Carlos Slim entrega al público el Taj Mahal mexicano

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Por el Lic. Mauro Jiménez Lazcano,

Director General de Macroeconomía

Carlos Slim, un hombre de espíritu sensible y pensamiento profundo, acaba de entregar al público mexicano un edificio enorme y maravilloso, situado en el corazón de la Ciudad de México, y que es un museo de gran riqueza dedicado a su esposa ya fallecida, la señora Soumaya Domit.

Esa entrega de esta maravillosa obra arquitectónica es un acto parecido al que hace cuatro siglos en la Ciudad de Agra, en la India, a orilla del Río Yemme, realizó el emperador Sha-Yuhan o Sha-Yahan a la memoria de su esposa la sultana Noor Yihan o Nur Mahal.

El celebre Taj Mahal, en Agra, fue construido en mármol blanco y se pone anaranjado al atardecer, y en su construcción que tardó 18 años de 1630 a 1648, participaron los mejores arquitectos indios y decoradores europeos que trabajaron bajo la dirección de un maestro de obras turco. El Taj Mahal está considerado como el más bello y armonioso edificio del mundo, con ornamentos de delicado color, sobre los cuales hay grabados diversos pasajes del Corán, rodeado de cuatro graciosos alminares y su interior aparece enriquecido con suntuosos mosaicos.

El Museo Soumaya es a su vez sorprendente: enorme, cubierta su estructura de metal aluminio, sin ventanas hacia el exterior y con infraestructura muy amplia en el subsuelo.

Carlos Slim si bien es cierto que no es un emperador, un Shah o un jeque árabe, sí es el hombre más rico del mundo con una fortuna calculada en más de 80 mil millones de dólares, pero que no por ello ha perdido sensibilidad e interés por la especulación filosófica y por la vida trascendente.

En pláticas, diálogos y hasta en conferencias públicas anteriores, Carlos Slim se ha referido a su riqueza y al papel que desempeña ante la sociedad, diciendo:

“Soy un administrador temporal de riqueza”: Carlos Slim

Con frecuencia, cuando se refiere en conferencias económicas nacionales e internacionales a los problemas de la economía, intenta explicar las crisis económicas, con la vieja parábola bíblica de “las vacas flacas y las vacas gordas”, señalando que esos son los ciclos económicos en países como México o como Estados Unidos e Inglaterra.

Es un hombre que le gusta pensar en la trascendencia, en la misión humana, más allá de la riqueza que ostenta y administra.

Su origen lejano es del Medio Oriente, libanés, pero nacido en México, tiene la influencia de la cultura nacional que a su vez está constituida por la herencia ibérica y azteca.

Es necesario dejar huella al caminar, como dice el poeta español; y Carlos Slim está pensando en ello, piensa en lo que se dirá de él después y al mismo tiempo rinde homenaje a la que fue madre de sus hijos y su compañera de muchos años, la señora Soumaya Domit.

Deja Carlos Slim un Taj Mahal para los mexicanos; para que las actuales y futuras generaciones lo visiten en un desfile interminable: “Con entrada gratuita para todos y para siempre”.Para siempre.




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