Cleropederastia cimbra desde sus cimientos la vetusta estructura vaticana

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Por Eduardo Betancourt Ornelas

Escribo estas líneas durante la Semana Santa de 2010. Son días de guardar para la cristiandad en recuerdo del sacrificio vicario de Jesucristo en la cruz, y hoy 2 de abril era la fecha señalada, cinco años exactos después de su muerte, para la beatificación de Karol Józef Woityla (n. Polonia,18- V-1920, †Ciudad del Vaticano, 02-IV-2005), mejor pag42-200conocido desde su elección al papado en octubre de 1978 como Juan Pablo II, de acuerdo a previsiones de la Congregación para las Causas de los Santos de la Santa Sede, según publicación del periódico polaco Dziennik.
La Información la subió a la red Milenio On Line de México el 11 de marzo pasado y en ella da cuenta de que “A principios de este mes, el Arzobispo de Cracovia, Cardenal Stanislaw Dziwisz, aseguró que el proceso de beatificación del Papa Woytila estaba a punto de terminar y que el mismo Benedicto XVI deseaba cerrar el proceso ‘lo antes posible’ porque es ‘lo que el mundo está pidiendo’.
Pero, dicen los cristianos, “los caminos del Señor son inescrutables”, llegada la fecha la beatificación no se concreta, y no porque con ella se hubiera convertido en fasto un Viernes de Dolores, día de recogimiento, silencio y meditación, sino porque según como hoy se ven las cosas, difícilmente Juan Pablo II pueda algún día ser elevado a los altares.
Una ominosa serie de denuncias de abuso sexual contra menores que publica la prensa mundial desde hace pocas semanas sacuden a las más altas instancias de la Iglesia Católica Romana por acusaciones contra actos que ella desde siempre ha calificado de abominables, como la sodomía y, peor aún, verdaderamente execrables como lo es la pedofilia. Escándalos que colocan al Papa Benedicto XVI en la remota posibilidad de ser pag43-200sometido a proceso por un tribunal norteamericano bajo el cargo de encubrimiento y así, ante esta inédita situación, el Vaticano sólo atina a esgrimir en defensa del prelado la inmunidad pontificia que le corresponde como jefe de estado, al tiempo de que se alzan voces que demandan su renuncia al pontificado para ser juzgado.
La iglesia católica ha enfrentado varias crisis: EL Gran Cisma entre Oriente y Occidente en el siglo XI que de hecho se inicia cuando en el 313 d.c. Constantino traslada la capital del Imperio Romano a Constantinopla, lo que a través de los siglos provocará roces de índole diversa entre los patriarcas de ambas iglesias, y se consumará definitivamente en el siglo XIV cuando se excomulgan mutuamente, lo que decreta la separación entre Oriente y Occidente. Fue esta una cuestión de rivalidad política que sin embargo dejó intacta la cuestión doctrinaria.
Otro fue el Cisma de Occidente que dividió durante 39 años a la cristiandad entre –1378 y 1409- cuando, primero, hubo dos papas el de Roma y el de Aviñón, Luego se sumaría un tercero elegido por el Concilio de Pisa que quiso solucionar el problema, pero nada resolvió, con lo que ya había tres papas, hasta que finalmente el Concilio de Constanza logró en 1417 unir voluntades en torno a Martín V. Aquí sólo se trató de meras rivalidades políticas.
El tercer cisma, este sí trascendental fue la Reforma Protestante del siglo XVI que encabezó Martín Lutero quién en 95 tesis escritas en alemán para que la gente pudiera leerlas y que clavó en las puertas del Palacio de Wittemberg, el entonces oscuro fraile planteó la disyuntiva: la salvación sólo la otorga Dios y, se logra, no por obras, sino por la Gracia Las 95 tesis se difundieron rápidamente por toda Alemania gracias a la entonces reciente invención de la imprenta.
En su escrito Lutero revisa la naturaleza de la penitencia, “cizaña, cual la de transformar la pena canónica en pena para el purgatorio”, y proclamaba la inutilidad de las indulgencias que se aplicaban por orden del papa Sixto IV hasta con los difuntos para sacarlos del purgatorio, a cambio del dinero que necesitaba para financiar la construcción de la Basílica de San Pedro con su célebre Capilla Sixtina. Decía el reformador, “Mera doctrina humana predican aquellos que aseveran que tan pronto suena la moneda que se pag44-200echa en la caja, el alma sale volando…el lucro y la avaricia pueden ir en aumento, más la intercesión de la Iglesia depende sólo de la voluntad de Dios…Hemos de cuidarnos mucho de aquellos que afirman que las indulgencias del Papa son el inestimable don divino por el cual el hombre es reconciliado con Dios”.
Cuestionar la infalibilidad papal fue un abierto desafío a la autoridad del Pontífice y aunque en el centro del debate estaba una cuestión teológica, ya antes otros lo habían intentado por el mismo camino. Juan Wycliffe en el siglo XIV tomó partido por Inglaterra en la guerra de los 100 años (1339-1453) que libró con Francia, la que se erguía como brazo armado del Papa quien reclamaba para la iglesia entre un tercio y un cuarto la propiedad de la tierra de Inglaterra y en su alegato, más de orden religioso y teológico que económico, Wycliffe se pronunciaba en contra de la secularización de la iglesia, el Papa prohibió la publicación de sus escritos, y el protestante reaccionó violentamente, pero no pasó nada. Se dice de él que fue traductor, antes que Lutero (tradujo la Vulgata del latín al inglés), teólogo antes que Calvino y reformador antes de la Reforma.
Juan Wycliffe hizo escuela, le siguieron Juan Huss y Jerónimo de Praga ejecutados y condenados sólo por sostener las tesis de Wycliffe. También Ulrich Zwingli (1485-1531), reformador suizo, fue su seguidor, todos ellos fueron precursores de la reforma luterana, sólo que Martín Lutero tenía los tiempos a su favor tuvo en el Elector de Sajonia un aliado que lo protegió en contra de las acechanzas no sólo del papa, sino hasta del rey Carlos Primero de España y quinto de Alemania.
El actual conflicto, que no cisma, dicen altos dignatarios de la iglesia es el mayor que ha enfrentado la iglesia en toda su historia. Aquí no se trata ni de disputas políticas o teologales, sino de algo que atañe la esencia misma de la fe, de cuestiones tanto execrables como abominables.
En su célebre Diccionario de Sinónimos Roque Barcia establece la diferencia, “Execrable se aplica únicamente a hechos del orden moral, dominando la idea de una perversidad sin límite, perversidad tan grande que, no teniendo entre los hombres castigo que baste, merece ser maldita”, las negritas son por cuenta del lexicógrafo y filósofo español. En cambio abominable se refiere a todo atentado cometido contra la idea de Dios, de sus templos, de sus sacerdotes, de sus vírgenes” y remata, “Lo execrable hace palidecer. Lo abominable nos hace rezar. Es execrable un asesino, un parricida. Es abominable un sacrílego.
Todos estos hechos abominables que hoy acaparan los titulares de la prensa mundial y execrables se conocían desde hace tres décadas, pero la iglesia se desentendió. The New York Times denunció que el sacerdote Laurnce C. Muphy fue acusado de abusar sexualmente entre los años de 1950 y 1974 de por lo menos doscientos niños sordomudos en Wisconsin y este caso llegó, mediante la intervención del arzobispo de Milwaukee pag45-200Rember Weekland, hasta el escritorio del entonces cardenal Ratzinger, que entonces se desempeñaba como Prefecto de la Congregación para las doctrina de la Fe y al final el pederasta muere en 1998 a los 72 años de edad, y es enterrado con honores. Apenas en marzo pasado el Pontífice Benedicto XVI dio “pleno apoyo” en las investigaciones contra Laurence Murphy.
Días antes, informa La Jornada el 21 de marzo pasado que “En una carta dirigida a la comunidad católica irlandesa, el papa Benedicto XVI nuevamente ofreció disculpas por los abusos sexuales de sacerdotes contra niños de ese país y anunció que el Vaticano abrirá una investigación de las diócesis involucradas. El documento, considerado “excepcional” por los especialistas, fue señalado como decepcionante por las víctimas”, apunta el cable.
Del fundador de Los Legionarios de Cristo del mexicano, el Marcial Maciel, el mismo que acompañó al papa Juan Pablo II en sus viajes a México en 1979, 1990 y 1993, es acusado en 1996 por ex miembros de la legión de haber abusado sexualmente de ellos cuando eran adolecentes en Italia y España en las décadas de 1940 y 1950, El caso es denunciado en una carta en octubre de 1997 al papa Juan Pablo II, la cual en México publicó la revista Milenio el 8 de diciembre siguiente y que inicia con esta reveladora denuncia “Quienes ahora Os escribimos somos varios hombres cristianos, doblemente víctimas en dos claras épocas de nuestra vida: primero durante nuestra adolescencia y juventud y, luego, en nuestra madurez, por parte de un sacerdote y religioso muy allegado a Vos, que repetidamente abusó, antaño, sexualmente y de otras maneras de nosotros, indefensos, lejos de nuestros padres o tutores, en países diversos y lejanos del nuestro…”. Maciel quien tuvo dos esposas fue denunciado además por violación a dos de sus propios hijos. El prelado moriría once años después, el 30 de enero de 2008 a los 87 años de edad en su casa de Estados Unidos “por causas naturales” según el comunicado de Los Legionarios de Cristo en la Ciudad de México.
Sin haber hecho referencia pública sobre los abusos de Maciel, Juan Pablo II muere, como se dice arriba, el dos de abril de 2005 y al año siguiente Benedicto XVI exige al fundador de Los Legionarios de Cristo renuncie “a todo ministerio público de su actividad sacerdotal y que lleve una vida retirada”. ¿Por qué el hoy papa tardó tanto en reaccionar?
Al promediar el pasado mes de marzo Carmen Aristegui entrevistó en su noticiero en MVS a Juan José Vaca, ex Legionario de Cristo, quien dejó la congregación en 1976 y el sacerdocio en 1983, y que se define a sí mismo como “concubino bajo obediencia”, denunció haber sufrido en carne propia los abusos del padre Maciel, entrevista en la que pag46-200relata que en 1997 él y otros siete ex legionarios deciden romper el silencio y envían una carta de denuncia contra Maciel a Juan Pablo II y para ello Vaca se apersona con el cardenal Ratzinger quien en su calidad de Prefecto de la Congregación para las doctrina de la Fe correspondía tramitar este asunto. El Prefecto le dijo que él no podía dar curso a la denuncia por la cercanía que tenían el papa y el padre maciel. Inquisitiva como es, Carmen preguntó con insistencia a Vaca que tan cercana era esa relación y la respuesta, con palabras muy medidas sugerían más cosas de lo que decían.
Circula en las red un documento que habla de papas gays y dice que un caso muy sonado “fue el del papa Paulo VI, quien después de declaraciones abiertamente homófobas fue descloseteado por el diplomático francés Roger Peyreffite; quien mencionó que Su Santidad es su época de arzobispo en Milán era conocido por su debilidad hacia los jóvenes a los que visitaba en prostíbulos.
Paulo VI tenía en su corte a varios muchachos, entre ellos un actor que se convirtió en protegido de Susan y de quien cuentan que fue su amante más preciado, la Curia Romana estalló en tal histeria y fue tal su negación que la sospecha se confirmó por la situación tan rara que creó. El Vaticano pidió oraciones para detener “las calumnias” y el propio Paulo VI tuvo que dar una conferencia de prensa en pleno Domingo de Ramos para negarlo todo”.
Ahora bien Paulo VI muere el 6 de agosto de 1978 y lo sustituye Juan Pablo I quien ocupará el trono pontificio por sólo unas pocas semanas Misteriosamente muere el 28 de septiembre de ese mismo año y se iniciará entonces, 16 de octubre de 1978 pontificado del Cardenal Wojtyla, Arzobispo de Cracovia quien adoptará el nombre de Juan Pablo II y quien se impondrá la tarea de introducir a la iglesia en el tercer milenio, si, en medio de escándalos de perversión.
Ignoro cuál haya sido la relación entre Paulo VI y Juan Pablo II, pero es de sobra conocida pag47-200la que existía entre este y su sucesor Benedicto XVI quien era de todas sus confianzas y por eso lo designa en 1981 Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe la que tiene como siniestro antecesor El Santo Oficio de la Inquisición para reprimir a los herejes. Ratzinger conoce a Juan Pablo II cuatro años asntes, en 1977, a sus cincuenta años de edad siendo Arzobispo de Múnich y en ese mismo año es designado Cardenal. Ya desde el 2 enero del 2005 la revista Time publicó que fuentes vaticanas decían que Ratzinger era el favorito para suceder a Juan Pablo II si el papa moría o se ponía muy enfermo.
Por qué la prefectura en manos de Ratzinger se desentendió de todas las denuncias de pederastia provenientes de tantos países del mundo es el dilema que alimenta la llama condenatoria. No se trata sólo del encubrimiento de casos aislados de Estados Unidos, Irlanda o México, sino de denuncias provenientes de todo el orbe.
Por qué el papa esperó tanto tiempo para actuar, si es que lo hace. Quien le podrá creer al Cardenal Norberto Rivera Carrera cuando en la misa del pasado jueves primero en la Catedral Metropolitana de México declaró tronante que ante los casos de abuso sexual ningún sacerdote ha gozado ni debe gozar de fuero alguno y exhorta a las grey a denunciar ante las autoridades civiles y eclesiásticas cualquier caso del que tengan conocimiento, hasta parecería que quien hablaba era el mismísimo Benito Juárez. Quién le va a creer si él mismo ha sido objeto de denuncias por encubrimiento, como es el caso del sacerdote Nicolás Aguilar, acusado de agresiones sexuales durante su estadía en la diócesis de Tehuacán, Puebla a quien protegió enviándolo a los Estados Unidos en donde también fue acusado del mismo delito contra 26 niños. Quién le podrá creer al cardenal cuando tras las denuncias contra Maciel por pederastia las calificó de “complot contra la iglesia” y posteriormente cuando el Papa Benedicto le ordena al fundador de Los Legionarios abstenerse de todo acto público de su ministerio, lo minimiza diciendo que únicamente se le invitó a retirarse a la vida privada.
Es probable que el actual problema del catolicismo sea, en efecto, el más grave afrontado por la iglesia en sus casi tres milenios de existencia, pero sólo le prestó atención hasta que el escándalo cimbró desde sus cimientos toda la estructura vaticana.




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