Diplomacia en crisis; relación México – E.U., dañada

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Una entrevista en Washington entre Felipe Calderón y Barack Obama fue anunciada abruptamente por la Casa Blanca el 23 de febrero, apenas un día después de que aparecieron publicadas las declaraciones del mandatario mexicano, Lic. Felipe Calderón, en las que denunciaba la descoordinación entre la DEA, la CIA y el ICE, y en que acusaba a los embajadores norteamericanos Antonio Garza, que terminó en el 2010 y Carlos Pascual, actualmente en funciones, de que “le echaron mucha crema a sus tacos”, en los cables divulgados por WikiLeaks, en los que hablaban mal del gobierno mexicano, del Ejército y de la Policía.
Calderón había dicho en una entrevista exclusiva al periódico “El Universal”, (martes 22 de febrero) que los “embajadores (Antonio Garza y Carlos Pascual) o que quienes generaron los cables de WikiLeaks, siempre querían levantar sus propias agendas ante sus propios jefes, y han hecho mucho daño por las historias que cuentan y que, la verdad, distorsionan. Hay muchos casos de los que no vale la pena hablar”.
En particular, el mandatario mexicano Felipe Calderón citó los cables de WikiLeaks “que hablaban de la descoordinación entre las distintas dependencias” (mexicanas), Secretaría de Seguridad Pública, Ejército, PGR y Marina.
Y advirtió: “Yo al embajador estadounidense (Carlos Pascual) no tengo por que decirle cuántas veces me reúno con el gabinete de seguridad ni qué digo; la verdad es que no es un asunto de su incumbencia. No acepto ni tolero ningún tipo de intervención. Pero la ignorancia del señor (Embajador Carlos Pascual) se traduce en una distorsión de lo que ocurre en México y se cae en una afectación y en una molestia en nuestro propio equipo. Donde sí hay descoordinación es entre agencias en materia de seguridad en Estados Unidos. Nosotros vemos que la DEA, la CIA y el ICE siempre tienen una política de ´Borondongo le dió a Bernabé´… la verdad es que no se coordinan y sí rivalizan”.
Estas declaraciones del mandatario mexicano produjeron una alarma en la diplomacia norteamericana, que se reflejó en declaraciones enérgicas de la Secretaria de Seguridad Interior de los Estados Unidos, Janet Napolitano, quien inmediatamente negó que hubiera descoordinación entre las agencias DEA (anti drogas), CIA (inteligencia) y el ICE (inmigración y aduanas).

NULA COMUNICACIÓN LOS PINOS – EMBAJADA DE EU
Desde antes de las declaraciones de Felipe Calderón sobre las relación México – Estados Unidos, publicadas el 22 de febrero, se sabía que la comunicación de Los Pinos con la Embajada de Estados Unidos de América había caído a su mínima expresión o era prácticamente nula; así se explicaría la frialdad con que fue recibida a principios de febrero, en Guanajuato y no en la Ciudad de México, la Secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, quien en Guanajuato recibió la bienvenida de la Canciller mexicana Patricia Espinosa y fue hasta en la noche, y de manera apresurada, del día de la visita, que Hillary pudo pasar a saludar a Felipe Calderón a Los Pinos.
A partir de esa fría recepción a Hillary Clinton, las relaciones entre los dos países se tensaron más.
El malhadado crimen ocurrido en San Luis Potosí contra dos agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, Jaime Zapata, quien murió, y su acompañante, que sobrevivió, fue un nuevo punto de fricción entre los dos países, al grado que en represalia, la DEA capturó el 24 de febrero a 400 narcos mexicanos en varias ciudades norteamericanas, entre ellas San Diego, San Antonio, Chicago, Detroit, Atlanta, Newark, Houston y Denver; “es un mensaje de que no toleraremos el asesinato de ningún agente nuestro en México”, dijeron los mandos policíacos a cargo de Janet Napolitano.

PREOCUPACIÓN DE BARACK OBAMA
Agobiado por los problemas de la Revolución Árabe en Medio Oriente, el Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, voltea hacia México y observa un desbarajuste diplomático, en el que el titular del Ejecutivo Federal Felipe Calderón, acusa seriamente al ex Embajador Tony Garza y al actual Embajador Carlos Pascual de haber “dañado” la relación diplomática México – Estados Unidos, “y, haber hecho mucho daño por las historias que cuentan y que, la verdad distorsionan”.
“Ahí los embajadores (Tony Garza y Carlos Pascual… le echaron mucha crema a sus tacos”.
El enfriamiento o rompimiento de la comunicación de la Embajada Norteamericana en México con Los Pinos es gravísimo, y más cuando el Jefe del Ejecutivo declara abiertamente: “yo al Embajador Estadounidense no tengo por qué decirle cuantas veces me reúno con el Gabinete de Seguridad y qué digo; la verdad es que no es un asunto de su incumbencia. No acepto ni tolero ningún tipo de intervención”.
El Presidente Barack Obama no podía dejar pasar esas afirmaciones del mandatario mexicano porque significan en la práctica un rompimiento de relaciones no escrito ni declarado, ya que el propio Felipe Calderón señala: “la ignorancia del señor (Embajador Pascual) se traduce en una distorsión de lo que ocurre en México y se cae en una afectación y una molestia en nuestro propio equipo”.
Después de una declaración así del titular del Ejecutivo Mexicano no quedaría más que la notificación de “Persona Non Grata” al Embajador Pascual, que es lo que seguiría; pero no será así ya que Obama se ha dado cuenta de la situación existente en la Ciudad de México y tratará de “controlar los daños” con la reunión a la que ha convocado a Felipe Calderón para el día 3 en Washington.
La diplomacia México – Norteamericana requiere en este momento de una reconstrucción total: un replanteamiento general.




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