Terminó la farsa Azul-Amarilla ante los imparables rojos

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Por Alfonso Fernández de Córdova M.

¡Ganó Eruviel Ávila Villegas! No había otro adversario de su peso y estatura política.  Los camisas rojas del priísmo nacional están de plácemes por los resultados en el laboratorio político del Estado de México. PRI 62.5 % (2.85 millones de votos), PRD 21 %, PAN 12.4 %. Signos esperados para las definiciones sucesorias en el 2012.

La incertidumbre quedó atrás al conocerse los conteos previos de la votación total en esta fiesta cívica, independientemente de las otras entidades en que también hubo elecciones de gobernadores, diputados y presidentes municipales: Coahuila 58%, y Nayarit 48%, donde igualmente arrasó el Partido Revolucionario Institucional.

¡Unidad, disciplina, organización, logros y trabajo constante dieron el triunfo a los rojos macizos e imparables del PRI!

¡La farsa terminó! Nos referimos a los partidos políticos que la hicieron desde el momento en que hablaron y hablaron hasta el aburrimiento de una supuesta alianza espuria PAN y PRD, misma que sirvió para exhibir a los brillantes ideólogos de uno y otro, y poner al descubierto lo ilógico e irrealizable de sus propósitos, en que además salieron desplumados el PT, Convergencia y Nueva Alianza. Éste último partido dio la espalda a los panistas y corrió a ponerse a salvo, junto al Verde Ecologista, ambos al lado del PRI.

Oficial y teóricamente, los azules y amarillos realizaron por separado la campaña política electoral en cuarenta y cinco días, pero con la danza de la malograda alianza se llevaron más de cinco meses en vergüenzas,  irresponsabilidad,  inexperiencia y descrédito ante los electores. El tiempo no lo repusieron y, obviamente, los resultados fueron adversos. No justificaron los gastos, esfuerzos, despilfarros económicos, verbales y mediáticos.

En tanto, los rojos con su candidato y el partido, sí se apegaron a lo que marca la ley electoral local. Se unieron, disciplinaron y organizaron todos los cuadros básicos integrantes de los comités seccionales en los 125 municipios, para atraer las simpatías y el voto razonado y solidario entre los 10 millones de mexiquenses del padrón. Es decir, les comieron el mandado a los azules irónicos y los amarillos rijosos y mentirosos.

Los priístas estaban listos y fuertes, así lo mostraban el conjunto de las encuestas. Al cierre de las campañas, las cifras arrojaron un promedio de 50.5 por ciento de votantes a favor del PRI, el PRD con 15.5 por ciento, el PAN con 14.2 por ciento, 6 por ciento a minipartidos y 17.2 por ciento de indecisos en dar su voto. Ávila aventajaba 35 puntos al que seguía en segundo lugar. El promedio de votos por cada uno de los tres candidatos principales fue similar a los indicados por partido.

La alianza partidista del PRI con el Verde Ecologista y el Panal obtuvo el 48 por ciento de las preferencias electorales; el PRD, PT y Convergencia el 18 por ciento y el PAN el 13.8 por ciento de las simpatías, éstas se concentraron principalmente en cuatro municipios de los más industrializados: Tlalnepantla, Naucalpan, Cuautitlán y San Cristóbal Ecatepec; sin embargo, no son los únicos, pues junto con el Valle de Toluca tienen una alta concentración económica y poblacional. Pero cinco municipalidades no son todo el Estado de México, cuenta mucho la densidad demográfica, agrícola, comercial e industrial de los otros 120 municipios donde radica el voto duro priísta.

VOTAR ES UN DEBER MORAL, CIVICO Y DEMOCRATICO

El 70 por ciento de la confianza ciudadana es para el trabajo desarrollado por el Instituto Electoral del Estado de México, reveló una de las encuestas. El IEEM vigiló que los siete partidos políticos registrados cumplieran el cierre de campañas el 29 de junio y alistó al personal en 45 Distritos Electorales en 125 municipios, que atendieron al 55 por ciento de electores inscritos en el padrón que acudieron a votar a las 17 mil 700 casillas atendidas con 124 mil funcionarios. Todo estuvo listo para el domingo 3 de julio de 2011, pese a los obstáculos naturales con las copiosas lluvias.

La participación ciudadana fue masiva, entusiasta, consciente, optimista y pacífica, pues se trató de una fiesta cívica en la que debe expresarse la voluntad política de los ciudadanos. Ejercer el derecho al sufragio libre, directo, personal y secreto. Es la oportunidad de manifestarse legal y legítimamente por quién o quiénes deben ser sus representantes en los tres órganos de gobierno: Ejecutivo, Congreso y Ayuntamientos.

Demostró que el voto vale al acudir a las urnas. El ciudadano consciente de su deber moral, cívico y democrático dejó atrás los pretextos que rodean a la abstención: la abulia, indecisión, pereza e indiferencia electoral. Sabe que abstenerse de votar conlleva irresponsabilidad y apatía que dañan a los procesos electorales y a las instituciones en general. Votar es la forma de elegir a los representantes de la comunidad y de la nación. Votar es reflejar la voluntad popular sobre los ciudadanos más aptos o capaces que deberán gobernar en beneficio de los gobernados, no agraviar ni defraudar con conductas deshonestas y desleales a quienes los eligieron. Ser digno mandatario de los mandantes ciudadanos en pleno goce de sus derechos civiles y políticos.

LOS ADELANTADOS SON ANTIPOPULARES POR SU OPACIDAD

De acuerdo al léxico, farsa es una comedia dramática, jocosa y grotesca de engaños, enredos, trampas y mentiras. A esto se han dedicado en los últimos años los partidos políticos, mismos que perdieron la seriedad y dignidad política que los caracterizaron tiempo atrás, por ello se encuentran en una etapa de descrédito ante la población ciudadana mexicana. Esta situación alcanza a todo aspirante a candidato a un puesto público de elección popular, salvo honrosas excepciones cuando se distinguen por sus hechos y trayectoria política.

Y digan si no es así con el papel que desempeñan los cuatro secretarios de Estado, la jefa de la fracción panista en la Cámara de Diputados, un senador y un gobernador  todos del Partido Acción Nacional (PAN). Alonso Lujambio, de Educación Pública; Ernesto Cordero, de Hacienda; Javier Lozano, de Trabajo, y Heriberto Félix, de Desarrollo Social; Emilio González Márquez, gobernador de Jalisco; el senador Santiago Creel y la diputada Josefina Vázquez Mota. Los siete son criticados por adelantarse a los tiempos políticos preelectorales, cargar sus gastos al erario público y negarse a renunciar a sus cargos para dedicarse al quehacer electoral.

Fuera de ese adelanto ni ellos mismos se la creen que vayan a ser Presidente de la República. ¿Por qué, no? Porque algunos son antipopulares por sus actuaciones en sus funciones públicas, desafortunadas declaraciones y carecer de sensibilidad y trayectoria política y social, principalmente sin trato directo con la gente.

Medio se salva Josefina, por su paso en Desarrollo Social, aunque en Educación Pública fue muy corta, fría y gris su estancia. Ella y Creel “son las únicas cartas fuertes del PAN”, según Vicente Fox.

Cordero no conoce ni la Secretaría de Hacienda y la tiene enredada con el IETU, que es un doble impuesto, lastre para las empresas y causa del fracaso del Programa de Empleo del Presidente Calderón; además, el problema con las elevadas tarifas eléctricas y los precios indexados al gas, gasolinas y derivados, sobre todo sus desatinadas declaraciones de que los mexicanos pueden vivir con seis mil pesos mensuales y otras descabelladas en materia económica que hicieron crecer la economía informal a 13.5 millones de personas a falta de oportunidades en empleos formales.

Lozano está calcinado con los trabajadores y empresarios que engrosaron las cifras del desempleo y cierre de fuentes de trabajo, así como el problema mayúsculo que le creó al Gobierno Federal con el Sindicato Mexicano de Electricistas, que afectó a 44 mil sindicalizados y 20 millones de usuarios de cinco entidades -Distrito Federal, Edomex, Hidalgo, Morelos y Puebla, caso aún no resuelto por la falta de personal para atender necesidades del suministro, tomas de lectura, facturación, tendido de líneas aéreas y subterráneas, renovación de equipos y transformadores inservibles por el uso, además de los problemas técnicos por accidentes y percances por vientos y tormentas, así como los cobros indebidos en recibos de luz. El costo de la mala decisión y falta de tacto político al aplicar el decreto del Gobierno Federal supera los 52 mil millones de pesos de octubre de 2009 a la fecha.

Como dijo el senador Manlio Fabio Beltrones acerca de los “adelantados”: “Sobran aspirantes y falta rumbo”. Quiso decir que los panistas están inconsistentes para la contienda de la sucesión presidencial que arrancará formalmente en octubre próximo. Lo que suceda antes serán chistoretes. Primero hay que esperar las convocatorias y las convenciones partidistas para postular a los candidatos a competir en el 2012.

Ante las evidencias electorales en el Estado de México, Coahuila, Hidalgo y Nayarit, ahora empieza la danza de los azules para definir el futuro político de los siete aspirantes a precandidatos presidenciales y, posteriormente, el candidato definitivo, que ya asomó el Presidente Calderón, o sea, el Secretario de Hacienda. Tema en la próxima edición. Mientras observamos la desvergonzada reacción y muy típica de los amarillos, repudiados por el electorado nacional, frente a los imparables rojos del PRI.




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