2012: Sin un Presupuesto sólido

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La presentación del presupuesto para el 2012 deja entrever que el resto el sexenio no se tiene contemplada una estrategia de política económica para enfrentar la desaceleración. En este sentido, es evidente que las autoridades minimizan los efectos que la reducción de la dinámica económica puede tener sobre México, y definitivamente descartan la posibilidad de que exista un escenario de crisis. La evidencia de ello se tiene en la prospectiva de crecimiento que han planteado, 4% para el 2011 y 3.5% en 2012. En ambos casos existe el riesgo de que dicho pronóstico no se cumpla. En primera instancia se tiene que el desempeño del PIB en el primer semestre solamente implicó un aumento de 3.9%. Dado que la desaceleración es inminente, lo anterior debe propiciar un comporta- miento menos favorable de la economía nacional, por lo que en el presente año es poco probable que se cumpla la expectativa oficial. Algo similar ocurre para el año entrante: es complicado pensar que la desaceleración global no afecte en mayor grado a un país que adolece de pobreza y un débil mercado laboral.

Adicionalmente debe citarse que el presupuesto de gasto no tiene un contenido que propicie crecimiento económico sostenido. En realidad se observa un aumento en el gasto corriente, particularmente en la parte de servicios personales y una reducción en el gasto de capital. En otras palabras se siguen privilegiando las erogaciones poco productivas sobre aquellas que en realidad constituyen el mecanismo de desarrollo y crecimiento para cualquier país.

La reducción del gasto en capital destinado a comunicaciones y transportes, salud, educación y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) constituye una evidencia clara de que algunos motores del crecimiento no van a tener los recursos suficientes para enfrentar la desaceleración económica en la coyuntura, pero que además no estarán en posibilidad de ayudar a que México cuente con una mayor competitividad en el futuro. Relevante es citar el caso de la CFE, organismo encargado de generar la electricidad que consumen los hogares y las empresas. Su operación es funda- mental para reducir los costos de vida y producción de los mismos, pero se ha propuesto una baja en su inversión.

En la parte de salud y educación se tienen dos elementos fundamentales para elevar la calidad de vida futura de las personas, por lo que la disminución planteada pospone aún más la solución a los problemas de incremento de pobreza que se han registrado en los últimos años.

Derivado de lo anterior es claro el contenido inercial de la propuesta: no afectar la estructura burocrática, no presionar para alcanzar una mayor eficacia y eficiencia en el gasto público y dejar que sea la Cámara de Diputados la que acabe por elevar el gasto en infraestructura, particularmente en aspectos vincula- dos con los recursos encaminados a las entidades federativas. Sin lugar a dudas se va a repetir lo observado en los años previos, cuando fue el Poder Legislativo quien elevó los recursos canalizados a la construcción de carreteras rurales y alimentadoras.

El problema que lo anterior reviste es que en muchas ocasiones dichos ajustes no se realizan sobre proyectos que tengan una concepción homogénea, es decir, los estudios de viabilidad financiera, de impacto económico, ecológico, por citar algunos, no siguen un mismo patrón para todas las entidades. Lo anterior reduce la efectividad de su implementación y acaba reflejando que en muchas ocasiones su aprobación depende de aspectos políticos más que económicos.

En resumen se tiene el inicio de una negociación presupuestal que reclama trabajo de fon- do, ya que la inercia domina a la postura del Ejecutivo Federal. Lamentablemente los tiempos políticos dominan al Poder Legislativo, por lo que el riesgo de no contar con un instrumento que prevenga una desaceleración mayor, o aún una crisis, son altos.

Análisis

– El presupuesto de egresos plantea claramente las prioridades y tendencias de la actual administración: más gasto corriente y menos inversión. En este sentido, a pesar de que el presupuesto de egresos muestra un incremento del gasto total por un 6.8%, el 10% del mismo está vinculado con gasto corriente, en tanto que, de manera preocupante, se plantea una reducción del gasto en inversión del 3.2%. Es decir, existe una política restrictiva únicamente para la gene- ración de valor agregado.

– El presupuesto egresos de la federación plantea un crecimiento del 6.8% del gasto total programable, siendo el IFE y Gobernación los ramos que presentan el mayor incremento. En tanto que, Comunicaciones y Transporte, Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, Medio Ambiente y Recursos Naturales, junto con Previsiones y Aportaciones para los Sistemas de Educación Básica, Normal, Tecnología y de Adultos tienen una asignación inferior con respecto al año anterior, en la mayoría de los casos la variación es de hasta 2 dígitos.

– En cuanto a gasto corriente programable, IFE y Gobernación muestran los crecimientos más importantes, al igual que Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación Previsiones y Aportaciones para los Sistemas de Educación Básica, Normal, Tecnología y de Adultos mantienen una variación negativa.

– Los servicios personales mantienen una variación positiva del 9.8%, presentando incremento en todos los niveles y constituyendo IFE y Seguridad Pública aquellos con los cambios más significativos.

– La mayoría de los ramos muestra incrementos hasta 10 veces superiores a la inflación e incluso al crecimiento de la economía, lo cual permite plantear la existencia de un costo de oportunidad que no es menor, ya que representa sacrificios en términos de inversión y desarrollo en otros rubros como Salud, Educación Pública, Comunicaciones y Transportes, Trabajo y Previsión Social, en los cuales ha existido una tasa de crecimiento negativa del gasto programado para la inversión en los mismos, con una reducción mayor al 20%.

– A pesar de que la actual administración persigue ser reconocido con el sexenio de la infraestructura, los resultados y previsiones plantean una situación opuesta. El gasto en infraestructura ejercido hasta el mes de julio muestra un avance únicamente del 36.8%, al mismo tiempo que se proyecta una reducción del 3.2% para el siguiente periodo.

– Comunicaciones y transporte es un caso muy particular, ya que representa un motor de crecimiento en términos de inversión, sin embargo su avance en infraestructura ha sido solamente del 37.8% y de manera simultánea el presupuesto asignado ha sido reducido en un 24%. El caso es similar para Educación Pública, el cual muestra un avance del 11.6% y una reducción de gasto asignado por un 37%. En tanto que Salud, de manera favorable, muestra un avance importante en gasto de infraestructura del 92.3%, no obstante resulta adverso un escenario de menor presupuesto en este rubro: -40%.

– Lo anterior es relevante dado que constituyen elementos fundamentales para el desarrollo socioeconómico del país, no únicamente por la relevancia en términos de capital humano y competitividad, sino también por el fortalecimiento de la debilidad más grande de México: el mercado interno.




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