“La democracia mexicana está en riesgo”, advierte Francisco Rojas

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DISCURSO DEL DIPUTADO FRANCISCO ROJAS GUTIÉRREZ A NOMBRE DEL GRUPO PARLAMENTARIO DEL PRI, EN RELACIÓN AL ASESINATO DEL DOCTOR RODOLFO TORRE CANTÚ, CANDIDATO AL GOBIERNO DEL ESTADO DE TAMAULIPAS. MÉXICO, D. F., 30 DE JUNIO DE 2010.

Gracias presidente:
Los legisladores y militantes de nuestro partido, el Revolucionario Institucional, estamos profundamente indignados y profundamente tristes por el asesinato de nuestro candidato al gobierno de Tamaulipas, el doctor Rodolfo Torre Cantú, que además era compañero legislador.
Compañeras y compañeros legisladores:
Momentos como este, parecieran ser la señal inequívoca de que en México caminamos hacia el abismo.
Son momentos donde las instituciones del Estado que representan a los mexicanos deben dar muestra de la mayor responsabilidad y eficacia.
Son horas en que quienes encabezan las instituciones nacionales deben actuar con sensatez, inteligencia y responsabilidad.
El primer supuesto es asumir que se gobierne para todos y en todo momento, no ocasionalmente o según convenga.
Nuestro partido está consciente de que la lucha contra la delincuencia organizada es tarea y pag08-203obligación del Estado mexicano.
En el Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional, escuchamos el llamado del Presidente de la República a entablar un diálogo serio y respetuoso sobre la crisis que ha desatado el asesinato de nuestro candidato, el doctor Rodolfo Torre Cantú.
Coincidimos en que el problema más grave que enfrenta México es sin duda el de la violencia y la inseguridad, pero que está inevitablemente conectado con la incapacidad del país para crecer, generar empleos y ofrecer oportunidades de desarrollo social y calidad de vida para todos los mexicanos.
Entendemos como un acto de autocrítica del Primer Mandatario, el reconocimiento de que la estrategia que se emprendió hace cuatro años, incluso con los cambios y ajustes de su propuesta, han fracasado y se requiere una nueva ruta.
Hay que decirlo, en el PRI siempre hemos estado y estaremos abiertos al diálogo para encontrar soluciones a los grandes problemas nacionales, siempre anteponiendo a los intereses personales o de grupo, el bien de nuestro país.
Creemos que el diálogo al que convoca el Presidente de la República debe ser productivo y de él deben emanar acciones concretas y un ejercicio serio y autocrítico que corrija la ruta que se emprendió hace cuatro años sin diagnóstico, sin estrategia y sin calcular los alcances de la respuesta del crimen organizado.
Debe haber un responsable ejercicio de rendición de cuentas. Sólo si se aprende de los errores cometidos, de las estrategias fallidas y de las soluciones mal planteadas, podremos encontrar respuestas que en este momento requiere el país.
Combate obligado al crimen organizado cuyo alto propósito debe ser salvaguardar la seguridad, la integridad y la salud de los mexicanos y sus familias. No puede ser ciego ante la evidencia de sus propios errores.
Al mismo tiempo, con el mismo sentido de responsabilidad, el PRI ha venido señalando, y lo seguirá haciendo, que hay que atajar, que hay que evitar todo aquello que alimente el actual clima de inseguridad.
Una inseguridad que se ha reproducido exponencialmente en los últimos años. Por ello es preciso denunciar y evitar el clima de crispación y de polarización que por desgracia permanece en el país.
Este debe ser uno de los primeros propósitos que debe encabezar el Gobierno de la República, porque es su responsabilidad constitucional, porque le asiste el monopolio de la fuerza pública y la conducción de las instituciones de seguridad y procuración de Justicia.
Propósito que sólo puede ser llevado a buen término con una verdadera visión de Estado, al margen de consideraciones partidistas.
Con esa visión que sin duda es incompatible con consideraciones sesgadas y de corto plazo que, por desgracia, se han venido manifestando y que parecieran ser las que prevalecen.
Por ello es fundamental propiciar la colaboración entre el Gobierno de la República y los gobiernos de los estados, independientemente del partido que los encabecen; entre el Gobierno de la República y los demás poderes sin distingo de las preferencias políticas o la mayoría que representen.
No hay que medrar con hechos lamentables como los recientes acontecimientos en que ha sido segada la vida del candidato de nuestro partido a la gubernatura de Tamaulipas. Pero tampoco podemos amordazarnos ante la amenaza creciente.
Nos encontramos en un momento particularmente delicado de la vida del país. Son momentos de reflexión y para la toma pronta y eficaz de decisiones.
Son momentos, cierto, en que debe prevalecer la unidad, como condición de fortaleza de la vida institucional. Sin caer en el silencio cómplice, en la indiferencia aún más perniciosa o en una complacencia que podría ser tan oportunista como pasajera.
Necesitamos construir el diálogo sobre verdades sólidas y acciones que hablen por sí mismas. No pag11-203generará credibilidad el llamado al diálogo por la unidad, si al siguiente día se anuncia por el mismo medio, medidas unilaterales que no han sido consensuadas.
Si el llamado es oportunista o sincero, si el llamado es a tiempo o tardío, si el llamado es para cambiar o para maquillar lo mismo; una cosa es segura, nosotros vamos a estar ahí, por la sencilla razón de que de esta postura no nos hemos movido en los últimos años. Porque siempre hemos estado dispuestos al diálogo, pidiendo que sea el diálogo y no el autoritarismo lo que marque la ruta del Estado.
Con respeto y sentido de responsabilidad, nosotros le decimos al Presidente que la comprensión que pide sólo puede estar fundada en los resultados de sus acciones públicas.
Sólo puede estar fundada en la acción eficaz del Gobierno Federal en la lucha que lleva a cabo contra el crimen organizado, misma que respaldamos sin regateos; como lo demuestra en los hechos nuestro respaldo a todas las medidas y cambios legislativos propuestos y por haber aprobado sin adecuaciones, un histórico presupuesto para seguridad pública.
Pero los resultados que debieran alimentar la confianza que el Presidente pide a los mexicanos no están a la vista, no existen.
Por el contrario, lo que sí es dolorosamente evidente, es que son casi 23 mil muertos durante el presente sexenio en el contexto de la lucha contra el narcotráfico, de acuerdo a las propias cifras oficiales y solamente en este año, han sido más de cinco mil muertos por la violencia criminal.
No podemos estar más de acuerdo con el presidente Calderón cuando afirma que el presente desafío no está exclusivamente dirigido a un orden de gobierno en lo particular, y que se trata de un reto que debe afrontar el Estado mexicano.
Pero al mismo tiempo debemos insistir que el Gobierno Federal –el gobierno que él encabeza– en primera y última instancia es el responsable de combatir al crimen organizado. De combatirlo con resultados, palpables y evidentes.
Reiteramos, nos encontramos en un momento sumamente grave y delicado de la vida del país.
En este contexto, cada vez es más evidente que los políticos se han venido convirtiendo en víctimas señaladas del crimen organizado.
Así lo demuestra el asesinato de nuestro candidato a la gubernatura de Tamaulipas, el doctor Rodolfo Torre Cantú, y del diputado local Enrique Blackmore, al igual que el asesinato de parte de sus acompañantes y el de muchos otros dirigentes políticos de todos los partidos por toda la geografía nacional.
Se trata de asesinatos que, por sí mismos condenables, vulneran el proceso de consolidación de nuestra democracia e incluso pueden orillarla al retroceso.
No podemos los mexicanos, permitir que el clima de violencia que priva en el país arraigue aún más debido a la existencia de condiciones que la alimenten.
En tal sentido, es preciso continuar combatiendo el narcotráfico y el crimen organizado en general, pero con las correcciones y rectificaciones que sean necesarias.
Conservando lo que deba ser conservado y cambiando lo que deba ser transformado por parte de este gobierno.
Es evidente que la estrategia desplegada por el Gobierno Federal no está arrojando resultados ni siquiera lejanamente cercanos a lo deseable.
Asimismo es necesario señalar que el problema de la inseguridad y de la violencia que enfrenta el pag10-203país contempla múltiples aspectos y aristas. Se trata de un problema complejo y estructural.
El deterioro y la descomposición sociales también son alimentados por las condiciones de precariedad en que apenas sobrevive la inmensa mayoría de los mexicanos y sus familias. Son millones que viven en la pobreza, en la miseria y aún en la marginación.
Es patente la incapacidad del sistema económico y productivo para generar los empleos que se requieren, al tiempo que miles de jóvenes carecen de oportunidades de educación y de empleo.
En suma, se conculcan las libertades de los mexicanos, se reduce el ámbito para practicarlas, se limitan las garantías fundamentales de los individuos, se acota el espacio para expresarlas. En conclusión, el Estado mexicano, no sólo el Gobierno, la democracia o los partidos, están en riesgo.
Es preciso que las políticas públicas impulsadas por el Gobierno Federal sean ejercidas con responsabilidad y con eficacia y que rindan resultados.
En suma: a la polarización de índole económica y social, no es posible ni deseable que se sume la polarización política.
Compañeras y compañeros legisladores:
Rodolfo Torre Cantú era un hombre de ideas, de ideales, honesto y comprometido con el quehacer público, como lo demuestra su trayectoria, querido y apoyado por una numerosa mayoría de tamaulipecos.
Un hombre respetado y querido en su estado, que le ha sido brutalmente arrebatado a su familia, a los tamaulipecos y a nuestro partido.
Era además un hombre comprometido con el optimismo, que vio siempre el futuro, que actuó siempre para abrirle camino.
Nuestro partido, el Revolucionario Institucional, condena enérgicamente su cobarde asesinato, así como el del diputado Enrique Blackmore y el de sus colaboradores, lo mismo que la agresión padecida por los supervivientes.
El PRI exige el esclarecimiento de estos hechos ominosos y la captura y el castigo de los culpables en forma seria y confiable.
No podemos permitir que la violencia homicida vulnere al país y a nuestra democracia.
Porque no vamos a cejar, porque no vamos a entregar este país al odio y al cinismo, en estas horas difíciles, encendemos con Rodolfo Torre Cantú antorchas por el optimismo y el futuro.
Hagamos que el optimismo vuelva a vencer sobre los escépticos y los miedosos, vamos abriendo camino al México en que creemos.
Descanse en paz nuestro compañero y amigo Rodolfo Torre Cantú. Jamás lo vamos a olvidar. El respaldo a sus propuestas seguirá como si él estuviera presente.
Muchas Gracias.




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