Acciones para fortalecer el mercado interno: ITESUM-COPARMEX

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Por Rafael Abascal y Macias2

La celebración del centenario de la Revolución Mexicana 1910-1917, representa una gran oportunidad para examinar lo que hemos logrado en la construcción de instituciones que han ayudado a avanzar en el logro de los anhelos de la gesta revolucionaria, que se pueden sintetizar en alcanzar la justicia social, la distribución del ingreso y elevar la calidad de vida de los mexicanos, en un marco creciente de libertad y democracia. Es por ello, que la reflexión sobre como fortalecer el mercado interno se convierte en un tema estratégico y prioritario.
México superando la etapa armada, inició el camino a la modernización del campo, la ciudad, la industria, su comercio y en general de las actividades productivas, con base en un proceso intenso de alfabetización, educación gratuita y laica, de impulso a un sistema de salud, entre muchos otros, articulados con la idea fuerza del nacionalismo, así como la construcción progresiva de un andamiaje institucional, que garantizara el logro de las metas de la Revolución Mexicana, que era el primer movimiento social del Siglo XX en el mundo. De ahí, el prestigio de México en el entorno internacional y su liderazgo en América Latina.

Mercado interno: eje del desarrollo nacional
Nuestro país de 1934 a 1982 tuvo un crecimiento anual de 6.2% (PIB), con baja inflación, con creación de empleo, salarios remuneradores y poder de compra, disminución de la pobreza extrema e importantes avances en salud y educación; todo ello, con base en la planeación de las actividades productivas y en estrategias gubernamentales que sustentaban el fortalecimiento del mercado interno, con políticas de desarrollo regional y social.
Pero a partir de la década de los ‘80, se privilegia el modelo exportador y se adoptan los criterios del Consenso de Washington, así como estrategias neoliberales, abandonando las políticas exitosas de fortalecer el mercado interno como eje principal del desarrollo económico y social equilibrado; lo que ha hecho crisis en la última década, que corresponde a los gobiernos panistas, que no han podido superar los problemas estructurales y se evidencia una falta de planeación gubernamental de largo aliento.
La economía mexicana ha sustentado su desarrollo en actividades ligadas al sector exportador y, en consecuencia, a Estados Unidos, que cuando sufre una crisis, como la de 2009, inevitablemente nos afecta de manera considerable; coinciden en señalar especialistas económicos y dirigentes del sector privado.  En este sentido, insisten en la urgencia de impulsar el mercado doméstico para lograr un mayor crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) y ser menos vulnerables ante la incertidumbre y volatilidad de los factores económicos y financieros del exterior.

Modelo exportador:
La década perdida

En los últimos diez años México registró magros resultados en su crecimiento económico y serios retrocesos en su desarrollo, que se han agravado recientemente ante la falta de políticas públicas para enfrentar los grandes problemas nacionales y un entorno global recesivo; ha generado lo que los expertos han denominado: La década perdida.
Los tiempos de esta década de serio estancamiento en el desarrollo económico corresponden a la alternancia del PAN en Los Pinos, con la administración de Vicente Fox y prácticamente los cuatro años del presidente Felipe Calderón; en que no han resuelto ningún problema estructural de los que ofrecieron en sus campañas proselitistas, salud, educación, laboral, energético y fiscal, entre muchos otros. Destacando que han tenido los recursos disponibles y suficientes, pero los han dilapidado en gasto corriente, de la alta burocracia.
Se ha ampliado la brecha de desigualdad social y polarizado el ingreso, con políticas y estrategias de corto plazo, así como muchas veces inconexas, que han dado como resultado un bajo dinamismo económico, creciente desempleo, aumento de los pobres y adelgazamiento de las clases medias; asimismo, el país experimentó un retroceso en los índices de competitividad, un estancamiento en el nivel de desarrollo humano y alzas en rubros como corrupción, así como especialmente la inseguridad pública.
El consenso de analistas para este año, prevé que el Producto Interno Bruto del país (PIB) aumentará como piso >con datos de agosto, después de las elecciones y previo al 4º informe< un 4.5%, con lo que el crecimiento promedio entre 2001 y 2010 será de 1.7 por ciento; y en el escenario optimista presidencial, aseguran que en el 2010 el PIB será de 5.2%, lo que nos arroja un crecimiento promedio en los últimos diez años, de 1.8%.
Puesto en contexto nacional, la etapa panista en la presidencia, representa la de menor dinamismo por lo menos en las últimas siete décadas, pero también una de las peores cifras a nivel mundial, según los pronósticos del Fondo Monetario Internacional (FMI); de un total de 183 países, México se ubicaría en la posición 154 en cuanto al crecimiento de su economía, es decir, en el último 20%.

Fortalecer el mercado interno: estratégico y prioritario
Entre los factores para que el mercado interno se trasforme en el soporte fundamental del crecimiento, los expertos plantean los siguientes:
1. Fortalecer al aparato productivo
2. Incentivar el ahorro
3. Generar empleo permanente y bien remunerado >evitar el crecimiento de la informalidad<
4. Impulsar el financiamiento a tasas competitivas
5. Hacer eficiente y real, el programa contra cíclico de infraestructura.
En este mismo sentido, hay que considerar los señalamientos del sector patronal del país, donde advierte que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) entró en una etapa de estancamiento y pérdida de competitividad, por lo que urge fortalecerlo y llevarlo a una nueva fase que permita a la región pasar de la integración mercantil a la productiva, mediante el desarrollo de clusters, infraestructura, regulaciones y prácticas económicas sustentables.
El presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Gerardo Gutiérrez Candiani, plantea que hay que llevar la integración del área a planos más profundos que permitan aprovechar a fondo las complementariedades de los tres países socios >México, EU y Canadá< y enfrentar problemáticas como la migración ilegal y la inseguridad; considera que la aplicación de todas las cláusulas del TLCAN se complementaron en 2008, y que hoy el contexto mundial ha cambiado dramáticamente por la crisis, la fuerza de la economía china y el fortalecimiento de otros bloques más integrados y eficientes.
Es por estas consideraciones que los expertos y el sector empresarial del país, consideran que es urgente, estratégico y prioritario: fortalecer el mercado interno, y es por ello, que ponen en duda las estrategias que impulsa el presidente Felipe Calderón, donde no se ha avanzado en diversificar el destino de nuestras exportaciones y atarnos a la recuperación de EU; más aún ante los riesgos que significa la crisis de la Unión Europea, especialmente, Grecia, Portugal, Turquía, España, entre otros.
Investigadores de la Facultad de Economía de la UNAM, coinciden en señalar  que a pesar de la gran entrada de capitales en los últimos años por el boom petrolero y la inversión extranjera, el país registró un bajo crecimiento; lo cual se explica por las políticas económicas predominantes, de apertura comercial y estabilidad financiera, que se sustenta en altas tasas de interés y un peso fuerte, que actúan a favor del sector financiero y en detrimento del sector productivo, así como de la clase trabajadora y las Mi-Pymes.
Es decir, que la política de apertura económica y peso fuerte conllevan a que las importaciones desplacen a la producción nacional, lo que explica el bajo crecimiento económico, menos producción y empleo, lo que disminuye de manera importante el ingreso de las empresas; éste  entorno ha propiciado un mercado interno restringido y que el crecimiento dependa cada vez más de las variables externas.
No obstante que frente a la crisis económica y/o recesión global, la mayoría de los países han optado por estrategias y políticas para fortalecer el mercado interno, como apoyos fiscales a las clases medias y empresas, un fuerte impulso a la construcción de infraestructura, entre muchas otras; aunque la administración del presidente Felipe Calderón ha mantenido la misma política y las inercias coyunturales, situación que explican gubernamentalmente, por las dos recesiones que enfrentó Estados Unidos.

Francos retrocesos

Por lo que el bajo crecimiento de México ha sido resultado de un retroceso o estancamiento en otros rubros ligados con la actividad económica y que el gobierno federal no ha tomado las mejores medidas para enfrenar la crisis recesiva de EU, en un entorno global adverso y las derivadas de los problemas estructurales nacionales; los programas anticíclicos del presidente Calderón realmente no funcionaron, más que en la publicidad.
En 2001, el país se ubicó en la posición 42 en el listado mundial de competitividad, pero en 2009 cayó al lugar 60. Los rubros en los que el país resulta con las peores evaluaciones son seguridad pública, regulación gubernamental, eficiencia en los mercados laborales y educación. Los investigadores de la UNAM lamentaron que el crimen organizado sea una opción de vida para la población y que este problema que no se resuelve con el ejército, sino con empleos bien remunerados. En 2001, la encuesta que realiza el Banco de México entre analistas descartó al rubro de inseguridad pública como factor limitante de la actividad económica, pero en 2010 se ubicó entre los principales factores, con 12% de respuestas.
El deterioro en la actividad económica en los últimos años resultó en nulos avances en rubros como pobreza, ya que en 2002 la mitad de la población se encontraba en esta situación, cifra que bajó ligeramente en 2008, a 47.4%. Asimismo, cifras de la ONU indican que en el listado de desarrollo humano México se colocó en el sitio 54 en 2002 y en el último informe se situó en el 53.
En cuanto a corrupción, Transparencia Internacional ubicó al país en el lugar 72, lo que representa un fuerte retroceso desde el sitio 51, el cual ocupó en el reporte de 2001 y descendió para el 2005 al lugar 49.

Las anclas estructurales
En las últimas décadas el mercado doméstico ha permanecido en “terapia intensiva”, sin avance en sus signos vitales: industria, ahorro y consumo. Pero vale la pena recordar que  el “motor” de la economía mexicana en los años setenta >con un papel preponderante de políticas del Estado, del Desarrollo Estabilizador< fue el consumo interno que llegó a representar, en esa época, 80% del PIB, con creación de empleos suficientes y bien remunerados, así como niveles de baja inflación.
Sin embargo, a partir de las crisis económicas en los ochenta, el gobierno modificó el modelo económico, bajo los efectos de la “moda” de las políticas neoliberales, que llevaron a una apertura comercial indiscriminada >actualmente México cuenta con 34 pactos comerciales, con diferentes regiones y países del orbe<; este brutal peso del sector exportador, llevo rápidamente a la postración y debilidad del mercado interno.
En el sexenio de Miguel de la Madrid (1982-1988), el mercado interno vivió su peor momento porque el consumo privado fue de cero; en tanto, en la administración de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), la economía interna vivió su nivel más alto al registrar un crecimiento en el consumo de 4.7% por año. En los tres primeros años de gestión de Felipe Calderón el consumo privado se ubica en menos 0.2%. En general se puede afirmar, que hemos tenido crecimientos mediocres e insuficientes que han impedido la creación de empleos.
Urgen cambios en el modelo económico actual, que esta agotado y que mantiene a los mexicanos en una crisis endémica, que se ha venido agudizando en la ultima década de gobiernos panistas; y en la actualidad, los expertos y el sector privado dudan de una acertada conducción del gobierno de Felipe Calderón, que previo a las elecciones intermedias de julio del 2009, menospreciaron la crisis en EU y global, diciendo que la del vecino país del norte si acaso nos generaría “un catarrito” y sostenían que la “economía mexicana estaba blindada”.
Pero después de las elecciones >en que los mexicanos reprobaron en las urnas la gestión del presidente Calderón, ya que el PAN hizo de estos comicios un “referéndum”< vinieron las malas noticias económicas, que llevaron a recortes del presupuesto y de la nada surgió un “hoyo fiscal” de alrededor de 400 mil mdp; alzas en las gasolinas, diesel, gas y electricidad así como la elevación de los costos de los diversos servicios que presta el gobierno federal.
En este 2010 el presidente Calderón está repitiendo la estrategia en un año electoral intenso, donde se renovaron 12 gobernaturas y se cambio prácticamente la mitad de la geografía política del país, en donde el primer semestre hay un exagerado optimismo gubernamental sobre la recuperación económica >con propósitos claramente electorales< y ahora enfrentamos la cruda realidad en el segundo semestre, sin posibilidades de crecer y sin empleo, con riesgos de gobernabilidad ante el crecimiento de la violencia, por el combate ante el crimen organizado y el narcotráfico.

La pobreza extrema
en México se agudizó.

El estudio elaborado durante 2009 por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), que tiene como foco los niños y jóvenes, cataloga a los hogares pobres como en “inseguridad alimentaria severa”, reveló que la reciente crisis económica duplicó el número de hogares con hambre.
El análisis detalló que mientras en 2008 en el 8% de los hogares se reportó que un niño o un adolescente tenían hambre, pero no alimentos, en 2009 el porcentaje creció a 17%, es decir, poco más del doble; lo que demuestra que no están funcionando las políticas sociales, que impulsa el presidente Calderón.
La evaluación se basa en la Escala Mexicana de Seguridad Alimentaria (EMSA) que considera aspectos como la preocupación por la falta de alimentos, los cambios en la calidad y cantidad de los mismos e incluso las experiencias de hambre.  Coneval dijo que en 2008 y 2009 aplicó encuestas a nivel nacional en las que se preguntó si la cantidad de comida servida a los menores de 18 años se tuvo que reducir por falta de dinero y la respuesta fue afirmativa en 16% en el primer año y en 25% el año posterior.
En el mismo periodo, disminuyó de 53 a 43% el número de hogares con seguridad alimentaria.  Según Gonzalo Hernández Licona, secretario ejecutivo del Coneval, explicó que la hambruna es producto del ingreso en los hogares mexicanos ha caído, derivado del desempleo y el incremento de los precios de los alimentos.  El informe titulado “La Niñez y la Adolescencia en el Contexto de la Crisis Económica Global: el Caso de México”, explica el deterioro de la seguridad alimentaria que ha afectado a todos los grupos sociales de México.
Ø “Más del 50% de los hogares manifestó haber experimentado una reducción de sus ingresos, lo cual parece haberse traducido, en algunos casos, en una insuficiencia de los recursos económicos disponibles para satisfacer las necesidades de alimentación, salud y educación de la población infantil y adolescente”, apunta el estudio.
A manera de conclusión indica, que pese a que se han ampliado los recursos para programas sociales contra la pobreza, hay la posibilidad de que los niños abandonen la escuela, se vean obligados a trabajar, vean restringido su acceso a la salud y sean víctimas de violencia.
Ø “Estos resultados constituyen un llamado a los responsables de la toma de decisiones de política pública para iniciar acciones correctivas para mitigar los efectos de la crisis económica”, concluyó.
El Dr. Julio Boltvinik del Colmex agrega que las estrategias equivocadas de la administración del presidente Calderón para frenar la pobreza extrema, no hecho otra cosa que aumentarla y deteriorar el poder adquisitivo de los trabajadores >que alcanza el 64% de perdida, en lo que va del sexenio<, lo que ha reducido el mercado interno y ha impulsado la economía informal, que ya alcanza el 50%.

La desigualdad
aumenta en México

México se ubicó este año en el lugar 56 del Índice de Desarrollo Humano (IDH) que mide la Organización de las Naciones Unidas (ONU) entre 169 países; este índice es elaborado específicamente por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y evalúa rubros tales como la salud, la educación y el ingreso, así como la calidad de vida.
En la medición correspondiente al 2009 México ocupó el sitio 54, pero el hecho de que este año haya descendido dos puestos hasta el lugar 56; este hecho tiene diferentes explicaciones >a decir del PNUD< por una parte, significa un ligero deterioro, pero por la otra, puede representar un punto de inflexión, ya que hay significativos retrocesos en salud y educación, a escala estructural.
Por lo que se refiere a los países latinoamericanos, que de acuerdo con la medición están en mejores condiciones que México y por consiguiente mejor posicionados, están Chile (45), Argentina (46) y Panamá (54), así como Costa Rica (62).
Por otra parte, cuando se toma en cuenta la desigualdad, el IDH de México cae entre un 15% y 17%, de 0.854 en escala del 0 al 1 a debajo de 0.7; especialmente por la situación de los indígenas y en menor medida, una menor participación de las mujeres. En este sentido señaló Luis Felipe López-Calva, autor del informe del PNUD:
• “El impacto de la desigualdad en el desarrollo humano de México es muy alto. Es importante seguir fortaleciendo la lucha contra la pobreza, pero una de las cosas que debe atacarse es la desigualdad porque te detiene el crecimiento y la productividad”
En este sentido, Isidro Soloaga, coautor, señaló en conferencia que las vías para erradicar la desigualdad son la fiscal y el fortalecimiento de las instituciones; por ejemplo, dijo, México logró ampliar la cobertura educativa, sin embargo ahora la desigualdad no radica en el acceso, sino en la calidad. México ocupa el 7º lugar en América Latina con menos desigualdad, superado por Uruguay, Argentina, Costa Rica, Perú y El Salvador.
Al 2005 >el último año de registro< el 40% de los indígenas de México sufrían en mayor medida la pobreza, mientras que en Brasil el 10%; en Chile, 9.4%; en Paraguay, 17%; en Colombia, 24%, en Perú, 26.9%; en Guatemala, 31% y en Bolivia, 37%.
Por otra parte, la economía de México se contrajo 6.5% el año pasado debido a la crisis financiera mundial, y aunque para este 2010 se espera una expansión de alrededor del 4.5%, el PIB volverá a desacelerarse en el 2011, según el informe del PNUD.
En este mismo sentido, según un estudio de BBVA, la violencia también comienza a afectar el desempeño económico del país, que si no existiera este fenómeno, el PIB tendría un crecimiento adicional de dos puntos porcentuales.

rabascal51@hotmail.com

1 Campus Estado de México y la Coparmex del Estado de México
2 Director General de Prospecta Consulting y analista, que retoma los principales conceptos y conclusiones del 2º Encuentro Empresarial COPARMEX-Tecnológico de Monterrey en el Estado de México, donde se presentaron importantes reflexiones sobre: Acciones para Fortalecer el Mercado Interno: Un Proyecto de Nación; con la participación de empresarios, investigadores, especialistas y funcionarios del Edomex, donde destacaron entre otros, el Dr. Roberto Rueda, Rector de la Zona Centro del ITESUM; Lic. Víctor García Lizama, Presidente de la Coparmex Metropolitana; Dr. José Luis de la Cruz Gallegos, Director del CIEN; el Dr. Francisco Gil Díaz, ex – Secretario de Hacienda; Lic. Javier Pérez Olagaray; el Dr. Julio Boltvinik, del Colmex; y el Dr. José Luis Calva, del Colegio de Economistas. Todas estas aportaciones de tan distinguidos participantes, amplían y enriquecen la investigación que con el titulo de este artículo sacara en breve el ITESUM, del Campus del Estado de México, a través del Centro de Investigación en Economía y Negocios.




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