Reacomodo del Mundo Árabe

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El derrocamiento de Hosni Mubarak en Egipto, ha sido un golpe importante para la estabilidad del Mundo Árabe, que está generando levantamientos que podrían desencadenar el reacomodo político de la región. Las protestas que comenzaron a partir del derrocamiento del gobernante en Túnez muestran factores comunes: sistema político autoritario, altos niveles de desempleo en los jóvenes y el incremento en el costo de vida en la región. Estos factores prevalecen en otras naciones del Mundo Árabe lo que ha generado preocupación por la manera en la que se dará el reordenamiento de la región. Esto impactará en la estabilidad económica mundial a través de los precios del petróleo.

En regímenes autoritarios el crecimiento económico rápido y sostenido son factores que favorecen el apoyo de la población. Sin embargo, en el momento en que estos factores decaen, los movimientos de protesta y desaprobación de los regímenes autoritarios comienzan a surgir.

Esto no es la excepción en países del Mundo Árabe, pues las protestas comenzaron a raíz del crecimiento en las tasas de desempleo en los jóvenes, quienes representan una tercera parte de la población. A esto se sumaron los incrementos en el costo de vida, pues por dar un ejemplo, el nivel de precios en el caso de Egipto aumentó un 108% durante el periodo comprendido entre el 2000 y el 2010.

Considerando que el nivel de desempleo en dicha región actualmente es alto, es de esperarse un mayor número de protestas y manifestaciones en estos países, lo que abre la oportunidad para la búsqueda de un nuevo equilibrio de intereses.

La importancia de la región radica principalmente en el tema del petróleo, pero no sólo ello pues el control del canal de Suez y la estabilidad de le región tienen impactos económicos globales. Muestra de ello es que el Mundo Árabe controla más de la mitad de las reservas mundiales de petróleo, pues tan sólo Arabia Saudita cuenta con cerca del 20%. En este sentido, es destacable el riesgo de una guerra civil en Libia ante el descontento por el régimen de Gaddafi. Este hecho ha generado incertidumbre en los mercados internacionales, dadas sus reservas petroleras y su importancia como proveedor de petróleo hacia Europa.

En el caso específico de Egipto, su importancia descansa en el control del canal de Suez, pero sobretodo en el apoyo militar que ha recibido por parte de Estados Unidos, lo que le ha dado cierta jerarquía dentro de la región. Egipto ha representado un punto estratégico para el equilibrio de poderes en el Medio Oriente y es la puerta de entrada para que grupos opositores lleguen al poder en otras naciones. Por ende, representa un punto coyuntural para el rumbo que tome la región, pues actualmente se enfrenta a la opción democrática (favorecida por países Occidentales) y a la opción de grupos de extrema izquierda.

Sin embargo, la población difícilmente permitirá la intervención de países Occidentales, dado el doble discurso que han seguido en cuanto a la promoción de la democracia y la libertad, mientras favorecían las dictaduras de la región. Esto da una mayor fuerza a los grupos opositores. A esto se le añade la gran diversidad entre las distintas economías, pues si bien en países como Egipto las necesidades de la población se refieren a la libertad, democracia y empleo, en países como Irán el tinte de los movimientos incluye aspectos religiosos, lo que da mayor fuerza a grupos de izquierda.

En este sentido, es un hecho que los movimientos sociales en el Mundo Árabe continuarán. Lo importante es si el proceso de reacomodo favorecerá a los intereses de Occidente o a los grupos de oposición de Medio Oriente. Por un lado, países como Estados Unidos, buscarán promover su influencia política mediante la implantación de una democracia. Incluso verán en esto una oportunidad para incentivar el derrocamiento del régimen islamista de Irán, con quien se tiene una confrontación. Al mismo tiempo, tanto grupos extremistas como el gobierno Iraní tienen interés en ampliar su influencia hacia estos territorios, lo que sería un gran logró para los grupos opositores de la región, así como una amenaza para Israel y EEUU.

El avance de la preponderancia de Irán en la región sería un punto clave para el cambio de poderes en la economía global. El control en el Mundo Árabe por parte de Irán o de grupos de extrema izquierda daría a éstos un mayor poder de mercado para controlar los precios del petróleo. Lo anterior tendría implicaciones importantes en Estados Unidos respecto a la pérdida de influencia en la fijación de precios internacionales del petróleo, lo cual será un tema crítico para su economía, más aún cuando su deuda externa está ligada a la economía China, segunda economía más grande del mundo.

En esta línea, México debe anticiparse a la reestructuración del equilibrio de poderes, por lo que es indispensable abrir mercado hacia las economías de Oriente, no sólo a países como China e India sino también a los de Mundo Árabe. Así mismo, se debe dar mayor peso a las relaciones con estos países.




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