“México vive en medio de la perversión política, económica y financiera”: Senador Dante Delgado

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EL C. SENADOR DANTE DELGADO RANNAURO: Señor Presidente, distinguidos diputados y senadores de los Congresos Latinoamericanos que visitan nuestro país para la reunión del Parlatino.
Compañeras y compañeros senadores, México vive uno de los momentos más delicados de su historia, la crisis económica, el desempleo, la inseguridad y los poderes fácticos tienen a la república en vilo.
México vive en medio de la perversión política, económica y financiera con graves consecuencias en la seguridad y en la moral pública.
A cien años de la Revolución Mexicana estamos muy lejos de haber honrado sus postulados; nuestra historia del siglo pasado tuvo momentos estelares que apuntaban hacia la plena emancipación del pueblo de México, desde el sólido liderazgo de los revolucionarios hasta los grandes estadistas que tomaron decisiones fundamentales para resolver los problemas nacionales como lo ilustra la determinación que tomó el general Lázaro Cárdenas en 1938 con la Expropiación Petrolera.
Eso fue hace 100 años. ¿Dónde está México hoy respecto a aquellos anhelos?
Las expectativas apuntaban hacia una revolución que gestara un régimen político y social democrático, incluyente y participativo.
En el 2000, la alternancia pareció traer nuevos bríos a la inconclusa transición democrática, a diez años del arribo de la derecha al poder la situación del país, lejos de haber mejorado, ha empeorado.
La partidocracia se anticipa como el mayor retroceso que habrá de registrar el acta de defunción de la Revolución Mexicana.
La partidocracia en México está al servicio de los poderes fácticos y de grupo, no tiene vocación de cambio ni de perfeccionamiento de las instituciones que heredó del movimiento armado y de la Constitución de 1917.
La pretendida imagen de desarrollo, progreso y estabilidad financiera que han querido construir mediáticamente desde Los Pinos nos obliga a recordar de dónde venimos, cuáles han sido las aspiraciones de nuestra sociedad, y sobre qué andamiaje legal e institucional pudimos haber sido en el pasado mediato ejemplo señero para América Latina y para el mundo.
Los datos no mienten, según el Banco Mundial, de 2006 a la fecha, 10 millones de mexicanos se sumaron a los 50 millones que están en situación de pobreza, incluidos los que enfrentan pobreza alimentaria, es decir, hambre.
El rescate de la banca privatizada sigue afectando las finanzas públicas por casi 50 mil millones de pesos anuales, vía el Instituto de Protección al Ahorro (IPAB) que no tiene suficientes recursos para proteger los depósitos y ahorros de los mexicanos.
La banca extranjerizada no apoya el crecimiento de la nación. En cambio, por sus carísimos servicios y sus prácticas especulativas es la fuente más rentable de utilidades para sus matrices en el extranjero.
En 2010, oficialmente se pagarán por intereses de la deuda del gobierno federal un monto del orden de 315,000 millones de pesos que constituye casi el doble de lo pagado en 2007.
El desempleo cree, la población ocupada en la economía informal aumentó el 28 por ciento, es decir, llegó a 12.4 millones, y todo anticipa que esta situación seguirá agudizándose.
El problema es tan grave como la migración de profesionistas, académicos, intelectuales y mano de obra; 400,000 mexicanos cruzan cada año la frontera hacia los Estados Unidos, país en el que viven ya casi 20 millones de compatriotas expulsados por la pobreza y la falta de oportunidades en su propia tierra. El abandono de la educación y de la cultura ofrecen resultados públicos patéticos, la “OCDE”, nos ha descalificado educativamente, las universidades públicas declinan por falta de apoyo, en tanto que cientos de miles de jóvenes son rechazados cada año porque no hay espacio ni oportunidades para ellos.
El Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, José Narro, ha señalado que son casi siete millones de jóvenes los que ni estudian ni trabajan, cifras que contrastan con las oficiales y que pretenden maquillar la realidad.
Además tenemos casi 35 millones de mexicanos sin educación básica terminada. La impericia técnica, incapacidad y deshonestidad de altos funcionarios de las administraciones panistas han llevado a nuestro país a uno de los más altos déficits en la capacidad de gestión de gobierno y a los más altos índices de corrupción, falta de transparencia, y rendición de cuentas, según señala Transparencia Internacional en su último reporte, no obstante, el gobierno pretende negar que estamos sumidos en una profunda crisis de diversos tipos.
El ánimo social está exhausto frente aun presente cancelado y a un futuro incierto, la percepción social es que el país se nos va de las manos, la situación no tiene paralelo en la historia civil de México, el país registra niveles de confrontación prácticamente en todos los ámbitos de la vida nacional.
Estamos en un patrón predecible de ingobernabilidad, un Estado fallido es preludio de un estallido social. La historia nos enseña que los hombres y las naciones buscan un nuevo camino cuando ven agotadas todas las alternativas, así sucedió con la Revolución Mexicana, o gobernamos y atendemos juntos los reclamos de la sociedad o terminaremos avasallados por un cambio sin nosotros.
Señoras y señores senadores, mientras todos advierten señales de descomposición social y falta de esperanza, invito a todos ustedes a que asumamos con sentido autocrítico esta realidad, a reconocer nuestras fallas, a reconocer que no hemos estado a la altura de las apremiantes demandas nacionales en esta hora tan grave de la vida pública de México, quienes tenemos responsabilidades públicas, económicas o de gobierno, estamos obligados a darle a la sociedad una salida, cierta, pronta, democrática y, sobre todo, eficaz.
Se requiere de una nueva actitud y compromiso de todos nosotros, sin excepción para darle un nuevo rumbo y certeza a la nación. Luchemos contra el México pervertido en lo político, en lo económico, en lo financiero, en la seguridad y en la moral pública.
Desterremos la política pequeña, luchemos por las legítimas causas del pueblo, justicia e igualdad, luchemos por el derecho a la felicidad de nuestro pueblo. Muchas gracias. (Aplausos).




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