El significado de la Revolución Mexicana

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Por el Dr. Héctor San Román A.

Los últimos años del siglo XIX son para México un parteaguas ¡Terrible! en nuestra historia.
En 1895 el primer censo de población en nuestro país, daba cuenta que había 12.5 millones de mexicanos, pero también por aquéllos tiempos alguien que moriría en 1900 decía y lo dejó escrito: Cuando el anarquista, como vocero de las capas sociales en decadencia, reclama con >>hermosa indignación<< el derecho, la justicia, la igualdad, habla bajo la presión de su propia incultura, que no sabe comprender que su pobreza consiste….en la pobreza de vida. Hay en él un instinto de causalidad que le impulsa a discurrir así: <<Alguien debe tener la culpa de mi malestar. >> Esa hermosa indignación le hace ya un bien por sí sola, es un verdadero placer para un pobre poder injuriar, en lo cual encuentra una cierta embriaguez de poder. “El problema obrero”,-La necedad, o mejor dicho, la degeneración del instinto que late en el fondo de todas las necedades, es lo que hace que haya problema obrero, se le ha concedido el derecho de asociación, se le ha otorgado el voto; ¿Qué tiene de extraño que su existencia le parezca una calamidad? Si se quiere esclavos, es locura otorgarles lo que les convierta en amos.- Federico Nietzsche “El crepúsculo de los ídolos”. Sin comentarios….. Mejor recordemos una frase de Dante Alighieri: “¿No observáis que somos gusanos nacidos para formar la angelical mariposa?”
La población mundial en 1900 alcanzaba 1600 millones de habitantes pero a las 21. 19 hrs del sábado pasado ya éramos 6, 863, 858,200, en cuatro minutos nacieron 1000 y murieron 374 seres humanos, su crecimiento imparable es constante, lo terrible 174, 294 mil tons. de CO2 se habían emitido. (43, 5 mil tons. por min) Para el miércoles a las 16. 45 hrs la población mundial llegó a 6, 864, 692, 800, en tres minutos nacieron 720 personas y murieron 264, y se emitieron 142 mil toneladas de CO2.
En 1910 la población mexicana se elevaba a 15.2 millones de habitantes. En ese año, el año del centenario que conmemoraba el inicio de las luchas por la Independencia, el profesor Gregorio Torres Quintero presentó al primer Congreso Científico Mexicano un estudio sobre el analfabetismo: de 15 millones 103 mil 542 millones de mexicanos, 11 millones 750 mil 996 eran analfabetas, es decir, 77.8%.
El porfiriato, impávido, anunciaba, el 4 de octubre de 1910, por bando, que el general Porfirio Díaz había sido reelegido para un nuevo periodo presidencial con Ramón Corral como vicepresidente.
Imaginemos entonces que, así como la memoria revive fugazmente lo que fue, debe existir en algún espacio sobrehumano, un territorio que todo lo resucita y endereza; se coordina según jerarquía de los valores. Vayamos al encuentro con la historia.
La élite porfiriana vivía con exceso de lujos en contraste con el resto de la población, los pobres sufrían diversas enfermedades, andaban descalzos, ganaban de 20 a 30 centavos diarios, dormían en el suelo y consumían pulque, maíz, chile y frijoles. En contraste el presidente Díaz ofrecía banquetes, los festejos del centenario de la Independencia iniciaron el 8 de septiembre las mesas lucían vajillas de porcelana francesa “Sevres”, manteles blancos y un exquisito Menú en francés, vinos de Bordeaux de magnifica cosecha. Saraos y Soirèe. Todo ese lujo alejaba de la realidad a la oligarquía porfiriana.
Era la última década del siglo XIX, y ahí un año más y con la amenaza de los cuatro que le siguen para la permanencia de una administración que todo le quitaba al pueblo. No obstante, ¿que decía en su informe presidencial “copia fiel al anterior” el viejo autócrata? Reiteraba con feliz monotonía su satisfacción, con la marcha regular del progreso y declaraba que los acontecimientos “demostraban que el país sigue con seguro paso la vía de la prosperidad que lo conduce al cumplimento de sus altos destinos” Y con todo el pundonor de su representación; diría yo cinismo, el presidente del Congreso respondió sin desperdicio de palabras:
Señor presidente: Vuestro mensaje demuestra a la representación nacional que el país sigue con seguro paso la vida de prosperidad que lo conduce al cumplimiento de sus altos destinos. Podéis estar seguro de que en tan notable camino, el Ejecutivo contará siempre con el concurso del Poder Legislativo. ¿Qué les parece? ¿Esa conducta abyecta ha cambiado?
A finales de siglo XIX se palpaba el contraste abismal, una dramática diferencia existente entre los grupos sociales. No debemos olvidar que los lujos exorbitantes de una oligarquía indolente, frente al hambre y la miseria del pueblo, agraviaban de manera injusta a las futuras generaciones, que junto a un grupo social que como salario recibía 75 centavos al día en la ciudad y 25 en el campo, trabajando de sol a sol, fueron el detonante decisivo de la Revolución Mexicana de 1910. Si estalló la Revolución Mexicana, reconocida como la primera Revolución social, se debe a que hombres como los hermanos Flores Magón y el mismo Francisco I Madero la fueron gestando desde finales del siglo, maduró en los inicios del pasado siglo XX, y explotó con el Plan de San Luis el 20 de noviembre de 1910, y si bien fue recibida con espontaneidad, la historia habría que dar una trágica respuesta.
Si su gestación se precipitó fue por el hartazgo a los abusos y desmanes del régimen porfirista, por los crímenes de la misma, por las condiciones de pobreza e injusticia que padecía el pueblo, todo esto lo describió Enrique Flores Magón, ya que conoció la cárcel por sus críticas al régimen dictatorial y, cuando ya en libertad acudía a los paseos dominicales a la Alameda o Chapultepec, observaba el comportamiento de los “lagartijos”. Las virtudes que el grupo de aduladores, y beneficiarios de los privilegios le atribuían al régimen autócrata en manos del viejo general y presidente, eran incompatibles con la realidad……. Mientras sus corifeos magnificaban los logros; telégrafos, ferrocarriles, colonización, crédito; para el pueblo eran signos engañosos de actividad, el alto costo de la vida y la baja productividad industrial, como factores indispensables del progreso se quedaban atrás. La paz era en apariencia un hecho, pero la miseria era espantosa y no puede hablarse de paz donde hay hambre, injusticia y miseria. Nada más que esa miseria no traspasaba las esplendidas moradas de los poderosos.
¿Quieren escuchar algunas pruebas? Las altas contribuciones, las gabelas de toda clase designadas con engañosos títulos; el despojo descarado de las pequeñas propiedades; la persecución descarada basada en odios personales; las promesas de respetar derechos adquiridos; promesas no cumplidas y muchos más. Los carros del ferrocarril vomitaban a diario en los cuarteles grandes cuerdas de consignados al servicio de las armas, los consejos de guerra, los fusilamientos, se dan por doquier; algunos gobernadores como los de Chiapas, Coahuila, Puebla, Guerrero y Tabasco son tan odiados por el pueblo, que uno de ellos de apellido Carrascosa ha tenido que asesinar para defenderse del “cariño popular”; la ley del revólver y del fusil deja los caminos sembrados de muertos; en Yucatán, Guanajuato, Jalisco, Durango, Guerrero y México, se sublevan algunos revoltosos que son silenciados con plomo; en el estado de Puebla las gavillas ponen sitio, asaltan haciendas, caminos, asesinan y cobran peaje a quienes transitan por esos lugares; en Durango, en el fondo de una barranca se descubre el cadáver de un periodista, habitantes de Tamaulipas huyen del hambre, pero todo era paz, con el mismo silencio sistemático Porfirio Díaz sofocaba los brotes de rebelión, como el suscitado en Guerrero en 1890, desde entonces para prevenir toda publicidad desfavorable, se derrotaban insignificantes insurrecciones en la frontera o se enviaba a la cárcel de Belén a críticos incómodos como el periodista Daniel Cabrera, condenado sin acusación formal ni sentencia determinada y por lo tanto sin posibilidad de defensa, como medida preventiva ante la próxima reelección. Pero Porfirio Díaz era el héroe de la paz y Limantour el héroe de la prosperidad.
La historia no nos ofrece ningún caso de un hombre que, después de haber conseguido el poder autocrático, lo haya abandonado espontáneamente y devuelto a la sociedad, sea súbita, sea lentamente, las libertades de que les ha privado. Los pueblos no sacuden el yugo sino por medio de las revoluciones, volviendo a conquistar con valor heroico lo que perdieron por indolencia, cobardía o ante la fuerza numérica y momentánea de su opresor.
Es curioso Porfirio Díaz quien asumió el poder por asalto en 1876, previamente con El Plan de la Noria, se había opuesto a la reelección del presidente Juárez, los planes políticos enarbolados por el rebelde, no dejaban traslucir el más leve indicio que le valió su fama posterior, con ocho reelecciones; a la muerte de Juárez el 18 de julio de 1872, el sucesor legal; Sebastián Lerdo de Tejada en su carácter de presidente de la Suprema Corte y Vicepresidente de la República, también supo de las ambiciones de Díaz, pero las ligerezas de Lerdo de Tejada contrastaban a la vez con el carácter severo, austero y reservado de Juárez y con el reservado y severo de Díaz, lo que éste aprovechando la impopularidad del presidente Lerdo de Tejada, preparó su segunda rebelión en defensa de la “democracia mexicana” con el Plan de Tuxtepec, apuntado contra Lerdo de Tejada e impugnando las elecciones que ya las había declarado nulas la Suprema Corte, toma por asalto el poder.
En México, nuestro perfil histórico se fue configurando a través de cruentas luchas que arrebataron la vida a más de un millón de compatriotas. La independencia política, la libertad y la emancipación económica, han sido los grandes objetivos de nuestro pueblo en diferentes etapas de nuestro acontecer nacional. Cananea en 1906, Rio Blanco, Santa Rosa en 1907 “que tristeza….tener que disparar con balas a estos hambrientos que querían que les tiraran pan” son hechos históricos que para hacer frente a un círculo perverso adverso al pueblo y con ello a los trabajadores, donde la injusticia, explotación, pobreza, el abuso permanente durante 15 horas diarias de esclavitud eufemísticamente llamado trabajo, concluían en la tienda de raya ampliando la explotación. Todo ese marco referencial alimentó la sed de justicia que abrió la senda a la lucha armada en búsqueda de la Justicia social. Indiscutiblemente la Huelga de Cananea fue la iniciación primordial de las luchas sociales en México, y ella fue inspirada por la conexión con los trabajos de la Junta organizadora del Partido Liberal Mexicano comandado por Ricardo y Enrique Flores Magón, los trabajadores habían encontrado en la huelga y en la organización sindical una forma natural y lógica de su lucha, sin embargo fueron masacrados o enviados a la prisión de San Juan de Ulúa como Manuel M. Diéguez, Esteban Baca Calderón, José María Ibarra a quienes pretendió fusilar el general Torres y el gobernador Rafael Izábal. Acto de barbarie que hizo efectivo el sátrapa coronel Ruiz en Santa Rosa fusilando a Rafael Moreno y Manuel Juárez presidente y vicepresidente del Gran Círculo de Obreros Libres como presuntos responsables del motín, precisamente en los aun humeantes restos de la tienda de raya.
Pero el gobierno exaltaba la tranquilidad y la seguridad pública que se han mantenido; “ningún incidente ha ocurrido hoy que pueda alarmar. Al contrario familias de Orizaba vienen a recorrer Rio Blanco, Nogales y Santa Rosa en tranvía para ver las casas incendiadas. Esto es un paseo. No se levanta más una sola voz en señal de protesta.” El Imparcial hablaba de “paz y sosiego” en el país; por el contrario, El Hijo del Ahuizote de “Injusticias y tumultos por todas partes”
Sin embargo el dictador sí tenía una preocupación y ésta era la presencia del Cónsul norteamericano y de los corresponsales extranjeros que con sus propios ojos pudieron comprobar lo que se pretendía ocultar “Ojalá no exageren las noticias”
Pero no había motivo de alarma: el cónsul aseguró a su gobierno que las medidas severas eran las únicas capaces de someter a los mexicanos, antes salvajes que pacíficos ciudadanos, y que no había temor a que se repitieran sucesos de esa naturaleza. Unos asesinados y otros en la cárcel. ¡Todo en paz señor presidente!
La Revolución Mexicana. En cuanto se escapa de las garras del dictador, a principios de octubre de 1910. Madero invitó en la ciudad de San Antonio a Sánchez Azcona, Roque Estrada, Bordes Mangel y a González Garza para examinar discutir y dar forma definitiva al histórico documento donde se hace un llamamiento a las armas, dirigido al pueblo para derrocar una oprobiosa dictadura de treinta años, documento conocido como El Plan de San Luis, donde se declaran nulas la elecciones para Presidente de la República, Magistrados a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Diputados y Senadores, celebradas en Junio Y Julio de 1910. Desconociendo el gobierno del General Díaz, respetando los compromisos contraídos por la administración porfirista con gobiernos y corporaciones extranjeros antes del 20 de noviembre.
Se declara ley suprema de la República el principio de No-Reelección del Presidente y Vicepresidente de la República, Gobernadores de los Estados y Presidentes Municipales.
7º El día 20 del mes de Noviembre, de las seis de la tarde en adelante todos los ciudadanos de la República tomaran las armas para arrojar de poder a las autoridades que actualmente gobiernan.
Conciudadanos: No vaciléis, pues, un momento; tomad las armas, arrojad del poder a los usurpadores, recobrad vuestros derechos de hombres libres y recordad que vuestros antepasados nos legaron una herencia de gloria que no podemos mancillar. Sed como ellos fueron: invencibles en la guerra, magnánimos en la victoria.
Sufragio Efectivo, no reelección
San Luis Potosí, octubre 5 de 1910

FRANCISCO I MADERO
Bajo la firme, inteligente y patriótica dirección de Don Abraham González, el respetable jefe de todos los anti-reeleccionistas en el Estado de Chihuahua, habían ondeado la bandera de la insurrección el mero 20 de noviembre, entre otros, los ciudadanos: Francisco Villa en la sierra; Toribio Ortega en la región de cuchillo parado; Guillermo Baca y Manuel Chao en la de Parral; Blanco en la de Santo Tomas; Santos G Estrada en la de San Andrés; Pascual Orozco el comandante más importante del ejército revolucionario en la de San Isidro; tres meses más tarde Francisco Villa leal a Madero, atacó y tomó Ciudad Juárez. El resultado, la renuncia de Porfirio Díaz y la celebración de elecciones libres en las que Madero finalmente es electo Presidente de México.
Es cierto que Madero y sus acompañantes que se encontraban en territorio norteamericano para poder iniciar la Revolución, no fueron perseguidos con la misma hostilidad, como lo habían sido los Magonistas, el mismo Ricardo Flores Magón es asesinado en la penitenciaría de Leavenworth, Kansas el 21 de noviembre de 1922.
La clase trabajadora sentía en carne viva, las motivaciones que, a la postre estallaron en convulsiones masivas rurales, mineras, artesanas, y obreras. Una clase media intelectual, fuertemente dotada de conceptos evolucionistas y, además, sensible a los males políticos de la época, se aglutinó con la oposición y de ahí a la Revolución como recurso para obligar a la oligarquía, dueña feudal del destino de aquélla masa proletaria, a renunciar, por convencimiento o por la fuerza. La oligarquía escogió esto último, creyendo en su victoria, y así fue cómo se precipitó la lucha armada.
El proletariado campesino y urbano, todavía sin conciencia adquirida marcho tras aquellos que se convirtieron en caudillos a conquistar lo que se pregonaba desde los planes, las hojas periodísticas, entre ellas las del periódico Regeneración, las tribunas populares: La ¡Justicia Social!
El proletariado percibe, inconscientemente, la alborada; en su pensamiento gira una transvaloración y juzga, por instinto, más que por otro medio, que había llegado el momento de demostrar confianza en el futuro de la Patria Mexicana – que quiere lo propio, ¡Tierra y Libertad! –­ y rompe las cadenas que lo mantenían como esclavo de la autocracia y su aliado el clero político.
Por su sangre derramada en Cananea, Rio Blanco y Santa Rosa, Temóchic y El Yaqui, y por todos los dolores vividos en los campos esclavistas de Yucatán, Morelos, Quintana Roo y el Valle nacional, el proletariado se sintió uno con la rebeldía. El sentido de las masas rurales y urbanas, históricamente, corresponde a esa realidad, pero corresponde mirando al futuro. El pueblo sabe, mejor que nadie, que ninguna realidad es perene y si quiere el progreso lo quiere en constante curso; solo así se abre el camino.
Ningún pueblo, o masa de pueblos, desea el estancamiento, la pobreza o la injusticia; no lo acepta, en virtud de su humana naturaleza. Siendo que rebeldía connota inestabilidad, los pueblos del mundo son rebeldes por naturaleza. Aceptemos, el principal enemigo del hombre es la quietud.
En toda la historia del Movimiento Revolucionario Mexicano, bajo el irrefrenable impulso de la lucha por la Libertad, la Justicia y la igualdad entre los hombres; surge y se siente la influencia de las ideas, del Escritor, Orador, Filósofo, y Revolucionario: Ricardo Flores Magón.
Porfirio Díaz renuncia a la Presidencia, en carta manuscrita, dirigida a los ciudadanos secretarios de las Cámaras de Diputados. Terminaba “Con todo respeto”. La última línea con la fecha, 25 de mayo de 1911. Debajo, sin más, su rúbrica.
El 26 de mayo de 1911 voluntariamente abandona, para siempre, el país. Desde Veracruz, en el vapor alemán Ipiranga, Porfirio Díaz, partía con su familia rumbo a Europa, al auto-exilio, quizás convencido de la ineficiencia de su ejército, de la corrupción de sus colaboradores y de la manifiesta oposición a su mandato por las masas populares.
El 7 de junio de 1911 Francisco I. Madero. Es recibido apoteósicamente en la ciudad de México.
El 22 de febrero de 1913 son asesinados el Presidente Francisco I Madero y el Vicepresidente Jose María Pino Suarez, por orden del Traidor Victoriano Huerta, por lo cual Villa cruzó la frontera hacia Chihuahua con ocho hombres. Para finales de 1913 había reunido un ejército de más de tres mil hombres para dar rienda a sus formidables capacidades militares.
26 de marzo 1913 Plan de Guadalupe en el cual continua en calidad de Primer Jefe de la Revolución Constitucionalista y como encargado del Poder Ejecutivo de la Nación hasta el triunfo de la Revolución Don Venustiano Carranza
El Congreso Constituyente se convoca el 15 de septiembre de 1916, La incorporación al texto constitucional de los derechos sociales, fue sin duda la aportación más valiosa y de mayor trascendencia que realizó la Asamblea Constituyente de Querétaro. Con ello la Revolución Mexicana replanteó en la teoría constitucional la doctrina de los Derechos del Hombre y afirmó una nueva tesis sobre los fines del Estado.
5 de febrero de 1917 La Constitución de 1917 es indudablemente considerada en su tiempo como la más avanzada en la mayoría de los países que conformaban el mundo.
La declaración de los derechos sociales contenidos en el artículo 123 resultó un amplio y detallado catálogo de garantías para la clase trabajadora. Estas las podemos estudiar en grandes temas: Garantías tutelares del trabajador en lo individual, sin distinción de sexo, edad o nacionalidad; Garantías tutelares del trabajo de las mujeres y de los menores; Garantías tutelares del trabajador sindicalizado; Garantías relacionadas con la previsión social; El derecho de Huelga, La seguridad social, La seguridad e Higiene, esto conforma la base solida del Estado de bienestar.
Hasta 1930 -una generación entera tragada por las hecatombes sociales- México no superó la cifra de habitantes de 1910. En 1930, en efecto, la población de México se calculó en 16.5 millones. La economía del “bilimbique”, dice Vasconcelos en La tormenta, destruyó también, aún en la pobreza, el ahorro de una generación y, añadía, “no se sabrá nunca cuántas generaciones posteriores seguirían pagando el bilimbique”.
Como una anécdota cabe recordar que Alemania recientemente hizo el último pago de las indemnizaciones de guerra que los países vencedores impusieron a su país tras la rendición en la Primera Guerra Mundial, estipuladas en el Tratado de Versalles, firmado el 28 de junio de 1919, después de 92 años, al cambio actual, Alemania habrá pagado en total unos 337.000 millones de euros.
Si nos interrogáramos sobre la causalidad histórica tendremos que revivir en su espíritu los acontecimientos posibles que los actores consideraron o hubieran podido considerar, en las deliberaciones que precedieron a la acción
El esfuerzo por evitar la ilusión retrospectiva de fatalidad no deja de ser eso característico de quienes se interesan por la historia política, y de quienes se interesan por los hombres y sus luchas, pretendiendo salvaguardar, en la resurrección del pasado, la dimensión propia de la acción, evitando la incertidumbre de no poder salvaguardar nuestros valores, historias y leyendas, afirmando, contra la sanción del hecho, que lo real no estaba escrito de antemano y que dependía de quienes se convirtieron en caudillos o de tales circunstancias, el que la historia hubiese sido distinta
La elección de los hechos, la elaboración de los conceptos, la determinación del objeto, están marcados por la orientación de nuestra curiosidad.
Es inútil recomendar objetividad si por ello se entiende indiferencia frente a los valores, cuando se trata de asuntos del mayor interés para el país frente a los hombres de ayer o de hoy y de sus obras, malditas o benditas.
No podremos captar la majestuosidad de esos hombres, su sacrificio, su obra, si no se experimentase frente a su recuerdo, sentimientos comparables a los que despiertan los vivos, es difícil, no sin dificultad, reconocer la parte de verdad que existe en estas observaciones…….
Sin pretender ser juez de la historia, que no lo soy ni de mi generación, ni de las anteriores y mucho menos de la que componen los jóvenes, hace falta, sin embargo, adiestrar nuestro ánimo en el ejercicio más alto que es el de la verdad y la justicia, frente a la iniquidad y la mentira.
Si el ideal no ha de cumplirse jamás, mejor es padecer la perpetua tensión de imposible que resignarse a un reposo vil.
Nos encontramos ante una disyuntiva histórica o nos enfrentamos con razones para impedir el desarme del estado de bienestar, defendiendo nuestros derechos o claudicamos y entregamos nuestro destino a los intereses del mercado y a los enemigos del estado de bienestar.
El péndulo de la historia no suele detenerse en el justo medio, se transporta rítmicamente a sus extremos para demostrarnos que la prudencia no es cualidad preponderante en el ser humano
El fruto mayor de la Revolución Mexicana es la Constitución de 1917 y en su artículo 123 se plasman las ideas libertarias de Ricardo Flores Magón, mismas que retoma el Partido Liberal Mexicano. Sin quitarle méritos a Venustiano Carranza que vio la necesidad de hacer de la Revolución un arma de carácter social para protección de los trabajadores del campo y la ciudad, leyes que tutelaran sus derechos.
El estado de bienestar ha de ocupar un lugar más destacado en el debate sobre las políticas sociales, en las que se encuentran un conjunto de programas y estrategias cuyo contenido se vierte en calidad de vida, trabajo digno, seguridad social, salario y un fondo de pensiones que dignifiquen nuestras vidas y un medio ambiente laboral que proteja la salud física y mental.
Después de largas décadas de lucha por alcanzar un estado de bienestar a favor de una clase social que legítimamente es heredera de la Revolución Mexicana, en la que la educación, trabajo, seguridad social, salud, prevención de los riesgos del trabajo, vivienda, pensiones, se consolidan en instituciones como el IMSS; ISSSTE; INFONAVIT; FONACOT; EDUCACION PUBLICA; SAR, para proteger y tutelar los derechos de la clase trabajadora; hoy, ante una cadena de recurrentes crisis financieras, deudas ocasionadas por déficit, y por mandato de organismos financieros internacionales, los países con todo y sus constituciones nacionales, soberanía y fronteras, son obligados a diseñar políticas públicas basadas en reformas estructurales, a pesar de que éstas afectan a la mayor parte de la población, favoreciendo la concentración de la riqueza en pequeños grupos de la población mundial, México en ese esquema es un ejemplo.
La respuesta inicial a la crisis contribuyó a crear una sensación de que se estaban teniendo en cuenta los problemas de empleo y la protección social. Sin embargo, con una estrategia más que excluyente no puede darse por seguro el mantenimiento del Estado de bienestar que ha entrado en una espiral descendente. Pero lo que irrita, lo que cada vez inquieta más profundamente a los trabajadores es que las fuentes de bienestar que nos heredó la Revolución ahora parecen secarse o por lo menos ya no tienen el mismo caudal, por lo que es necesario volver a formular objetivos precisos para enfrentar esta realidad. Y cabe puntualizar que lo alcanzado por la clase trabajadora en décadas de lucha, de ninguna manera se puede contemplar como “privilegios” tal como ahora organismos financieros internacionales y tecnócratas reclutados por el gobierno, los ha etiquetado.
La geografía social del mundo sigue marcada por la desigualdad, una desigualdad que se acrecentó debido a la crisis financiera internacional que estalló en el otoño de 2008 y aún no termina, pues el desempleo y la pobreza hacen estragos entre los trabajadores y las clases medias.
Ante cualquier efecto de una crisis de la cual los trabajadores no son responsables, la pregunta es ¿de dónde obtener el dinero? y la respuesta siempre es la misma, pues, del dinero de la seguridad social, del dinero de las pensiones, de una reducción de puestos de trabajo, mayores impuestos, desmantelamiento del estado de bienestar y siempre en el equipo perdedor los trabajadores. ¿Pero porque, si ellos no fueron los causantes? Sin embargo ellos terminan pagando la factura, Nos pronunciamos por el restablecimiento del imperio de la ley a fin de acabar con la subordinación de la humanidad a la eficiencia económica.
La crisis financiera internacional que sufrieron los mercados financieros en 2008 fue síntoma de la crisis subyacente que padecen el derecho y las instituciones debido a la utopía neoliberal de un >>mercado total<< omnipresente. Se trata de la despolitización >>tecnócrata<< de la economía y la conversión plena en mercancías del mercado, la tierra, el dinero, el derecho, y las mismas Constituciones nacionales, pues la competencia llega hasta la elección del ordenamiento jurídico mas “complaciente”. Lo mismo que el rey Midas transformaba en oro todo lo que tocaba, el <<mercado total>> todo lo convierte en moneda de cambio, incluyendo el Estado de Bienestar. Mientras, los actores económicos piensan y actúan transnacionalmente y, de este modo, eluden el control y la política nacional – estatal, las consecuencias de la economía transnacional –desempleo y pobreza crecientes- deben abordarse a través de estrategias llamadas anteriormente Plan Nacional de Desarrollo.
Van existiendo cada vez más datos que indican un deterioro del clima social, especialmente en los países en que se han perdido más empleos. Se ha comprobado que en 2009 empeoró la percepción de la gente en cuanto su calidad de vida. No debe extrañarnos que siga creciendo la percepción de que la situación es injusta y que la gente cada vez tenga menor confianza en los gobiernos y en sus políticos y esto es mayor que antes de una crisis, que incrementó el desempleo y las desigualdades de ingreso; la incertidumbre en el futuro y el monto de las pensiones, el daño a la seguridad social, el desmantelamiento del Estado de Bienestar, son marco referencial y factor decisivo en los indicadores de un clima social candente. Ese denominado crecimiento o estabilidad de la macro-economía que no la perciben los trabajadores, no es en sí mismo un factor significativo en el comportamiento de esos indicadores. La defensa del Estado de Bienestar se asemeja más bien a una carrera mortal en la que debemos tensar todas nuestras energías para no perderla. Por ello son de lo más importante las medidas de política centradas en la creación del Trabajo decente, en las que el binomio productividad – mayor salario se dirijan con un enfoque particular hacia los jóvenes que no están teniendo oportunidad de un empleo formal.
Debemos prevenirnos ante el envejecimiento de la población, se reduce con rapidez la pirámide poblacional en el caso de los jóvenes y se amplía la de los mayores de 56 años; las exiguas aportaciones en el ahorro para el retiro por los bajos salarios, el empleo informal, el retiro de recursos en su cuenta individual de la Afore, con motivo del desempleo, son una bomba de tiempo en cuanto al Estado de Bienestar, lo cual requiere del mayor interés tanto del gobierno como de los trabajadores y sus representantes.
Si usamos como referencia una variedad ampliada de mediciones del avance económico y social, México se ubica entre dos mundos, pero también entre un mosaico socio económico que coexiste en su interior. Comenzando por la medida más general, el PIB per cápita. Por otra parte, la brecha en el PIB per cápita entre los estados más ricos y los más pobres del país es mayor que la del PIB per cápita entre los estados más ricos de México y los más pobres de Estados Unidos. El patrón se repite en los indicadores de pobreza respecto al ingreso, habiendo una clara diferencia entre las zonas rurales y las urbanas. Si leemos con atención el libro del periodista Miguel Badillo –Morir en la miseria– podremos darnos cuenta de que son muchas las clasificaciones con que se designa a la miseria extrema en México. Para los sociólogos se trata de un problema de desigualdad social; los urbanistas la señalan como un índice de marginación; los economistas la miden con niveles de ingreso medio, bajo y muy bajo. Para el gobierno parece ser solo un problema estadístico el que millones de compatriotas carezcan de lo más indispensable como alimentación y agua potable, que mueran por enfermedades curables, que la educación no llegue a sus comunidades y que el desempleo expulse a millones de compatriotas. 122 municipios del país estaban hace dos años a punto de ingresar a la deshonrosa lista de los más pobres del mundo.
El movimiento sindical nació para hacer realidad una utopía, la de establecer una sociedad emancipada, en la que los trabajadores fueran libres e iguales lo que exigió establecer formas de organización y solidaridad entre los asalariados.
Mantener esas premisas en la actualidad, implica luchar contra las consecuencias negativas de un orden económico mundial, que le ha arrebatado a los países y sus pueblos riquezas acumuladas durante siglos, así como las de un sistema económico internacional que no ha resuelto ni va a resolver, los grandes problemas de la humanidad.
¿Qué le queda entonces al movimiento sindical que aún aspira a cambiar el curso contrario de la historia, que aún cree que es posible y necesario el establecimiento de un sistema social basado en la Justicia y la Igualdad? Le queda, como siempre, seguir trabajando por la defensa del Estado de bienestar, para frenar los desmanes de la globalización capitalista. No hay otro camino.
El 20 de noviembre celebremos un centenario que honra a la Revolución Mexicana y lo que nos honra a todos es el intento de entender las complejidades de nuestra época y de imaginar soluciones para que sea posible reordenar al país, pero antes debemos preguntarnos ¿Quiénes somos? ¿Dónde vamos? ¿Qué pretendemos construir? ¿Qué sociedad? ¿Qué civilización? ¿Y basadas en qué valores? ¿Cómo usar los recursos gigantescos que nos brinda la ciencia y la historia? ¿Cómo convertirlos en herramientas de libertad y no de servidumbre? No tenemos derecho a resignarnos ni a cederle el paso a la desesperación. Porque es necesario reordenar al país, requerimos un hombre de Estado. Se ha dicho, que la razón en política es el éxito; pero el éxito no es la conservación del poder, de la influencia, del dominio; el éxito es el beneficio social, colectivo, nacional, que un hombre de Estado puede lograr para su patria.
Es necesario analizar las críticas y ensayar la autocritica, porque es falso que todo esté bien.
Muchas Gracias, espero haya sido de su interés.




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