El Poeta Sicilia zurró al Congreso y luego besó a sus dirigentes

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En un diálogo increíble en el Castillo de Chapultepec entre el Poeta Javier Sicilia y sus compañeros del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, este nuevo dirigente político y social zurró al Congreso de la Unión integrado por la Cámara de Diputados y el Senado y a sus dirigentes ahí presentes por sus complicidades, por su ineptitud, por su corrupción y porque mantienen al país en el despeñadero junto con los otros Poderes de la Unión, en medio de una “guerra absurda” y sin sentido, que sólo ha provocado el dolor entre la población mexicana.

Entre Sicilia y el padre Miguel Concha, Emilio Álvarez Icaza y Clara Jusidman les dijeron a los representantes del Congreso la forma en que han convertido a esta institución en un centro de negocios alejado del pueblo, dándose sueldos descomunales a costa de la población mexicana explotada y sometida; los declararon, a los legisladores, inconfiables: “Nadie cree en ustedes”, les dijo Clara Jusidman.

Y en un acto surrealista, al final de ese diálogo imposible, el poeta Javier Sicilia besó a los dirigentes del Congreso, encabezado por el Presidente del Senado, Manlio Fabio Beltrones, quien por la sorpresa no pudo evitarlo.

Entre el Poeta y sus adláteres declararon podridas las instituciones representadas ahí y después de hacerlo les exigieron que aprueben la Reforma Política planteada; pero que no aprueben la Ley de Seguridad Nacional que ya aprobó el Senado y que ahora está en manos de la Cámara de Diputados, porque pasar esa ley representaría una especie de golpe de Estado y poner a la nación en manos de las fuerzas armadas.

“No necesitamos una Ley de Seguridad Nacional, sino lo que necesitamos es una Ley de Seguridad de las Personas, una Ley de Seguridad de los Ciudadanos, una Ley de Seguridad de la Sociedad Civil Mexicana”, expresó el padre Miguel Concha.

Ha surgido un Savonarola mexicano: es el Poeta Javier Sicilia

Con características parecidas a las que tuvo a finales del siglo XV el dominico italiano Girolamo Savonarola, el Poeta Javier Sicilia se ha constituido en un fenómeno social y político mexicano: mitad religioso, mitad civil; mitad poeta, mitad dirigente político, Javier Sicilia ha generado una estridencia hacia dentro de las esferas políticas nacionales que no lo entienden pero que empiezan a sufrirlo por su candidez, por su sinceridad, pero también por su feroz martilleo ético y moral contra la corrupción de las institucionales; de cierta manera, dice lo mismo que dijo López Obrador en el 2006: “que las instituciones mexicanas están corruptas de medio a medio, y que no hay nada que las salve”; pero dicho por Sicilia, todo el mundo lo acepta y hasta los insultados le piden perdón, como lo hicieron diputados y senadores el pasado jueves 28 en el Alcázar del Castillo de Chapultepec.

Todo el mundo de la política lo escucha y recibe sus escapularios y sus besos, como Felipe Calderón, como la Procuradora Marisela, y como el mismo senador Manlio Fabio Beltrones, quien no se pudo quitar el beso de encima pero que se inmortalizó en fotografías de primera plana en periódicos, beso que a muchos, al verlo impreso, les causó “asquito”, como había dicho por otras razones el gobernador de Jalisco.

Ante la periodista y entrevistadora Carmen Aristegui, quien pasaba la imagen del beso a Beltrones una y otra vez en la pantalla de televisión de la CNN, el propio Javier Sicilia explicaba que la cultura del beso proviene de su familia y que él da besos porque es un principio cristiano de amar al prójimo; sin embargo Aristegui cuestionó al poeta y le preguntaba si a los criminales también los besaba, y Javier Sicilia respondía que es un principio cristiano besar al enemigo.

Sicilia es un nuevo fenómeno político, como antes lo fue “el Peje” Andrés Manuel López Obrador, y su discurso es muy parecido; pero en el caso de Sicilia no proviene de un partido político ni de agrupaciones políticas, sino más bien de ONG´s y organizaciones defensoras de derechos humanos.

Javier Sicilia entró a esta corriente social y política de derechos humanos casi por la fuerza, por no decir que obligadamente, a causa del asesinato de su hijo Francisco y otras personas; recorrió el país acompañado de personas y dirigentes de muy diferentes orígenes y llegó hasta Ciudad Juárez; en todo el cruce del territorio nacional fue bien recibido y admitido en esta lucha contra lo que él llama “la guerra absurda” que ahora ha causado 50 mil asesinatos y 10 mil desapariciones de personas, según la contabilidad actualizada del propio Sicilia y sus compañeros.

Javier Sicilia es un dirigente carismático, que se viste modestamente que lleva un chaleco de cuero o chamarra de tela; que usa un feo y viejo sombrero de palma o de piel y su cuello está rodeado de imágenes, escapularios y amuletos, que suele repartir a las personas con las que conversa, como ocurrió con Felipe Calderón, al final del diálogo que sostuvo con el Gabinete en el mes de junio; pero además de escapularios y amuletos regala besos por donde quiera: lo mismo a la nueva procuradora Marisela que al líder del Senado Beltrones; sólo le ha faltado el Secretario Genaro García Luna, Jefe de la PFP, de quien había pedido su renuncia en el Zócalo.

Siendo carismático, el Poeta Javier Sicilia también es contradictorio, porque en una especie de actitud mesiánica, lo mismo regaña al Titular del Ejecutivo Federal que al Presidente del Senado y a los jueces y luego se levanta a abrazarlos y a besarlos y a la Procuradora le besa la mano, o le pide permiso al Jefe del Ejecutivo para fumarse un cigarrito.

De ninguna manera sugerimos que Sicilia éste desquiciado, pero sí es excéntrico, y los políticos mexicanos de todos los partidos y la sociedad misma tendrán que adaptarse a él, porque él no se va a adaptar a éllos: “Me tienen que entender”, le dijo a Sicilia con energía a la entrevistadora Aristegui, quien también se mostró inquieta para intentar comprender al nuevo dirigente político y social que tenía enfrente, cuando pasaban al aire por la cadena CNN.

Javier Sicilia ha negado, por el momento, que quiera ser Presidente de la República o Senador, o Diputado; pero quién sabe.

Próximamente, los integrantes de Poder Judicial de la Federación, encabezado por la Suprema Corte de Justicia y sus once ministros, recibirán a Sicilia en otro diálogo, y habrá que oír lo que Sicilia les va a decir.




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