Obama y su Reforma de Salud ante el dilema del prisionero

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Por Jorge Navarro Lucio

En un país tan complejo como los Estados Unidos, los absolutos no existen. Recientemente el presidente Barack Obama firmó la reforma al sistema de salud estadounidense; hecho que podría interpretarse como la conclusión de un largo proceso de cabildeo presidencial y un triunfo demócrata de cara a las elecciones de noviembre. Aunque la realidad es realmente otra. El proceso apenas empieza. Quizá para comprenderlo mejor deberíamos insertarlo dentro del modelo del Dilema del Prisionero (Prisoner’s dilemma), de la teoría de los juegos, el cual nos puede arrojar alguna luz y disipar las dudas existentes en torno al ambiente político imperante previo al proceso electoral y a las negociaciones del presupuesto fiscal de 2011.
En el proceso político estadounidense emergen dos tendencias completamente opuestas a raíz pag62-200de la discusión de la reforma de salud en Estados Unidos. Ambas expresan segmentos importantes del electorado estadounidense donde los partidos se disputan un escenario demográfico político, nadie sabe con certeza cuál de las tendencias al final se impondrá, los pollsters o encuestadores reducen sus predicciones a un termómetro estadístico que poco o nada tiene que ver con las estrategias que construyen unos y otros para lograr avanzar sus posiciones. En ello, están en juego el poder de los cabilderos del sector salud, la conformación del presupuesto fiscal, la visión de los conservadores y liberales, el financiamiento de las campañas electorales, los curules del Congreso y la Presidencia del país.
En términos llanos, se diría que la reforma de salud es el tema de la palestra electoral y la sucesión presidencial de cara al 2012. La victoria puede ser para los demócratas: si logran convencer al electorado de que la reforma de salud es benéfica, en contrario sensu, los republicanos se alzarán victoriosos. En el modelo del prisionero, tenemos una matriz más o menos concebida de esta manera: si los republicanos cooperan con los demócratas y apoyan la reforma de salud permanecerá el actual estatus quo político.
Si los republicanos convencen al segmento demócrata del electorado de que la reforma de salud en vez de ayudar, les perjudica podrían avanzar en las elecciones de noviembre y probablemente recuperar la Presidencia en el 2012. Por su parte, si los demócratas cooperan con el segmento republicano, es probable que el estatus quo político permanezca sin cambio, sin embargo, sí convencen a una parte del segmento republicano sobre los beneficios de la reforma podrán incrementar su poder y retener la presidencia en el 2012.
De acuerdo al modelo del prisionero la reforma de salud es el tema fundamental del proceso político estadounidense en los próximos meses. No cabe nada adicional, incluyendo la reforma migratoria, aunque algún otro tema de relevancia podría discutirse como las guerras en Afganistán e Irak o la reactivación económica con el fin de ganar adeptos a la causa central. Al final, sólo una tendencia política será premiada. ¿Entonces cuál será el resultado?
En este sentido los demócratas observan, porque así lo demuestran las encuestas, que los republicanos ya han iniciado la batalla. Las alternativas para cada bando (prisionero) están representadas, como lo hemos apuntado en forma de matriz, es decir, la situación está entre cooperar o no con una u otra tendencia. La estrategia de lealtad para una causa no existe, permanecer en silencio es cooperar con el contrario, sólo queda proporcionar las pruebas para acusar al bando opositor, esa es la única estrategia en la alternativa de ganar.
Obama Health Care OverhaulEn una sociedad como la estadounidense que cultiva el lenguaje de los aciertos sin eufemismos, las palabras de acusación se fundamentan con conductas sociales apropiadas, con spots televisivos donde demuestran lo que sí y lo que no funciona. Una mujer canadiense aparece en un spot televisivo donde indica que ella sufría de cáncer pero en su país tuvo que esperar varios meses antes de recibir el tratamiento hospitalario adecuado, ella estaría muerta si no hubiera acudido a una clínica estadounidense donde le salvaron la vida cuando le dieron atención médica de inmediato. Al final del spot publicitario se oye una voz que subiendo de tono dice NO A LA MEDICINA SOCIALISTA.
Desde esta óptica el dispositivo por ahora que regula el debate estadounidense es, desde luego, la reforma de salud, que segmenta a un país dividido por tendencias opositoras donde la mayoría, según lo constatan las encuestas más recientes están en contra de la propuesta demócrata. ¿Podrán los republicanos desaprovechar esa tendencia y no armar una estrategia con miras a ganar las elecciones de noviembre?
Al parecer no lo harán y así lo demuestran en las concentraciones de los llamados salones de té o Tea Parties; nombre de arraigo social ya que en la historia estadounidense el término se deriva de aquella época cuando los colonos de la bahía de Boston protagonizaron una revuelta de desobediencia civil frente al poder colonial y ahora, en el Siglo XXI, el vocablo emerge como un movimiento contra la reforma de salud. Ahí es donde la plataforma política conservadora se construye.
Sarah Palin y John McCain insisten que al aprobar la reforma de salud el presidente Obama terminó con las libertades individuales. Gracias a la aprobación de la reforma de salud Sarah Palin, ex gobernadora de Alaska, incrementa su protagonismo público e indica que en “las próximas elecciones presidenciales el pueblo despedirá a Obama de su cargo”.
Pero los demócratas no se quedan tampoco atrás, también están apelando a un segmento importante de la población escenificado cuando se alzó victoriosa la promulgación de la reforma de salud y el vicepresidente Joe Biden, “poco precavido”, le dijo al oído a Obama: “this is a fucking deal”, una expresión poco usual para un político del nivel de un vicepresidente pero al final contundente.
Por su parte los grupos afines a la reforma, conglomerados en los llamados Coffee Parties, se reúnen en múltiples cafeterías de la nación para acusar a los republicanos de todo, desde racistas hasta homofóbicos. En medio de esta guerra de palabras, se percibe hacia donde tenderá el debate político y cuál será el tono de las campañas electorales. Todavía es temprano para decir si los republicanos sustentan mejores estrategias discursivas haciendo hincapié en que la reforma implica pagar más impuestos para la clase media y que en el largo plazo perderían los beneficios de un sistema de salud que por el momento está por arriba de cualquier estándar mundial.
Este tono se levanta también como un nuevo problema para los millones de indocumentados del país que han sido señalados como beneficiaros de la reforma de salud. Para el presidente el tema migratorio pesa, por lo que implica, pero por lo pronto no podrá tocar el tema y tendrá que resignarse a que el Congreso lo mande al congelador.




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