Héctor Padilla, Ingeniero Agrónomo, se lanza para presidir la CNC

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Por el Lic. Mauro Jiménez Lazcano,
Director General de Macroeconomía

Ingeniero Agrónomo egresado de la Universidad de Chapingo, Héctor Padilla es un joven-maduro dirigente campesino, que ha decidido lanzarse para ocupar la presidencia de la Confederación Nacional Campesina para el próximo período 2011-2013, porque desea servir a los campesinos mexicanos, de donde procede él mismo, ya que “nuestro país me permitió prepararme mejor que otros de mis compañeros que como yo, nacimos de familias campesinas”.
Originario de Jalisco, recuerda a los grandes líderes agrarios de los que oyó desde niño: Javier Rojo Gómez, Francisco Hernández y Hernández, Amador Hernández, Bonfil, Heladio Ramírez López y muchos otros “que dieron lo mejor de ellos para el progreso de los hombres, mujeres y niños campesinos de nuestro país”.
Para Héctor Padilla, es necesario revisar la política agropecuaria del país y también la política agraria, que ha destruido la producción nacional de alimentos y que ha llevado a las familias campesinas a la ruina en estos últimos 25 años, incluyendo los 16 que lleva vigente el TLCAN.
Con la globalización solamente se han beneficiado las grandes compañías transnacionales que operan en nuestro país y que también son las grandes importadoras de granos; pero para los campesinos ésta globalización ha significado la perdida de 5 millones de empleos y la emigración del país de lo más valioso de la juventud campesina, dejando solitarios y abandonados pueblos enteros, habitados solamente por mujeres, ancianos y niños.
Es sintomático, dice el ingeniero Padilla que los derechos ejidales sean representados pag58-202actualmente en 16% por mujeres campesinas, porque sus hijos o maridos salieron del país hacia Estados Unidos o Canadá en busca de empleo.
Padilla dice que hay mucho que hacer en el campo mexicano, que ha sido desmantelado y abandonado premeditadamente por los gobiernos mexicanos de los últimos 25 años, en una acción política perversa que intentó privatizar la tierra y atraer inversiones extranjeras, que nunca llegaron como se habían pensado en los círculos gubernamentales.
Simplemente, los últimos gobiernos del país dejaron de invertir debidamente en el campo y de atender a la población como era su obligación jurídica y constitucional.
Por eso, añade el ingeniero Padilla, es el momento de presionar al Gobierno Federal y a los gobiernos de los Estados para que vuelvan sus ojos al campo mexicano y canalicen las inversiones institucionales que se requieren; que se procure la transmisión de tecnología, las técnicas de organización para la producción, la preparación educativa de las nuevas generaciones, para que el campo mexicano vuelva a producir los alimentos que necesita nuestro pueblo, porque hemos perdido la soberanía alimentaría y la seguridad alimentaría nacional.
Se puede decir, indica el ingeniero Padilla, que frente a un eventual conflicto internacional, los países que nos abastecen de trigo y comida nos pueden poner en mala posición en cualquier momento, porque aquí adentro ya no producimos lo suficiente para que el pueblo mexicano coma.
“Nos hemos quedado atrás en tecnología agropecuaria, en ciencia, en avances educativos, cuando hace apenas hace 20 años éramos los mejores en América Latina”.
pag59-202“No hay que olvidar que en México nació “La Revolución Verde”, en Chapingo, bajo la dirección del científico Norman Bourlaugh, quien por ello mereció el reconocimiento mundial, en tiempos del Presidente Adolfo López Mateos”.
Actualmente existen 32,000 ejidos en el país y 25 millones de campesinos, y, se puede decir, dice Padilla, que él ha estado y recorrido prácticamente cada uno de esos ejidos en el tiempo que lleva sirviendo a los campesinos de nuestro país, desde que era estudiante en Chapingo y antes, en la Escuela Normal Rural de Jalisco, Nayarit, en 1964, a la fecha.
“Ha sido un trabajo permanente, serio, de servicio a las comunidades campesinas mexicanas, de las que conozco sus principales problemas y en las que he participado para solucionarlos”.
“Entiendo a los campesinos mexicanos, porque soy uno de ellos; no soy un dirigente “nylon”; sino que soy un dirigente real, serio, entregado a su tarea, porque me duele la situación en que están mis compañeros y estoy decidido a servirlos de verdad”.
Señala el ingeniero Héctor Padilla que a través de libros históricos, reseñas periodísticas y contacto personal, ha seguido la trayectoria de los más antiguos dirigentes campesinos mexicanos, desde el General Lázaro Cárdenas del Río, a Javier Rojo Gómez, a León García, a Francisco Hernández Hernández, Augusto Gómez Villanueva al malogrado y joven Bonfil, a Beatriz Paredes, a Heladio Ramírez López, de quienes he aprendido tanto la acción como la doctrina.
“Conozco la historia del campo mexicano; de los enormes esfuerzos de la reforma agraria realizada por la Revolución Mexicana y en particular por el General Lázaro Cárdenas; conozco los avances y retrocesos de las políticas agrarias y agropecuarias, hasta llegar a estos últimos diez años que han sido verdaderamente desastrosos para el campo; pero los campesinos tenemos que levantarnos de la postración en que estamos para encontrar un rumbo nuevo; trabajar hacia un nuevo destino de progreso, de trabajo, de educación, de salud, de bienestar, de producción agropecuaria”.
“Hemos desarrollado y plantearemos a todos los campesinos de México un programa de trabajo con base a la productividad, en el mejor uso de la tierra y el agua; pero también, exigiremos al gobierno una nueva política de créditos agropecuario y campesino, que permita producir como lo hacen las naciones adelantadas”
“México puede tener un gran sector campesino productivo, sobre todo, si se aplican las políticas adecuadas, que nosotros plantearemos en nuestro programa de acción como dirigentes futuros de la Confederación Nacional Campesina, cuya elección será este año, dentro de pocos meses”.
Héctor Padilla dice no temer al proceso electoral interno de la CNC, y cree tener el apoyo de la mayor parte de los campesinos del país, así como de gobernadores y de la dirigencia del PRI, encabezada por la licenciada Beatriz Paredes Rangel, a quien ya informó de su propuesta electoral.
“Y al Gobierno Federal, a la Secretaría de Agricultura y de la Reforma Agraria, así como su sistema financiero, les diremos con franqueza y energía lo que está necesitando el campo y los campesinos mexicanos”.
“Me propongo, de ganar la Presidencia de la CNC en las elecciones de este año, realizar un liderazgo claro, enérgico y sincero, efectivo y limpio; no me dormiré en mis laureles, sino que saldré a recorrer el país para poner de pie al sector productivo del campo y contribuir con ello al progreso de México”.
“A los mexicanos de las ciudades les diremos que trabajaremos para ellos; que queremos darles los mejores alimentos cultivados en nuestro propio país, como antes; porque la salud de la poblaciones de las ciudades también tiene que ver con la calidad de los alimentos agropecuarios que le son proporcionados; lucharemos sin descanso por la superación del campo y de los campesinos de nuestro país, así como por la salud y el bienestar de los hombres y mujeres de las ciudades que reciben los alimentos que producimos”, dice el ingeniero Héctor Padilla con vehemencia y decisión.




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