Resumen de “La vía Radical” de Porfirio Muñoz Ledo

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El libro es una colección de artículos y ensayos hilvanados que dan cuenta de los acontecimientos ocurridos en México y en el mundo durante los últimos años.
Es una obra crítica que sostiene la necesidad de refundar la República y recuperar la posición de México en el mundo: aboga también por la unidad latinoamericana y propone una reformulación de las estrategias y la organización de las izquierdas, más allá de los procesos electorales. Es un alegato contra los estragos que esta globalización desigual, concentradora del ingreso y depredadora de la naturaleza, ha provocado en un gran número de países. Sugiere vías radicales, aunque pacíficas, para superar el ciclo neoliberal.
En el capítulo REFORMA ABORTADA, el autor recorre los múltiples intentos de reforma integral al andamiaje institucional del país, que han concitado acuerdos explícitos entre buena parte de las fuerzas políticas, pero han tenido nulos resultados debido a la intervención de poderes regresivos dentro y fuera del Estado.
Tras la creación de la costosa Comisión Ejecutiva de Negociación y Construcción de Acuerdos del Congreso de la Unión, el autor da su testimonio sobre el abandono al proceso reformador que debía derivar de sus trabajos. Asimismo, critica las modificaciones legales en materia electoral y judicial negociadas al margen de este espacio deliberativo, que lo condenaron a la irrelevancia.
En el Poder Legislativo, la pérdida de la mayoría absoluta para el partido del Ejecutivo, que en su momento fue la oportunidad invaluable para impulsar las transformaciones desde la oposición, ahora se ha convertido en una excusa para la parálisis, pero también en un motivo para la complicidad.
El antiguo partido hegemónico, el PRI, y el ahora gobernante, el PAN, han coincidido en el objetivo de conservar espacios de poder, con la consecuente prolongación de la impunidad y la corrupción; han protagonizado una alianza de facto que conserva un modelo económico que provoca el agravamiento de la desigualdad. Se han negado a aceptar el agotamiento del presidencialismo y la necesidad de generar nuevos arreglos institucionales.
Finalmente, destaca el juego de intercambio entre los intereses comerciales de los grandes medios de comunicación y la necesidad del ejecutivo por obtener la legitimidad de la que carecía en las elecciones. Por todo ello, Muñoz Ledo señala la necesidad de un proceso constituyente que desmantele las estructuras que han obstaculizado una transición democrática y reconstruya la República, como lo han hecho en las últimas cuatro décadas países ibéricos e iberoamericanos tan diversos de como España, Bolivia, Ecuador, Portugal, Perú o Brasil.
El apartado GOBIERNOS ILEGITIMOS recuerda los rasgos de la descomposición del régimen priísta que culminó en la imposición fraudulenta de Carlos Salinas en la presidencia. En aquel entonces, las negociaciones en la sombra con la oposición de la derecha permitieron el arrebato impune de la voluntad popular para concretar el proyecto privatizador y antinacionalista. En 2006, el rechazo del PRI y del PAN al recuento de los votos en unos comicios plagados de irregularidades por parte de los partidos, las autoridades electorales y agentes de los poderes públicos, significó la consolidación de un pacto de impunidad.
Desde el 1º de diciembre de 2006, cuando Felipe Calderón tomó posesión en el Congreso con la ayuda de los legisladores del PRI, el autor ha insistido en la urgencia de iniciar un procedimiento constitucional para la sustitución del ocupante del Ejecutivo y adoptar nuevos mecanismos para que la ciudadanía revoque los mandatos ilegítimos. A pesar de haber sido censurado y perseguido por los cómplices del grupo en el poder, el caos que ha cundido en el país ha convencido a más actores acerca de esta opción. Ello reafirma que es inaceptable un gobierno que se legitime por el ejercicio cuando su origen es dudoso.
Se han traicionado los objetivos de las reformas electorales que permitieron la conquista de espacios de representación para la izquierda y la pérdida de la mayoría priista en la Cámara de Diputados en 1997 y tres años más tarde la alternancia en el Ejecutivo. La reforma de 2007, si bien canceló la compra de espacios publicitarios en medios masivos de comunicación para las campañas políticas, se diluyó por la defensa de los intereses de una clase política, que afectaron el régimen de coaliciones y afianzaron la partidocracia en detrimento de vías para el empoderamiento ciudadano.
De esta manera, en México, como en muchos países periféricos, hoy las elecciones se han convertido en una subasta donde los poderes fácticos, como las dos grandes televisoras y la jefa del sindicato nacional de maestros, son factores decisivos decisorias en la proyección mediática y en la movilización de recursos necesarios para promover candidaturas con posibilidades de éxito. Asimismo, las decisiones parciales y regresivas de los integrantes del Instituto Federal Electoral y el Tribunal Electoral demuestran el carácter simulatorio de los procesos electorales.
Finalmente, el autor alerta sobre la necesidad de una refundación constitucional de la República para detener la arbitrariedad de un gobierno que ha instituido la represión al sindicalismo, el abatimiento de los salarios, la violencia de Estado, el deterioro en la calidad de la educación y ha continuado con la herencia neoliberal de su antecedente espurio, Carlos Salinas.
En LA IZQUIERDA EXTRAVIADA, Muñoz Ledo recorre el camino de las fuerzas progresistas en América Latina por la institucionalidad, la oposición cívica, la clandestinidad, la lucha armada y la insurrección popular. Explica que el origen y el destino del resurgimiento de las izquierdas y su conquista del poder en los comienzos de este siglo es el logro de “una inserción más justa y eficiente de nuestros pueblos en la globalidad”. Reconoce la capacidad de los gobernantes de izquierda para enfrentar la crisis internacional con menores afectaciones para la mayoría de la población, al  establecer medidas para la protección de un empleo digno y de los derechos sociales.
En ese contexto, la izquierda mexicana, tras ser víctima de la defraudación en 2006, ha enfrentado costosamente el dilema de “la honestidad política y la abrogación del doble lenguaje. En la opción entre colaboracionismo y oposición verdadera. En la combinación entre avances electorales y movilización social. En la capacidad de promover reformas sustantivas como etapas preparatorias de transformaciones profundas”.
Por un lado, la fortaleza del movimiento social encabezado por Andrés Manuel López Obrador ha permitido expandir la conciencia pública y hacer frente a las acciones más reprobables de la derecha, como el intento de reforma privatizadora de la industria petrolera y la extinción de la compañía estatal Luz y Fuerza. No obstante, los ataques de la comparsa en el poder han intentado desacreditar a este auténtico movimiento radical de resistencia civil pacífica como un engendro chavista, un “peligro” para México y una facción subversiva.
A partir del reconocimiento de Calderón como presidente de la República, los grupos colaboracionistas de la izquierda han continuado negociaciones vergonzantes para conservar cotos de poder en las cámaras y en el liderazgo partidista. Por ello, el autor atestigua su desempeño como coordinador del Frente Amplio Progresista, que aglutinó a los tres partidos de izquierda y numerosas agrupaciones sociales, periodo en el que se opuso al pragmatismo cínico de los pactos electoreros que comprometen la búsqueda de la equidad social, la moral republicana y el cumplimiento pleno de los derechos sociales.
En LA BUSQUEDA DEL TESORO, el autor combate los motivos que aducía el gobierno panista en 2008 para llevar a cabo una reforma energética que en realidad permitía la enajenación de los recursos nacionales, particularmente los yacimientos petroleros, por medio de la participación de empresas privadas en el proceso que va desde la exploración hasta la distribución.
Los diagnósticos oficialistas sobre la quiebra de Petróleos Mexicanos (PEMEX) como razón para legalizar la enajenación de parte de la renta por los hidrocarburos eluden que el descuido, el abuso, los malos manejos y la ineptitud fueron conductas deliberadas por parte de los responsables de la administración del patrimonio nacional. Denuncia la pretensión de las grandes empresas nacionales y de los intereses de Estados Unidos para someter al Estado mexicano a cumplir con sus preocupaciones financieras ante la escalada de los precios mundiales de los energéticos.
El autor, participante de los trabajos que culminaron la propuesta de reforma energética de los intelectuales de izquierda, propone la recuperación de la industria nacional de derivados del petróleo y de refinación, la incorporación de nuevas tecnologías, el fomento a la investigación y desarrollo, así como dar pasos firmes hacia el aprovechamiento de fuentes limpias de energía como la posibilidad más eficaz para hacer frente al cambio climático.
En ESTADO DE SITIO, Porfirio Muñoz Ledo argumenta que la soberanía del Estado mexicano se encuentra en grave riesgo ante la espiral de violencia que ha dejado más de 23 mil asesinatos, a partir de que Calderón declaró una falsa “guerra” a los cárteles del narcotráfico e incorporó al Ejército en las tareas de seguridad pública en amplias regiones del país. Resulta claro que, con una masacre irrefrenable, la estrategia de seguridad pública ha derivado de la necesidad de legitimidad para Calderón, quien, como George Bush, la ha buscado en “las armas lo que no pudo obtener en las urnas”.
El fracaso radica en el enfoque hacia un problema de salud pública como uno de seguridad, que sólo ha tenido por consecuencia el aumento de los homicidios, de la corrupción y del mercadeo de estupefacientes. Sólo en México se libran batallas mortíferas mientras el mayor consumidor del mundo, Estados Unidos, continúa con sus niveles de demanda de drogas, exporta el armamento ilegal e impone una política transnacional de seguridad que ha probado su ineficacia.
Hoy ha salido a la luz la histórica connivencia entre el crimen organizado y los poderes públicos en un contexto de nulo acceso a la justicia. Pero esta condición no se podrá revertir mientras la arbitrariedad impune sea la garantía que el gobierno otorga a los cuerpos militares y policiacos, lo que amenaza con la peligrosa normalización de múltiples conductas violatorias hacia los derechos humanos, que han creado prácticamente un estado de sitio en amplias regiones.
Mucho se ha discutido el concepto de “Estado fallido” en México para describir la situación de inseguridad. No obstante, el autor considera que el debilitamiento estructural del Estado, común en la región latinoamericana, tiene otras consecuencias graves que pueden notarse en los indicadores sociales y en la escasa confianza ciudadana en las instituciones públicas. Debido a ello se insiste en que los mecanismos de una plena democracia deliberativa y participativa son esenciales para detener el proceso de deterioro social. Cabe decir que otras naciones de nuestro hemisferio han recuperado la vitalidad del Estado al optar por el cumplimiento activo de los derechos políticos, laborales y sociales, mas no por el mero ejercicio de sus funciones coercitivas y policiacas.
En el capítulo PERDIDOS EN EL GLOBO, el autor analiza la trayectoria que ha arrinconado a México en la negación de su pertenencia latinoamericana y la supeditación del interés nacional a las prioridades estratégicas de los Estados Unidos.
El autor considera significativa la elección de Barack Obama, mas la pérdida del rumbo exterior para México en la relación bilateral ha hecho de los encuentros entre el presidente estadounidense y Calderón una relación que denomina “la anguila y la ostra”, ya que mientras nuestro vecino del norte se mueve ágilmente, nosotros en la pasividad.
El autor censura que la relación entre los tres países de Norteamérica hacia el siglo XXI haya sido fundada en el Consenso de Washington, que entre todos los países del mundo, hoy sólo México lo sigue al pie de la letra. Censura que en Estados Unidos se criminalice a los migrantes que buscan oportunidades que han desaparecido de nuestro país a partir de la entrada en vigor de un Tratado de Libre Comercio que ha sido desventajoso para los derechos laborales de los trabajadores, para la industria y para el sector agropecuario.
Dotado de una notable experiencia diplomática, Muñoz Ledo critica, con agudeza, el discurso latinoamericanista de Felipe Calderón, anulado en la realidad ante la integración de UNASUR y de MERCOSUR. Evalúa críticamente el apoyo de los socialistas españoles al proyecto neoliberal en México; pondera el creativo liderazgo internacional ejercido por el Brasil de Lula da Silva; examina el valor de los triunfos de la izquierda en El Salvador y Paraguay, condena el golpe de Estado oligárquico en Honduras.
En el apartado TRISTE BICENTENARIO, Muñoz Ledo reflexiona sobre la futilidad de los festejos oficiales sobre el centenario de la Revolución y el bicentenario de la Independencia de México. Considera que los espectáculos públicos y mediáticos son el mero disfraz de una realidad nacional sin proyecto, sin unidad, sin imaginación.
Considera que, tras la crisis económica mundial, se ha revalorado el papel de “la mano visible del Estado” para fijar objetivos sociales prioritarios cuando el libre mercado sin restricciones ha dado ganancias ilimitadas a agentes financieros que sabotean el interés nacional.
Plantea que un futuro promisorio requiere de un pacto de refundación política y la incorporación de los jóvenes a las decisiones nacionales, por medio de un proyecto educativo y una mayor participación ciudadana.
Finalmente, en el APENDICE: TESTIMONIOS FRATERNALES, Muñoz Ledo examina la herencia de los que han fallecido recientemente: el ex presidente argentino Raúl Alfonsín, del abogado penalista Rafael Ruiz Harrell, del diplomático Gustavo Iruegas, del escritor Javier Wimer y del joven politólogo Juan Cristián Iturriaga.
Asimismo, hace una apología de las trascendentes obras de Víctor Raúl Haya de la Torre y de Mário Soares. Discurre, al entregar al Archivo General de la Nación el acervo de su trayectoria pública, acerca del material en cuestión: “trozos de vida disecados que cuentan una terca esperanza; piezas sueltas de un edificio por levantar y vislumbres entretejidos de nuestro proyecto esencial: la instauración de una nueva república”.




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