con realismo y con plena conciencia de los tiempos, requerimos consolidar y cumplir las metas y los compromisos adquiridos como fracción parlamentaria.

En los trabajos que hoy iniciamos, las diputadas y los diputados del PRI fundaremos nuestros acuerdos en la comprensión cabal de la difícil circunstancia nacional e internacional de 2012, y refrendaremos lo mucho que nos une y allanaremos el camino para ponernos de acuerdo cuando surjan opiniones divergentes.

Este año será difícil por el entorno económico y social, por la violencia desbordada, por la falta de seguridad, el desempleo y la posible ruptura del tejido social.

Ese es el estado en que nos encontramos con estos gobiernos panistas durante los últimos 11 años, y a ello se suma un clima electoral que anticipamos complejo y desgastante, pues hay quienes están apostando todo a los ataques, más que a las ideas y proyectos que México necesita para superar la profunda crisis en que vivimos, la falta de rumbo y de resultados.

Una de las grandes prioridades nacionales es rescatar el Estado de Derecho, erosionado con el aumento de la pobreza, la desigualdad y el desempleo, que son los saldos vergonzosos de una política económica fallida, que sacrifica el crecimiento en aras de una estabilidad macroeconómica a ultranza.

Fortalecer el Estado de Derecho es el primer requisito para garantizar el ejercicio de las libertades y la consolidación de la democracia.

Es la condición indispensable para darle viabilidad económica y social al país, en un clima de paz y tranquilidad, y para la formación de una sólida cultura de respeto a las leyes y normas, a fin de acabar con la impunidad y la corrupción que nos rodea.

Por ello, pugnamos por un Estado fuerte, no obeso, ni autoritario, para marcar el rumbo del desarrollo nacional y someter al imperio de la ley a los poderes informales que tienen creciente injerencia en la toma de decisiones que corresponden a las instituciones públicas.

Pero también es menester que el Estado sea eficaz, que traduzca sus planes y programas en acciones concretas de beneficio colectivo.

El Estado debe retomar su responsabilidad política, económica y social, y volver a ser el rector que concilia y organiza a todas las fuerzas de la sociedad para reencontrar la senda de una prosperidad que alcance para todos, con el concurso de la iniciativa privada y la participación activa del sector social.

El primer paso de la reconducción nacional es el combate eficaz a la corrupción y a la impunidad, que corroen las instituciones y alejan al ciudadano del empeño por superar carencias y lograr su bienestar personal y familiar a través del trabajo honesto y dedicado.

Nada de lo que se haga para alcanzar una sociedad más justa y equitativa, tendrá consecuencias favorables si la conducta delictuosa tiene más incentivos que la capacitación y el mérito.

De nada sirve que mejoremos las leyes, si falta eficacia para aplicarlas y, por lo tanto, traducir la letra en acción eficiente.

Desterrar la impunidad exige una excelente procuración e impartición de justicia para que no haya delitos sin sanción y se conjure el riesgo de castigar a inocentes.

Compañeras y compañeros diputados:

Los priistas no confundimos firmeza con obstinación, ni flexibilidad con docilidad.

Sabemos construir caminos con tolerancia y ductilidad, con inclusión y coordinación de esfuerzos; respetando las ideas de nuestros compañeros y adversarios, siempre en la búsqueda de acuerdos, sin que nos arredre el cotidiano ataque de que somos objeto por parte de otras fuerzas políticas.

Lo hemos hecho con tesón desde la Cámara de Diputados y lo seguiremos haciendo en todos los frentes en que actuemos, como diputados, representantes constitucionales de la nación; como partícipes del equilibrio entre los tres Poderes; y como priistas, aportando nuestra experiencia, relaciones y conocimientos.

La LXI Legislatura de la Cámara de Diputados ha realizado tareas de gran importancia para México y los mexicanos.

Aunque es mucho lo que se ha logrado, y allí están los informes que se les distribuyeron, que lo atestiguan, nos aguardan importantes tareas en el último Período Ordinario de Sesiones de esta Legislatura.

Tenemos que abordar con claridad el trabajo legislativo que nos compete, e impulsar los cambios para que contemos con las herramientas necesarias para la transformación del país.

En lo inmediato, deberemos dar prioridad a la discusión y, en su caso, aprobación de los dictámenes pendientes y acelerar el trabajo de las comisiones para que puedan elaborar los dictámenes que están en proceso.

Hay temas muy importantes en los que el debate no está concluido. En asuntos como el combate a la delincuencia, la sustentabilidad de un modelo económico o la reforma laboral, tenemos que ser extremadamente responsables y legislar sobre estos temas cuando haya la convicción plena de que los resultados serán positivos y se hayan vencido obstáculos puestos, por cierto, por representantes del mismo gobierno de la República.

Un ejemplo claro de esto último lo constituye la Ley de Seguridad Nacional, a la que se han opuesto sistemáticamente entre los miembros del propio gobierno.

Pondremos todo nuestro esfuerzo para que se resuelvan asuntos pendientes en materia de justicia y seguridad, tales como las leyes contra el lavado de dinero, la extinción de dominio, la trata de personas, el amparo, las responsabilidades de los servidores públicos, entre otros.

En materia de política interior legislaremos para recobrar el sentido republicano y el equilibrio de poderes, y que el Presidente de la República vuelva a rendir, como debe ser, cuentas en un Informe de labores ante el Congreso de la Unión.

Abordaremos nuevamente la propuesta de Reforma Política que nos ha sido regresada por la Colegisladora, reiterando nuestra tesis de que la primera consulta ciudadana -en caso que lo aprobemos en la Cámara de Diputados- sea sobre la reelección continua o no, de los legisladores. Esa ha sido nuestra propuesta que hemos hecho ante la Cámara de Diputados y ante la nación.

Asimismo, pugnaremos porque el Plan Nacional de Desarrollo sea aprobado también por el Congreso de la Unión.

Atenderemos las iniciativas para el combate a la corrupción y a la impunidad, para propiciar una mejor rendición de cuentas; dotaremos a la Auditoría Superior de la Federación de las facultades que le permitan un trabajo más oportuno y eficaz; dictaminaremos también dos cuentas públicas, que por cierto, la que aprobamos hace un año no ha sido publicada aún por el gobierno, porque prácticamente no fue aprobada por la Cámara de Diputados.

Pondremos especial empeño en impedir el desvío de recursos públicos a las campañas electorales.

En lo económico, vamos a ir adelante con nuestro proyecto de Ley de Banca de Desarrollo; seguiremos demandando claridad en los propósitos y registro de los gastos fiscales, y vamos a insistir en que se dictamine la eliminación del Impuesto Sobre la Renta a las pensiones, que es por demás un acto de justicia.

En lo social, culminaremos el proceso legislativo para contar con el Fondo de Cohesión Social.

Dictaminaremos las leyes necesarias para que los jóvenes presten un servicio social remunerado, se reconozca el voto pasivo de los mismos y apoyaremos la creación de la Procuraduría de la Juventud.

Impulsaremos también reformas a la Ley General de Educación, para complementar la modificación constitucional que tornó obligatoria la educación media superior. Abrirles oportunidades a los jóvenes, es uno de los grandes logros de esta Legislatura, y uno de los grandes retos que tiene en lo social nuestro país.

En cuanto al tema del campo, debo, primero, formular el reconocimiento a nuestra fracción política, pues nos empeñamos en defender no sólo a los productores del país, sino también a los grupos más pobres, que a raíz de la crisis del campo sufren hambre y desnutrición, que no sólo los lastima físicamente, sino que también cancela sus oportunidades a futuro de una vida mejor.

Finalmente fuimos escuchados por el Ejecutivo, y éste suscribió el Acuerdo para Mitigar los Efectos de la Sequía, reconociendo por fin la urgencia productiva y social que por ética política y compromiso con los mexicanos nos empeñamos en hacer pública.

Esperamos que dichos apoyos se concreten en realidad, a la brevedad y que los recursos lleguen efectivamente a quienes lo necesitan.

Compañeras y compañeros de partido:

El verdadero sentido de agruparnos en un instituto político es resultado de compartir una ideología y una visión del país que queremos, que se enriquece por nuestras diferencias, se perfecciona en los debates, a veces fuertes pero productivos, que nos permiten construir un proyecto centrado en el desarrollo del país y en el bienestar con justicia social.

Es por ello que legítimamente tenemos la obligación de aspirar al poder, con este compromiso que nos permita concretar nuestra agenda política, que no es otra más que la que nos dictan los propios mexicanos, con los que compartimos este propósito.

Por ello, quiero hacer un pleno reconocimiento a las compañeras y compañeros que desde los escenarios electorales del presente año, representarán el esfuerzo, el trabajo y el compromiso de todos nosotros.

A las y los compañeros diputados que participarán en elecciones federales y locales de este año, les comprometemos nuestro apoyo, reconociendo su gran calidad humana, su entrega y participación.

Por ello, les deseamos nuestros mejores deseos y un gran éxito a nuestros compañeros Isaías González Cuevas; Oscar Román Rosas González; Roberto Albores Gleason; Julián Nazar Morales; Claudia Ruiz Massieu Salinas; David Penchyna Grub; Omar Fayad Meneses; Francisco Alejandro Moreno Merino; Manuel Humberto Cota Jiménez; Arturo Zamora Jiménez; Olivia Guillén Padilla; Clara Gómez Caro; Jorge Arana Arana; Salvador Caro Cabrera; Ana Estela Durán Rico; Joel González Díaz; Marcela Guerra Castillo; Eviel Pérez Magaña; Sofía Castro Ríos; Fernando Morales Martínez; Aarón Irizar López; José Francisco Yunes Zorrilla, Felipe Cervera Hernández, y nuestra compañera que nos abandonó hace un rato, ex alcalde Mérida, Angélica Araujo.

Quiero hacer mención especial a nuestros compañeros Beatriz Paredes Rangel y Rolando Zapata Bello, que nos representarán, y no dudo que con los mejores resultados, como candidatos a los gobiernos del Distrito Federal y de Yucatán.

Y por supuesto, nuestra felicitación a Aristóteles Sandoval, que con el apoyo de otros de nuestros compañeros y de todos los jaliscienses, ganarán la gubernatura y las alcaldías de este hermoso estado.

Y no quiero dejar de mencionar a quienes se han sumado a la campaña de nuestro candidato Enrique Peña Nieto y a la dirección de nuestro partido en esta importante etapa.

Es así que ratifico una tesis central de nuestro grupo parlamentario y de nuestro instituto político, con la claridad de la tarea que nos toca emprender, con fortaleza y decisión, para lograr el regreso del Partido Revolucionario Institucional, a través de nuestro candidato Enrique Peña Nieto, al poder político en el país.

Nuestro compromiso es aportar nuestra experiencia, los proyectos y las capacidades que como legisladores hemos construido y que como priistas hemos acumulado durante muchos años, siempre con nuestro partido y cumpliendo con nuestros principios básicos.

Lo afirmo enfáticamente: somos priistas por convicción, no son nuestros propósitos y compromisos, temporales ni fugaces.

Todos los integrantes de la LXI Legislatura, tienen los méritos suficientes para ocupar cualquier cargo público o encomienda del partido; su experiencia y resultados así lo han demostrado.

Pero también compañeras y compañeros, todo instituto político establece las reglas que más conviene, y cuando estas nos favorecen, honramos la confianza con el trabajo y la dedicación más profunda. Cuando no es así, seguimos desde cada una de nuestras trincheras, cumpliendo las tareas que el partido, y en nuestro caso la ciudadanía, nos han encomendado.

Compañeras y compañeros:

No debemos perder la brújula, ni el tiempo.

Sabemos las tareas a realizar, reconocemos nuestros compromisos y nuestra capacidad de acción, y todo nuestro esfuerzo lo aplicaremos en ese sentido.

La construcción del regreso de nuestro partido a la Presidencia de la República encabezada por nuestro candidato Enrique Peña Nieto, es una tarea de todos nosotros y de todos los priistas.

La victoria para transformar a la nación desde el gobierno, requiere de nuestro trabajo no tan sólo en el ámbito legislativo, sino en el territorio por el que fuimos electos.

Enrique Peña Nieto es el hombre que el país necesita para sacar a los más pobres de su postración.

Enrique Peña es el hombre que México necesita para elevar la calidad educativa y dar empleo a los jóvenes.

Enrique Peña en el poder, es el hombre que sabrá escuchar y que estamos seguros generará mejores ideas para brindar una mejor y mayor seguridad pública a los ciudadanos.

Enrique Peña es el hombre que ha probado que sabe dar resultados y desde aquí le decimos a nuestro amigo y candidato, que cuenta con este grupo de mujeres y hombres militantes leales, para lograr el más noble de los propósitos de un hombre con vocación política, que es gobernar, y gobernar bien, desde la Presidencia de la República.

Compañeras y compañeros, esta es la mejor manera de cumplir con México y apoyar a nuestro candidato, a Enrique Peña Nieto.

Vamos todos los priistas por más; vamos por México.




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