Por una Estrategia de Desarrollo: Luis Rubio

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Por Luis Rubio

La pregunta es cómo se construye una economía pujante, competitiva y exitosa
En su esencia, la respuesta es muy simple: se requiere un sentido claro de dirección y un marco regulatorio que lo propicie
La experiencia mexicana de las últimas cuatro décadas muestra que es mucho más fácil aventurar un diagnóstico que adoptar una estrategia susceptible de lograr el objetivo deseado
Dice un viejo dicho chino que
pag46-202“cuando hay desorden bajo los cielos, los pequeños problemas se convierten en grandes problemas y los grandes problemas no tienen solución; cuando hay orden bajo los cielos, los grandes problemas se convierten en pequeños problemas y estos no tienen porqué obsesionarnos”.
El problema de México es ese: el desorden es mayúsculo y, por lo tanto, los problemas se apilan y hacen imposible cualquier avance
Pero antes de saltar a la respuesta obvia, que se requiere orden, es importante diagnosticar correctamente el problema.
El desorden que caracteriza al país no tiene que ver con la democracia o con el gobierno mismo sino con nuestra incapacidad para definir objetivos, llevarlos a la práctica y darles continuidad
Décadas de abusos, excesos, arbitrariedades y pésimos resultados han generado una incredulidad permanente que se ha convertido en un círculo vicioso
Además, el desorden se alimenta de malas decisiones, privilegios, excesos, intereses con poder de veto y una flagrante desigualdad en el terreno no solo social, sino también económico
No se pueden resolver todos nuestros males en un instante
Lo que sí se puede es definir un objetivo más modesto pero más trascendente. Por ejemplo, concentrarnos sólo en el crecimiento de la economía.
Y luego hacer todo lo necesario, en todos los campos, para que eso sea posible.
Un objetivo y una estrategia. Eso es todo
Es mucho más de lo que parece a primera vista.
La diferencia fundamental entre los países exitosos y los pobres reside en los factores que incentivan el comportamiento humano.
La gente necesita saber qué se vale y qué no, cuáles son los riesgos de actuar de una determinada manera.
Para prosperar e invertir, para comprometerse con un proyecto personal, los humanos requerimos certeza de que las reglas del juego –las leyes, regulaciones, prácticas administrativas- permanecerán constantes y que no se cambiarán cada momento en que un burócrata lo determine o algún interés particular lo exija.
La historia de una nación tras otra muestra cómo las naciones exitosas son aquellas que han logrado crear un entorno de certidumbre que incentive y atraiga el ahorro, la inversión y, por lo tanto, la generación de riqueza.
La pregunta entonces es cómo se genera ese entorno de certidumbre
Según una definición, la credibilidad es “la existencia de un marco político caracterizado por reglas que no se hacen cumplir en forma arbitraria, así como por un proceso de definición de reglas que es transparente y predecible… El problema de la falta de credibilidad puede existir en una democracia y en una autocracia, puede tener características benévolas o malévolas” (Borner)
Sin credibilidad gubernamental no hay crecimiento económico y es evidente que la credibilidad no se puede establecer por decreto; más bien, ésta se logra precisamente cuando pag48-202un gobierno deja de tener la capacidad legal y política de alterar las reglas del juego cuando así lo considera deseable sin seguir un proceso institucional con sus debidos pesos y contrapesos.
Este es el quid del asunto.
• Un país no prospera cuando el gobierno tiene capacidad de imposición
• Sino cuando existe un marco de referencia que se caracteriza por:
o Primero, ser idóneo para promover el desarrollo
o Segundo, ser permanente y, por lo tanto, fuente de certidumbre
o Y, tercero, contrario a toda posibilidad de acción arbitraria
• Esta definición tiene tres componentes clave que vale la pena enfatizar
o Primero, tiene que propiciar el desarrollo, entendiendo por esto la inversión, la generación de riqueza y el empleo
o Eso implica un marco regulatorio que privilegia la competencia sobre la concentración de poder (tanto político como económico) y que le confiere garantías al ahorrador, consumidor e inversionista
o Segundo, que existe una estructura efectiva de pesos y contrapesos que confieren certidumbre e impiden el abuso burocrático
o En suma, que establecen reglas del juego que son iguales para todos y no sujetas a la arbitrariedad burocrática o política
La problemática de nuestro país se puede reducir a estos enunciados
a) No contamos con un marco regulatorio que propicie la generación de riqueza
b) Más bien, nos caracterizamos por una maraña burocrática que preserva privilegios y sistemáticamente actúa de manera arbitraria
c) Todo lo cual tiene por consecuencia que no exista igualdad de acceso, igualdad de oportunidad o capacidad de desarrollo individual
d) Por lo tanto no existe la certidumbre que es necesaria y sin la cual el desarrollo es imposible.
Si uno compara a México con naciones similares pero que han sido exitosas en los últimos tiempos …
Las diferencias más fundamentales con respecto a México no provienen de lo que han hecho esas naciones sino del contexto en que han actuado.
Por ejemplo, algunas naciones (como China) han gastado muchísimo más dinero en infraestructura que cualquiera de las otras
Todas han enfatizado la educación, pero no todas han logrado resultados espectaculares o al menos generalizados
Los procesos de toma de decisiones son mucho más complejos en India, país por demás centralizado, que en China, donde gobierna un partido hegemónico.
Sin embargo, Brasil es una democracia incipiente que se caracteriza por un congreso por pag47-202demás fragmentado y, sin embargo, ha logrado construir coaliciones que han permitido la aprobación de reformas bajo gobiernos de signo distinto.
La diferencia no está en lo que han hecho en forma específica
Lo que diferencia a México de esas naciones, países que han crecido a tasas superiores al 5% anual en los últimos años es que han decidido dedicarse a generar riqueza y han logrado subordinar otros objetivos y problemas a ese propósito.
Más específicamente, han asumido una actitud distinta: la de que es necesario que su economía crezca con celeridad y para ello han llevado a cabo proyectos, reformas, cambios diversos, cada una lo suyo, a fin de asegurar que se genere riqueza.
Al final, lo que hace posible el desarrollo no es una estructura técnicamente impecable, sino la claridad del rumbo que se persigue y la certidumbre de que no habrá cambios cada rato
Esto implica:
• Objetivos bien definidos y conocidos por todos
• Claridad de rumbo, es decir, la forma en que se avanzarán los objetivos
• Pesos y contrapesos que garanticen que no habrá arbitrariedad
• Continuidad de políticas
• Y un liderazgo efectivo que sume a la población, someta a los intereses que se oponen al crecimiento e impida desviaciones
Lo que han logrado naciones tan dispares como China, Sudáfrica, Brasil, India e Indonesia no es producto de factores técnicos, por importantes que estos sean, sino de una visión política de largo plazo.

Currículum Vitae

Luis Rubio Herrero

Formación académica:
• Doctorado en Ciencias Políticas por la Universidad deBrandeis.
• Maestría en Ciencias Políticas por la Universidad de Brandeis.
• Licenciatura en Ciencias Políticas por la Universidad Iberoamericana.

Trayectoria profesional:
• Presidente del Centro de Investigación para el Desarrollo, A.C. (CIDAC).
• Fellow del Foro Económico Mundial y Miembro del Consejo Asesor del Reporte de Competitividad Global.
• Miembro del Consejo Rector de Transparencia Mexicana, de la Comisión
Trilateral y del ACL/SSRC Grupo de Trabajo sobre Cuba.
• Presidente de la Fundación Renacer, IAP.
• Director de Planeación del City Bank.
• Asesor del Secretario de Hacienda de México.
• Miembro de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (1992-2002).
• Miembro del Consejo Directivo de Banamex (1992-1994).
• Miembro del Consejo Directivo de Banco Obrero (1987-1991).
• Presidente de la Asociación Internacional de Analistas de Riesgo Político (1989-1990).

Publicaciones:
• Es autor y editor de 42 libros, entre los que destacan: México’s Dilema: The Political Origins of Economic Crisis, (Westview Press, Denver, 1984); A Mexican Response (con Francisco Gil-Díaz/ Twentieth Century Fund).
• También es editor de numerosos libros sobre el sistema financiero, la Cuenca del Pacífico, la globalización de la industria, vivienda, la reforma del Sistema Político Mexicano, educación para una economía competitiva, política exterior y el tratado de libre comercio. Sus más recientes publicaciones son: The Mexican Democratic Quandary, A la puerta de la ley (sobre el Estado de Derecho en México), Políticas Económicas del México Contemporáneo y El acertijo de la legitimidad.
• Actualmente es editorialista político de los periódicos Reforma y El Norte, colaborador de Nexos, The Wall Street Journal, Los Angeles Times y The Washington Post.

Distinciones y premios:
• Premio Nacional de Periodismo en Artículo de Fondo (1998).
• Premio Dag Hammarksjold (1993).
• Premio APRA al mejor libro (1985).




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