El PRI lanzó la Iniciativa Laboral del PAN y se echó atrás

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Dr. Héctor San Román A.

Sindicalista y Analista internacional


Pero aun así se insiste en una reforma laboral que ni abate el desempleo, ni combate la desigualdad. Y sin embargo no han sido considerados en el debate, datos relevantes: En el origen del lento crecimiento y el rezago de los salarios esta el hecho de que la productividad en nuestro país casi no ha crecido en las últimas, dos décadas,  pero hay más en el anuario Económico y Financiero de  México  2007 en la pagina 260, se puede leer, que la masa salarial mexicana representó en 2006 el 29,17% del PIB; es decir, lo mismo que en 1989, año en que esa masa salarial conformó el 29,75% del PIB. En casi dos décadas solo en 1994 antes de la crisis de diciembre de 1994, el salario conformó el 35,26%, desde entonces caída tras caída; 2001 32,54%; 2006 29,17% ¿de cuanto hablaremos en 2011?

La combinación de la carga administrativa y de costos de infraestructura se puede observar en el desempeño de las exportaciones en México. Y encontramos que si se combinaran mejoras en las instalaciones portuarias, un mejor acceso a la infraestructura de servicios (por ejemplo, el comercio electrónico) y reformas regulatorias, nuestras exportaciones recibirían un impulso considerable.

1) eficiencia portuaria.

2) entorno de aduanas.

3) entorno regulatorio medido por la percepción de niveles de corrupción;

4) infraestructura del sector servicios, medida por la velocidad y el costo del acceso  a  Internet y su impacto en los negocios.

La infraestructura genera ganancias de productividad a partir de su uso compartido. Pero México presenta rezagos con respecto al plano internacional en ese rubro.

Las cargas administrativas de operación inhiben la creación de nuevas empresas y   aumentan los costos de los ya establecidos.

El aumento de la productividad es la base para la generación de empleos de calidad y el establecimiento de empresas exitosas en un mundo de competencia. Pero esta no se eleva tan solo bajando salarios, ni desregulando las normas laborales, es recomendable renovar la tecnología de nuestra industria; importar equipo más moderno o desarrollar tecnología nacional, lo que contribuirá a mejorar la productividad de las empresas. Y de ello no se habló.

Es cierto que entre los factores que contribuyen a la reducción de la pobreza (en especial la pobreza extrema rural) se incluye la estabilidad macroeconómica sostenida, la baja inflación, sin embargo es necesario reforzar al campo, la política social, el salario y el empleo.

En México: Hay dos ideas que se repiten de modo recurrente en la opinión pública, en las consultas o asambleas, realizados en torno a la pretendida reforma laboral, con los trabajadores, los desempleados, los jóvenes y las clases medias casi en extinción: Una que no importa su opinión porque existe un nuevo poder fáctico -el mercado- que se impone a todo  gobierno nacional, sea del color que sea, al cual le marca sus tiempos y reformas y otra que ha causado disgusto saber que el “moderno PRI” se prestó para reciclar la iniciativa que en marzo del año pasado presentó el PAN con los caprichos de Javier Lozano, pretendiendo flexibilizar las normas laborales, en una controvertida iniciativa que nunca debió presentar el PRI y menos propiciar su aprobación. Lozano es por lo tanto una víctima, el fracaso puede costarle caro en su pretensión por llegar a ser candidato presidencial azul; hoy a punto de concluir el periodo ordinario de sesiones, no se aprobó el dictamen, por lo tanto ese personaje perdió credibilidad, haga lo que haga y diga lo que diga, es victima del desgaste político que ha minado el camino hacia su ambición personal. Lozano, el de la reforma laboral cuyo eje fundamental ha sido abaratar el despido y el que no ha podido con el paquete de Mexicana de aviación, el mismo que decía que no se haría ninguna reforma sin contar previamente con el consenso de las organizaciones sindicales, ha calificado como “descarada” la decisión del PRI de incumplir su palabra. ¿Se ha quedado en el camino?

¿Quienes salvan a los países de las crisis económicas? ¿Los banqueros, los dueños del capital?  ¿O son los trabajadores, los profesionistas, las clases medias y la juventud sin futuro? por lo que se ha visto en el mundo globalizado, la tabla de salvación son los trabajadores, con el sacrificio de ellos a través de reformas impuestas por organismos como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, si hay duda preguntemos a los trabajadores europeos, a la juventud y clase media del norte de África y el Magreb. Pero si las cosas no cambian, se sigue concentrando la riqueza en unas cuantas familias y ese pequeño grupo que usufructúa el 80 % del PIB mundial no paga los impuestos de su riqueza, nos enfrentaremos a estallidos sociales, como los que ha encausado la juventud lo mismo en el norte de África que en Europa, la juventud con el apoyo de profesores, clases medias e intelectuales y su mismos familiares, se rebelan contra un sistema que consideran les ha abandonado.

Aunque los beneficios de muchas empresas transnacionales antes de la crisis financiera de 2008 crecieron hasta en un 90%,(merced entre otros a la masiva supresión de puestos de trabajo) los salarios sólo lo hicieron en un 6%. Pero los ingresos fiscales procedentes de salarios se duplicaron en sólo una década, mientras que los ingresos fiscales por actividades empresariales se redujeron a la mitad. (Capitalismo sin impuestos) La mayoría de las firmas multinacionales, ya no pagan en sus respectivos países ningún impuesto….mientras esto persista….la gente tendrá todo el derecho a rebelarse si le reducen las prestaciones sociales, las pensiones y los salarios. Pero aun así, la lucha ha sido inútil para millones de trabajadores europeos a los que les han arrebatado sus condiciones de bienestar, bajo una reforma laboral injusta por no decir leonina. Los  trabajadores del mundo pagan por los errores cometidos por sus gobiernos, que han permitido los abusos de un sistema financiero codicioso que ha llevado a la bancarrota a países enteros y a cientos de millones de personas en el mundo. Y si alguien lo duda les podemos decir que la deuda publica de los países ricos superará el 100% de su PIB este año y que decir de los países pobres, todo gracias a  la destrucción de la riqueza de los pueblos, victimas de la crisis financiera internacional de la que aún no se sale.

El peligro que representa la corrupción, la delincuencia, el desempleo, la pobreza y la desigualdad, se cierne sobre todos los países, son temas que están en boca de todos, alimenta los discursos y los leemos en todas las noticias tanto impresas como en Internet y  la juventud las reproduce en las redes sociales, la gravedad de la amenaza no es para menos, son siniestras manifestaciones de una amenaza que se ha nutrido de nuestras flaquezas y son señales de peligro para la democracia.

Los estudiantes claman contra los banqueros, los políticos, la reforma laboral y de pensiones, contra la “fábrica de precarios” en la que denuncian que se está convirtiendo la Universidad. Los jóvenes se movilizan con éxito a través de las redes sociales. Facebook, Twitter y su web que les sirve para magnificar su protesta contra una crisis que ellos consideran que no deben pagar. Y tienen razón, pero la repudiada clase política no les responde. Ellos conocen datos que indican que: el ingreso  del 1% más rico de la población mundial equivale al 57%  más pobre. Solo un ejemplo y no están conformes.

Los sistemas de relaciones de trabajo de America Latina experimentaron cambios notables durante casi tres décadas al calor de las profundas transformaciones que conoció el entorno sociopolítico y económico. 30 años de reformas laborales en la región latinoamericana y años después de su inicio debemos cuantificar las desigualdades y  pobreza que han generado en 17 países la desregulación y la flexibilización laboral, a las que se añade la crisis financiera internacional, porque hasta hoy son irreales las bondades de una globalización que ofreció un mundo mejor, combatir la pobreza y generar empleos, por lo tanto es necesario democratizar la misma globalización.

Un solo ejemplo: Bolivia con una población de 9.5 millones hizo una reforma laboral en 1994, donde la flexibilización llevo a establecer un periodo de prueba por tres meses, permitiendo a las partes rescindir durante el mismo, el contrato en cualquier momento sin que surjiera ningún tipo de obligación adicional, y hoy a siete años de distancia la protesta social acorrala al Gobierno boliviano, 10 días de convulsión en todo el país, incansables protestas callejeras y bloqueos en las carreteras que han causado decenas de heridos y detenidos, miles de trabajadores sitian la sede del Ejecutivo para pedir, un aumento del salario mínimo (80 euros) del 15%.

En varias de las reformas el America Latina, pudiera haber prevalecido la influencia de un “factor externo”, bien pudiera ser por, por ejemplo, el condicionamiento de créditos o asistencia de organismos financieros internacionales o bien los comentarios mediante los cuales la Comisión de Expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones de la OIT solicita a un Estado Miembro  que armonice su legislación con determinado Convenio que hubiese ratificado.

En segundo lugar, algunas reformas responden a intenciones de flexibilizar  las relaciones de trabajo. El deseo dominante ha sido desregular ciertos aspectos de las relaciones de trabajo, para permitir un juego más libre  de la voluntad de las partes, lo que equivale a un juego de mayor libertad entre oferta y demanda, estos cambios se notan, sobre todo, en ciertas regulaciones de las relaciones individuales.

En tercer lugar, una de las preocupaciones principales que han orientado las reformas es la supuesta promoción de empleo. Partiendo del supuesto de que el esquema tradicional del contrato de trabajo y el costo por despido son rígidos y costosos y ello desincentiva la  creación de empleo, se han ideado formulas para simplificar el despido o la terminación del contrato y disminuir los costos salariales incluida la indemnización. No obstante, la flexibilidad del contrato de trabajo y la rebaja de los costos no han sido seguidos de un crecimiento del empleo formal, como tampoco las reformas estructurales que las han inspirado.

Finalmente, es difícil calificar con exactitud  los alcances de una reforma laboral, por muchas razones y sobre todo si no se consideran entre otros factores la modernización de la industria.

El trabajo precario, flexibilizado, discontinuo e informal, el problema pertinaz que plantean los salarios reducidos, la pobreza y la disparidad económica, están destruyendo la cultura del trabajo y amenazan la propia democracia constituida en torno al concepto clásico de  responsabilidad y ética.

En el mundo han tenido lugar eventos que han marcado cambios de rumbo en el orden internacional y pareciera que se ha roto el molde en que estaba asentado, ¿son estos el fin de algunos principios, o principio de los males que se avizoran? ¿Que pensar de la reforma que se pretende imponer a los mexicanos en materia laboral, sabemos que existen movimientos que vienen desde hace cuando menos 25 años para reducir tanto la organización  sindical, como las obligaciones contractuales, se avasalla el trabajo en aras de la competitividad, reduciendo al máximo el costo de la mano de obra, una reforma aparentemente justificada en la necesidad y el atractivo de generar empleo, eliminando rigideces existentes en la legislación, y bajo el pretexto de que ello impide a las empresas adecuarse a la actividad económica en el marco de los procesos de la mundialización. Pero la iniciativa no favorece a la pequeña o mediana empresa, ni al trabajador, solo al mercado y a las empresas transnacionales.

En México, por limitaciones políticas o por incapacidad, el gobierno y los legisladores no han sido capaces de explicar a la ciudadanía, el porque son imprescindibles esos cambios que significan las reformas estructurales (fiscal, laboral, pensiones, energético, y la reforma del Estado…) que exigen imperativamente nuestros socios comerciales con el pretexto de tranquilizar a los mercados altamente especulativos… y el porque los ciudadanos deberán vivir con más sacrificios de los que han soportado hasta hoy para cumplir con los términos y plazos comprometidos. El Presidente se hizo reformista por necesidad con la misma vehemencia con la que ha intentado aplicar los planes de su gobierno, y la gente ni le creyó, ni lo ha entendido.

En cualquier caso, si puede darse por sentado que ninguna de las reformas flexibilizadoras hechas hasta ahora en America latina fueron precedidas de estudios concluyentes sobre sus efectos económicos positivos. Es obvio que no se puede afirmar que estos efectos son inexistentes, pero sí que hasta ahora no están demostrados, motivo por el cual todo apunta a sugerir que la flexibilización laboral en la región se fundó antes en prejuicios que en juicios, y que quizás su principal motivación haya sido la necesidad de hacer un “ajuste ideológico”, consecutivo al económico. Y si bien la globalización engloba aspectos positivos, innovadores, dinámicos, es innegable que conlleva aspectos negativos perturbadores que ahondan la marginación.

El punto no consiste tanto en rechazar o aceptar la reforma laboral sino en saber distinguir en primer lugar, las reformas verdaderamente útiles a la vida de las empresas y al bienestar de la población, deslindando las distorsiones que solo responden a las preocupaciones de los ideólogos del mercado. ¿Nuestra imaginación es tan pequeña que  no podemos transformar la perspectiva terrible de una economía globalizada en una realidad agradable y constructiva?

Los legisladores deben comprender, que las leyes prevalecientes en el trabajo se deben inspirar en la equidad tanto como en la pura lógica económica. Si estas reflexiones vinieran acompasadas al espíritu del Constituyente del 17, el dilema no consistiría tanto en saber si se debe o no aceptar la reforma laboral, más bien correspondería determinar el punto de equilibrio entre una reforma sensible a las preocupaciones legitimas de las empresas y capaz al mismo tiempo de mantener una protección del trabajador acorde con los ideales de justicia social que la sociedad no debería repudiar.

Una encuesta sobre discriminación de Jóvenes entre los 18 y 29 años, el 36% establece que la falta de oportunidades de empleo es su principal problema al que se enfrenta, seguido por las adicciones con el 11%. En los últimos 10 años, el desempleo entre jóvenes de entre 15 y 29 años creció 302% y suman 981 mil 800 personas, según datos del Censo de Población.

Un estudio del Instituto de Investigaciones jurídicas de la UNAM establece que el 20% de jóvenes entre los 12 y 17 años su principal problema es de drogadicción  y un problema menor para ellos es el empleo, quizás porque estén convencidos que es inútil buscar empleo formal.

64% de la gente esta convencida de la pérdida de poder adquisitivo del salario, de que el desempleo está incontrolado y de que la pobreza y la corrupción son sello indeleble en el país.

El IMSS registra casi 53 millones de derechohabientes, las consultas se incrementaron en 12%, las camas de hospitalización son insuficientes, la demanda de servicios crece, pero es importante considerar el problema que representa el llamado “seguro popular”, que utilizando la infraestructura de la institución proporciona atención medica a personas que no aportan cuotas, haciendo insuficientes los recursos, por lo tanto los trabajadores formales están financiando la atención de una población del mercado informal que no paga impuestos, pero se beneficia del llamado seguro popular, afectando el equilibrio financiero de la institución que se enfrenta al desempleo que disminuye la afiliación y las mismas cuotas obrero patronales.

Otro problema lo representan a mediano y largo plazo las pensiones; la esperanza de vida aumenta pero alrededor de 25 millones de personas no aportan de manera regular en algún régimen de pensiones. Es evidente que la sociedad mexicana tendrá que absorber el costo cuando se conviertan en adultos mayores, en dos o tres décadas habrá la necesidad de importantes recursos fiscales para su manutención y atención a la salud,  y si de reformas estructurales se trata, por que no pensar en una sobre seguridad social, pensiones y desempleo. Y vean si no, en la reciente Convención Bancaria, según análisis de la calificadora Moody’s: La deuda de los estados “es una bomba”. Entre las 32 entidades federativas y los municipios del país se está dando una “incipiente tendencia de endeudamiento de corto plazo, fenómeno que es preocupante por los desbalances que se pueden generar en el mediano y largo plazo” y un gran problema creciente es el costo de las jubilaciones que “castigan” presupuestos de estados y municipios del país y no se les ha prestado la atención debida. La situación es una “bomba” que tiene potencial para convertirse en un punto de riesgo y una amenaza para la solvencia de estados y ayuntamientos.

Los costos de las futuras necesidades sociales serán altísimos. El castigo por la inacción será grave y constituirá una verdadera pesadilla para las finanzas públicas y un legado que las generaciones futuras no merecen.

El progreso humano no es ni automático ni inevitable. El futuro ya está aquí y debemos enfrentar a la cruda urgencia del ahora. En este acertijo constante que implica la vida y la historia, la posibilidad de llegar tarde existe. Podemos rogarle desesperadamente al tiempo que detenga su paso, pero el tiempo no escuchara nuestras suplicas y proseguirá su curso. Y podemos llegar demasiado tarde.

Si como se dice que el avance Socio Económico de México se ubica entre dos mundos, comencemos por reconocer la realidad y no pensar en un país inexistente, corrigiendo las graves desigualdades, pero no a favor de quienes viven de los privilegios, en detrimento de la juventud sin futuro y millones de trabajadores que a nadie parece interesar. El nivel de desigualdad es absurdo, por lo que  la sociedad tiene todo el derecho de exigir responsabilidad a sus gobernantes.




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