Dominique Strauss-Kahn: ¿Debilidad o complot?

339

Por Manuel González Casillas

Dominique Strauss-Kahn, mejor conocido en Francia como DSK, fue el hombre fuerte de las finanzas mundiales hasta su dimisión, el 18 de mayo de 2011, como Director Gerente del Fondo Monetario Internacional. Bajo su mando el FMI pudo definir acciones de contingencia que evitaron un colapso mayor de la situación financiera mundial. Sus políticas tuvieron tendencias socialistas buscando ayudar a los países sobre los intereses del poder financiero.

Se perfilaba como el primer contendiente por la presidencia de Francia, como principal rival en la reelección de Nicolás Sarkozy.  Tenía programado dimitir, en julio de 2011, de su posición de Director Gerente para participar en las elecciones primarias de cara a la carrera presidencial en 2012. Los especialistas aseguraban que su gran oportunidad se presentaría en estos próximos comicios.

Miembro del Partido Socialista, diputado del Val-d`Oise, suplente de alcalde de Sarcelles, profesor de economía que se autodefine como social-demócrata. DSK es un político sobresaliente con gran influencia en foros mundiales.

¿Quién se beneficiaría con la caída de DSK, como Director Gerente del FMI y con su desprestigio político?

En primera instancia: Nicolas Zarkozy, presidente actual de la V República Francesa, ya que de continuar DSK con sus planes tenía amplias posibilidades de obtener el triunfo en las presidenciales de 2012, de acuerdo a las encuestas y foros de opinión en Francia.

Primera conjetura: A Nicolás Sarkozy le conviene acabar en forma contundente y anticipada con su contendiente más peligroso en las próximas elecciones.

En segundo término, para las elecciones francesas de 2012,DSK contaría con tres claros oponentes con posibilidades dentro del partido socialista: la ex primera secretaria del PS, Martine Aubry; el ex primer secretario, François Hollande, y la ex candidata presidencial del 2007, Ségolène Royal, ex mujer de Hollande y vencedora de las anteriores primarias.

Segunda conjetura: El partido socialista de Francia quiere recuperar su posición política que tuvo hasta 1995 con François Miterrand, sin embargo la posición de DSK en el FMI y la sospecha de su traición a Miterrand hace que grupos ultra-socialistas lo vean como una figura incomoda: traicionero y como socialista poco confiable.

En tercer término: El poder financiero norteamericano a quién no le convienen las políticas socialistas de ninguna corriente. El negocio del FMI es hacer préstamos y cobrarlos de cualquier forma sin importar las condiciones de los países o de sus habitantes. EUA representa el 18% de los votos dentro del FMI y estaría solicitando la dirección a través de la persona de  John Lipsky, economista estadounidense,  como sucesor inmediato de DSK en el mando del FMI. Dato curioso es: la renuncia que Lipsky había interpuesto para agosto de 2011, ahora suspendida dada la oportunidad de encabezar el organismo financiero mundial.

Tercera conjetura: La inyección masiva de fondos para suturar crisis nacionales imprevistas; la consideración de la política de empleo como asunto relevante; la combinación del estímulo al crecimiento con la estabilidad presupuestaria; y la insistencia en la necesidad de una estricta regulación financiera y en el control de los abusos de la banca y de otros agentes económicos han sido las señas de identidad del FMI dirigido por DSK. Diferentes voces claman que esta estrategia debe continuar, acelerarse y profundizarse, so pena de volver a sentar las bases para una recaída en la recesión, sin embargo estas son políticas incomodas para el sistema financiero mundial.

¿Debilidad humana o naturaleza animal?

DSK es elegante, de porte cuadrado. Le apasiona la tecnología y el ajedrez: juega muchas noches varias horas, casi siempre con oponentes anónimos encontrados en Internet. Diletante, seductor y mujeriego, lo que le ha costado algún disgusto serio y, según el libro DSK .Les secrets d un préssidentiable, escrito por una ex colaboradora que firma con el pseudónimo de Cassandra, una advertencia del mismísimo Sarkozy, antes de convertirse en el presidente del FMI: “Ten cuidado: ahí no se bromea. Evita coger el ascensor tú solo con una becaria, ya sabes. Francia no puede permitirse un escándalo”.

Tiene capacidad de discusión, es persuasivo y temible en los debates. Habla perfectamente inglés y alemán, se defiende en italiano, español y árabe. Cassandra, en el libro citado, le califica también de “ambicioso, manipulador, mentiroso patológico, perseguidor de faldas y extremadamente inteligente”.

Los principios en el FMI no fueron fáciles. El consejo que le dio Sarkozy relativo a su vida privada fue premonitorio: en octubre de 2008 su puesto se tambaleó tras descubrirse una relación con una empleada de la institución que le acusó de haber abusado de su cargo para aprovecharse de ella. “Es un tipo de hombre que no puede trabajar con mujeres a sus órdenes”, aseguraba en una carta la mujer. DSK se disculpó, sufrió una investigación interna que indagó sobre su vida y de la que salió exonerado pero noqueado. Y no fue solo una sino varias sospechas, anteriores a este último incidente en Nueva York que lo tiene en el banquillo de los acusados. Habrá que estar atentos a la resolución del sistema legal norteamericano ante este caso, sobre todo, esperando que la justicia prevalezca.

Estamos presenciando que las formas de abuso de poder más indiscutiblemente delictivas han encontrado acomodo en la vida y en la carrera de los grandes hombres políticos. Pensemos no solo en DSK, a quien se acusa de intento de violación y abusos sexuales, sino por un momento también en Silvio Berlusconi, Bill Clinton ó Arnold Schwarzenegger,  entre muchos otros que han perdido la cabeza y sucumbido a su naturaleza animal, abusando del poder y posición para obtener lo que quieren evadiendo su responsabilidad ante la ley.

Y no perdamos de vista que el abuso del poder no solo es en cuestiones sexuales, sino también, por ejemplo, en maniobras financieras que benefician a pocos en detrimento de muchos.

DSK cayó en su propia trampa, ¿sería su propia trampa?, al sentirse todopoderoso, a quién el mundo debía rendirse y por creerse un seductor irresistible.

La mujer: ¿llegó sola y fue abusada? ¿Sucumbió al encanto de este político que todo tenía? ¿Estamos ante un complot que orquestó una perfecta trampa aprovechando el yo más primitivo de DSK?

Un leve empujón lo llevo al abismo.

¿Quién se beneficiaría con la caída de DSK?




Agregar un comentario