“Reindustrializar a México”, propone el Colegio Nacional de Economistas a quien resulte el nuevo Presidente de México

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Esta relatoría no describe con detalle lo comentado por cada uno de nuestros participantes en cada una de las participaciones, se  hicieron muchas aportaciones y se comentaron ideas muy interesantes. Presento las conclusiones de la mesa en la que hubo, por cierto, un gran consenso.

Primero, creo que es perfectamente factible decir que hubo un claro consenso sobre la necesidad de tener una política industrial y de fomento a las actividades productivas.

En el proceso se platicó mucho sobre la conveniencia de tener o no una política industrial; se señalaron diversos aspectos, elementos a favor y en contra, pero diría que el consenso claramente fue a favor de una política industrial.

Se especificó claramente que una política industrial mal instrumentada puede tener serios inconvenientes, como el proteccionismo burdo y simple, y se insistió claramente, y creo que fue una de las conclusiones más importantes de la mesa, en que ese es el gran reto,  sin duda llevarla a cabo, pero bien diseñada y bien ejercida.

Un segundo punto importante es que debemos explorar todos los diferentes aspectos de una política industrial, desde su diseño, y sin duda  todos los instrumentos que estén a la mano y con los que cuente el Estado para llevar a cabo una política industrial exitosa.

Se enumeraron entre otros instrumentos,  una  política financiera, estímulos fiscales, apoyos directos, apoyos al gasto en investigación y desarrollo. Incluso se incluyó la necesidad de pensar en las asociaciones público privadas como parte importante del proceso al estímulo a la actividad industrial y como parte de esta política industrial.

Un tema muy claro y destacado por dos o tres ponentes, fue la importancia de llevar a cabo un mayor gasto en investigación en el país. Se subrayó que la productividad total de los factores es superior a la de muchos países asiáticos y latinoamericanos, pero el crecimiento, la tasa de crecimiento de la productividad total de los factores es menor a la de todos estos países,  y esta tasa de crecimiento de la productividad total de los factores sí tiene un vínculo muy estrecho con la tasa de crecimiento, de ahí la importancia de acelerar de manera importante el gasto en investigación y desarrollo.

En particular, se mencionó que no es suficiente el llevar a cabo estímulos, apoyos directos a la investigación y desarrollo, sino retomar la política de apoyos fiscales que existió hasta el 2009 y que se interrumpió desde entonces.

Un cuarto tema es que los desarrollos actuales de varios sectores representan una gran oportunidad para llevar a cabo una política industrial, en particular la que tiene que ver con una nueva industria limpia, la industria ecológica o verde como se quiera llamar, se mencionó en particular el campo de la industria energética, por supuesto los proyectos en infraestructura de todo tipo,  y sin duda en el campo de conocimiento, lo que se llama la nueva economía del conocimiento.

Todos estos sectores son muy importantes como fuente de crecimiento y, por lo tanto, son sectores en los que se debe poner un  claro énfasis, una política industrial transparente y bien dirigida al  apoyo de las necesidades de ese desarrollo.

El cómo llevarla a cabo es tal vez uno de los retos más importantes. Para evitar que una política industrial se convierta en “rentismo”, es decir que se convierta en renta que favorezcan solamente a algunas empresas, a sólo algunos individuos.

No es fácil, escoger, distinguir, seleccionar sectores e industrias a los que haya que apoyar sin la enorme cantidad de información que se requiere para no cometer equivocaciones y para que no se capture al Estado por parte de algunos sectores o por grandes empresarios,  en donde estos estímulos se conviertan en una renta, por lo tanto el cómo es fundamental.

Sobre esto se discutió también en la mesa. Se mencionaron que la política industrial debe ser un producto de un gran consenso entre el sector empresarial, el gobierno y el sector laboral.

En este sentido, se dijo claramente que valdría la pena en pensar en alguna modalidad para lograr un gran consenso; se mencionó en particular la creación de un Consejo Económico para el Desarrollo compuesto por expertos de distintos sectores, el empresarial, el gobierno, los trabajadores y la academia,  en donde se diseñe, discuta y acuerde no solamente una política industrial, sino la interrelación de esta con un plan más amplio, en donde se discuta y diseñe todo un plan de desarrollo económico.

Esta propuesta, por cierto, vino de un representante del sector privado.

Se insistió en este mismo sentido sobre la importancia de una alianza público-privada, no sólo en el sentido de proyectos de inversión, sino en el sentido político económico, un acuerdo, una alianza entre el sector público y el sector privado.

No se mencionó pero creo que vale la pena recordar que las épocas de crecimiento en nuestro pasado se caracterizaron por estos grandes acuerdos. Gracias a ese consenso, a esa alianza público-privada es que se pudo crecer como se creció en los años treintas y cuarentas y también en el Porfiriato; alianzas en estas épocas, en  las dos, muy bien y ampliamente documentadas.

Otro tema fundamental fue el que dentro de esta política industrial se considere cuidadosamente una inserción inteligente a la economía global porque ofrece una gran oportunidad y hay que llevar a cabo medias específicas como el lograr que nuestras exportaciones  tengan un mayor contenido nacional, eso es fundamental.

Rogelio Montemayor decía hace un momento que debemos lograr que nuestra mano de obra se exporte incorporada a esos productos y no caminando por el puente, esa es una imagen muy adecuada.

Rolando Cordera en otra mesa dijo que hay que nacionalizar la globalización. Me parece una frase muy afortunada porque claramente nos permite pensar sobre la importancia de internalizar en nuestro país la globalización y de alinear nuestros esfuerzos de producción, de tal manera que podamos aprovechar todas las oportunidades que nos den los mercados internacionales.

Es cierto que dependemos mucho  de la evolución de la economía norteamericana, pero eso no quiere decir que debamos de tener e incluso incrementar nuestro comercio con Estados Unidos, sino que también, y esto se mencionó en varias intervenciones,  debemos incrementar nuestro intercambio con otros países de alto crecimiento económico, no solamente con los BRIC›s que están creciendo a tasas muy altas, sino además con Turquía, Indonesia, Taiwan y  Corea entre otros varios países que están creciendo a tasas también muy altas.

Nosotros en un grupo de análisis internacional,  hemos identificado a unos 10 países que están creciendo a tasas muy altas con las que no tenemos un vínculo comercial formal y con los cuales deberíamos de tenerlo rápidamente.

Así que la parte de la integración a la economía global debe ser más inteligente,  más lúcida, eso  fue continuamente mencionado.

Tal vez uno de los puntos más importantes que se comentaron es la necesidad de reindustrializar a México. Se comentó que nuestra industria es vieja, aún la más avanzada y la que más exporta, porque es una industria que no ha aprovechado las innovaciones de vanguardia y que está exportando menos, y de manera menos eficiente, de lo que podría ser.

Estados Unidos se encuentra en una situación similar, se comento que esa nación –incluso- tendrá que llevar a cabo una re-ingeniería de su industria. Este es el reto al que nos enfrentamos: sin duda una  política industrial en nuestro país debe considerar tanto esa reindustrialización en el exterior, como la inserción inteligente y un gran fomento, que sea eficiente a la industria y a las actividades productivas.

Termino diciendo que claramente un tema de preocupación es el cómo diseñar y ejecutar la política industrial. Se mencionó lo del Consejo de Desarrollo en el que habría llevar además un ejercicio importante de evaluación de las políticas y de medición de sus efectos, porque lo que no se puede medir no se puede evaluar y no se puede mejorar. Esta es una condición necesaria para llevarla a cabo.

El tema de nuestra productividad, el del salario real vinculado a los incrementos de la productividad es un tema presente, fundamental, ya  que no podemos pensar en un mercado interno fuerte si no tenemos una mejor distribución del ingreso, y no solamente por cuestiones humanitarias y de responsabilidad social, que serían suficientes,  sino porque la tasa de crecimiento que deberíamos de tener, no podría darse con la distribución del ingreso que tenemos hoy.

Finalmente Mauricio de Maria y Campos mencionó un decálogo para un plan de desarrollo industrial, que nos parece que recoge y complementa los resultados de la mesa antes mencionados, lo incluyo  a continuación.

Plan de desarrollo industrial de largo plazo (2012-2024)

Diez metas nacionales

1. Lograr un crecimiento promedio de la industria manufacturera del 8% anual con el fin de convertir a ésta y al conjunto de servicios conexos de alto valor agregado en un motor del desarrollo y el empleo en el país. La mejor forma de crear empleos es creciendo.

2. Incrementar la inversión bruta fija total (pública y privada; nacional y extranjera), de menos del 19% del PIB (actual) a niveles cercanos al 25% del PIB para 2018 y 30% en 2024. (India invierte el 40% de su PIB y China casi el 50%)

3. Elevar el gasto en IyD e innovación  de 0.45% del PIB actual al 1% en 2012 y  a 1.5 % en 2024, vía estímulos   del lado del oferta y de la demanda (pública yprivada)

4. Elevar valor agregado de  exportaciones de manufacturas a un 50% del total y a un 15% en la industria maquiladora de exportación; duplicar exportadoras de capital nacional. Diversificar mercado.

5. Impulsar financiamiento de banca comercial a inversiones productivas y papel de NAFINSA, con el fin de triplicar  créditos a ramas estratégicas; b)  desarrollo de proveedores nacionales ; y c) la construcción  de cadenas productivas competitivas.

6. Fusionar BANCOMEXT y PROMEXICO para fortalecer el financiamiento y otros apoyos a sectores productivos y  servicios de exportación.

7. Fomentar la compra de bienes y servicios nacionales del gobierno federal, el DF y los Estados, PEMEX , CFE y sectores Salud y C y T, y grandes empresas nacionales, buscando que, con apoyo de la banca de desarrollo, la proveeduría nacional retorne a  niveles del 50% con  competitividad internacional.

8. Elevar concertadamente los salarios reales promedio cuando menos un 50% en la próxima década (en Brasil el incremento fue de 57% durante la presidencia de Lula Da Silva), condicionado a:

8.1 Compromisos de capacitación y de aumento en la productividad total de los factores y competitividad real, no frívola o ilusoria, entre empresas y trabajadores.

8.2 Creación de  crédito competitivo de banca de desarrollo para apoyar la adquisición de bienes de consumo duradero y componentes hechos en México.

9. Implementación de un programa de desarrollo regional, que genere nuevos polos industriales- tecnológicos.

10. Programa de construcción de infraestructura física, con alta generación de empleos y contenido nacional, que  eleve  competitividad sistémica, articule la  producción para el mercado interno y diversifique  exportaciones .

Concluyo con subrayar que el motivo principal, en todo caso, de una política industrial y de fomento a las actividades productivas, no puede estar desvinculado del que debe ser nuestro interés último, que es el bienestar de todos los mexicanos, el de reducir la pobreza; mejorar la distribución del ingreso y lograr el mayor bienestar de la mayoría de la población. Esto sólo se puede lograr creando riqueza, no sucede por decreto, se requiere inversión y producción inteligente.

De ahí la importancia de una política industrial que permita crear mucho más empleos y lograr estas dos metas en el menor tiempo posible.




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