Javier Sicilia: “¿Dónde están las ganancias de la estrategia, Lic. Calderón?” “¿Por qué no reconoce Ud. que se pueden hacer otras cosas?”

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C JAVIER SICILIA ZARDAIN: Muchas gracias, Secretario.

Señor Presidente:

No le cuestionamos su ataque a los delincuentes, jamás podríamos cuestionar eso, tampoco les restamos responsabilidad a los delincuentes, jamás hemos hecho eso.

Si usted recuerda la carta con que se inició este movimiento, de Estamos hasta la madre, se dirigía también a ellos.

Pero nuestros interlocutores no son ellos, son el Estado, que su primera función es proteger la seguridad ciudadana.

El problema, señor Presidente, es que usted piensa que los malos están afuera y los buenos están adentro. El problema, señor Presidente, es que usted se lanzó a la guerra con instituciones podridas, con instituciones que no dan seguridad a la Nación, con instituciones con altos grados de impunidad.

Ya hemos hablado del Poder Legislativo y los gobiernos, hemos hablado del Poder Ejecutivo, pero no hemos hablado del Poder Judicial. De hecho, ellos son los más omisos en este movimiento y en este diálogo. No hemos recibido de parte del Poder Judicial una sola llamada y ellos tienen responsabilidades muy graves frente a la Nación.

Ustedes acaban de oír los testimonios de cinco personas, son miles, aquí hay muchas que pudieron tomar la palabra, creo que fue respetuosa, pero sí se sintieron ofendidos, los agravios son muy grandes.

Y esa es la responsabilidad. Nadie le dice que no ataque a los delincuentes, creemos, más bien, que el problema fue ese. Y tiene que ver también con su antecesor, cuando tuvo todo el consenso nacional o la mayor parte del consenso nacional, no hizo las reformas institucionales y las reformas políticas que necesita el país y evidentemente esta guerra ha puesto en evidencia eso.

El problema también es que esta forma de ataque ha defendido a las instituciones y no ha puesto el énfasis en los ciudadanos.

Yo le recuerdo, señor Presidente, cuando fue a Chihuahua 15 días antes de nosotros, para celebrar la Toma de Juárez, yo le dije: Nos está mandando un mal mensaje, el señor Presidente, cuando íbamos rumbo a Juárez y antes de ir rumbo a Juárez.

Cuando llegó allá usted hizo un desfile militar, con eso dijo: Estamos defendiendo a las instituciones. Juárez no necesitaba un desfile militar, necesitaba que el Ejército hubiera ido ahí, a rodear esa ciudad y a decirles a los ciudadanos: Señores, aquí está el Gobierno, aquí están los militares, ésta es su calle, ésta es su casa, hagan verbenas, tomen las calles, éste es su lugar.

Eso es lo que reprochamos.

En ese sentido, creo que está obligado a reconocer que la estrategia que mantiene ha sido contraproducente. Miles de muertos, una putrefacción cada vez mayor de las instituciones, el crecimiento de los cárteles, tal y como lo dijo Obama cuando habló de su frustración.

Señor Presidente:

Dónde están las ganancias de la estrategia. No hay un solo indicador que nos hable de una ruta correcta. Por qué no genuinamente, señor Presidente, usted no tiene nada que temer frente a nosotros, no tenemos intereses políticos, no estamos persiguiendo absolutamente nada, somos ciudadanos que hemos venido a dialogar con usted.

Por qué no reconoce humildemente, que también se pueden hacer otras cosas, además de alimentar esta maquinaria policiaca y militar. Le cuesta trabajo reconocer que no se ha hecho nada o casi nada para desmontar la estructura de protección con la que cuentan los criminales, estructuras hechas desde el propio poder, esa corrupción rampante, dijo usted alguna vez, y lo acaba de repetir.

Quién protege y cobija y se beneficia de este statu quo criminal, todo eso tenemos que indagarlo. Tiene algo que decir sobre la corrupción y el encubrimiento de funcionarios coludidos con el Gobierno. La pifia cometida con el caso Hank Rhon. No me gustaría opinar.

Qué pasa con esos funcionarios responsables de lo de la Guardería del ABC, ese encubrimiento. Nos mandan mensajes de protección criminal, el Gobierno. Hank Rhon es un emblema de cómo coexiste en el país el crimen, el enriquecimiento político y la impunidad.

Y este es el caso de un militante priista. Hay en las filas del panismo la misma historia, hay en las filas del PRD la misma historia. Por eso hemos llamado, también, a los partidos. Ustedes tampoco están dando un mensaje de honestidad y de vida ciudadana.

Nosotros creemos y le preguntamos si tiene algo que decirnos,  de qué pasó con ese botón de muestra de cómo desde estructuras políticas, empresariales y de poder se puede alguien enriquecer, ejercer la política, rodearse con el crimen y salir también, en las páginas de sociales.

El combate del crimen organizado no sólo pasa por El Chango Méndez o El Pozolero del Teo, no pasa por el Negro Radilla nada más. El crimen, señor Presidente, cruza por los grandes circuitos financieros, por las grandes corporaciones, ahí donde no están ni las balas, ni la sangre, ni los policías que salen en el Canal 2. Infórmenos algo al respecto, señor Presidente.

Hemos hecho en este discurso propuestas, queremos que las tomen.

-PRESIDENTE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA: Se refiere al caso de Hank.

C. JAVIER SICILIA ZARDAIN: Sí. Perdón.

-PRESIDENTE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA: Se refiere al caso de Hank.

-C. JAVIER SICILIA ZARDAIN: Sí, al caso de Hank.

Pero, también, al caso de la exaltación policiaca. Ya lo dijo una de nuestras compañeras, no necesitamos ese tipo de exaltaciones mediáticas, necesitamos eficiencia, necesitamos resultados.

Señor Presidente:

Este es el dolor de la Nación, estamos entre dos fuegos, entre la corrupción institucional y los crímenes. Si los criminales campean y hacen, y son tan crueles, y son tan cabrones, perdónenme la palabra, y tan hijos de la chingada, a veces las palabras son precisas, a veces éstas dicen más de lo que podríamos decir con decencia, es porque, en las instituciones.

Yo no estoy hablando del Poder Ejecutivo, estoy hablando de todos. Tú también lo has señalado, los presidentes municipales, las procuradurías de los gobiernos de los estados, es porque ahí está la corrupción.

Cómo si no saneamos esas instituciones, que son nuestras instituciones, que son las que deben de mantener la seguridad, la justicia, porque aquí estamos hablando de casos de terrible injusticia e impunidad.

Si el Gobierno hubiese sabido, el Gobierno hubiera cuidado la seguridad mi hijo no estaría muerto. Yo les agradezco que hayan hecho un buen trabajo en el caso de mi hijo y se sigue haciendo un buen trabajo, ojalá y fuera para todos.

Todos sabían dónde estaba el Negro Radilla, todos sabían dónde operaba, y me asombra que no supiera, ni la policía, ni el Ejército.

Me asombra, señor Presidente, que su partido proteja, perdóneme, a Marco Adame, el señor Marco Adame un año antes, frente a un narcomensaje, que decretaba un estado de excepción no salió a defender la seguridad de la Nación y a decir: Aquí nadie nos somete, ésta es su calle, aquí, estamos, ésta es su casa. No, mandó a cerrar las instituciones a las cinco de la tarde.

Yo no las cerré, yo era Director del Centro Cultural de la Máxima Casa de Estudios, y dije: No voy a ser rehén de ellos, salí a las nueve de la noche y la ciudad estaba en estado de sitio. Eso también es criminalidad. Ahí se está protegiendo a un Gobernador omiso.

Lo mismo sucede con los presidentes municipales. No estoy hablando nada más del Partido Acción Nacional, estoy hablando de los presidentes municipales, también de Cuernavaca, que pertenece al PRI, y de otros municipios donde se cometieron esos asesinatos y esos crímenes.

Entonces, el problema es mucho más grave de cómo se está planteando. Nosotros queremos, justamente, discutir, no sólo discutir, tener una presencia ciudadana, aquí lo decimos, para este asunto de seguridad. Creemos y le pedimos que reconozca que es posible cambiar la estrategia.

También, hemos hecho propuestas, son las dos que le hemos pedido, con respecto a las víctimas. Y quisiéramos que camináramos hacia allá, señor Presidente, cuándo, usted dice; dónde, cómo hacemos esas comisiones ciudadanas de fiscalización, y de trabajar al lado de ustedes para rehacer esta estrategia de seguridad.

Permítame. Julián, quisiera tomar dos minutos nada más.

Adelante.

-C. JULIÁN LE BARÓN: Sólo para decir que, se está proponiendo, desde esta Caravana y desde este esfuerzo, por crear conciencia, que se nombren a todas las víctimas, y que se pongan sus nombres en un lugar público.

Y estas placas que hemos mandado a hacer, es una idea que hemos tenido de nombrar a las víctimas de asesinato en México, para crear conciencia en todos, de que todos somos responsables, de que esto no siga sucediendo.

C. JAVIER SICILIA ZARDAIN: Señor Presidente.

Nada más. Aquí traigo un look.

-PRESIDENTE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA: Un qué, perdón.

C. JAVIER SICILIA ZARDAIN: Todo lo que me dieron las víctimas.

Perdón, señor Presidente.

Señor Presidente, esto no es look. Traigo todo lo que me dieron muchas víctimas, muchos dolores a lo largo de esta Caravana, y de esta caminata: rosarios, escapularios, botones de memora, de conmemoración.

Traigo un rosario que le envía una víctima a usted. Ahorita se lo doy. Me lo dieron a mí, pero quiero compartirle un escapulario. Nosotros fuimos a dar este consuelo, y estos son signos del consuelo, como alguna vez escribí, es la justicia que a nosotros los ciudadanos nos compete, porque nos habían dejado solos, porque nos habían sumido en el miedo, porque nos habían sumido en el dolor de la soledad y el consuelo de estar con la soledad de los otros.

Se lo quiero dejar como símbolo, como un signo de que ahora la justicia le corresponde a usted, señor, y al Estado. Y este es el rosario que le manda una de las víctimas.

-SECRETARIO JOSÉ FRANCISCO BLAKE MORA: Muchas gracias, señor Javier Sicilia.




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