El INEGI da a conocer las cifras del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución

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Las estadísticas históricas de México son un referente necesario para conocer los  fenómenos económicos y sociales que han configurado la realidad del país y ayudan a tomar conciencia sobre el pasado  y el presente de la nación.
En el 2010 se conmemora el bicentenario y el centenario del inicio de los dos movimientos sociales más trascendentales en la historia nacional: la Independencia y la Revolución. Por ello, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) presenta una nueva edición de la publicación Estadísticas históricas de México.
La información estadística compilada en este título es el resultado de trabajos multidisciplinarios realizados por instituciones gubernamentales y de investigación académica; su integración en un solo documento permitirá a los usuarios disponer de series anuales, desde 1521 hasta el 2009, según la pag38-198disponibilidad de información en cada tema.
El contenido de esta publicación conmemorativa se presenta en 21 capítulos que abarcan distintos ámbitos de la vida nacional, incluidos temas de actualidad, como: ciencia y tecnología, medio ambiente y seguridad y orden público.
A continuación se presentan algunos de los cambios más relevantes ocurridos en distintos ámbitos de la evolución del país.
Tamaño y crecimiento de la población
De acuerdo con el Censo de Revillagigedo (1790), que es el registro estadístico más importante del siglo XVIII, en la Nueva España había más de 4 millones 636 mil habitantes; 215 años después, el II Conteo de Población y Vivienda 2005 registró más de 103 millones de habitantes.
La gráfica muestra el crecimiento de la población ocurrido entre 1895 y 2005; de la serie histórica destaca un quiebre históricamente significativo en la evolución demográfica del país, que corresponde al periodo comprendido entre el inicio y el fin de la Revolución Mexicana: la disminución de 0.5 en la tasa promedio anual registrada entre 1910 y 1921 significó para el país la pérdida de más de 825 mil habitantes.

Distribución de la población
De 1790 a 1950, la población rural prevaleció sobre la urbana: 91.9 y 57.4%, respectivamente. Sin embargo, a partir de 1960, la situación comenzó a revertirse, incrementándose el número de localidades pag39-198urbanas con más de 100 mil habitantes. Para el 2005, la población urbana representaba 76.5%; los habitantes que residían en esas localidades ascendía a más de 50 millones, es decir, casi la mitad de la población total.

Composición de la población por grupos de edad
El comportamiento histórico de la población, analizada desde la perspectiva de los grupos de edad, muestra cambios importantes en su composición. En 1790, el grupo de edad predominante correspondía a la población de 0 a 14 años, que significaba 40% de los habitantes de la Nueva España; para 1910 aumentó en dos puntos porcentuales. En el México de hoy, la población de hasta 14 años de edad representa sólo 31 por ciento.
En contraste, debido a factores relacionados con el mejoramiento de las condiciones de salud y de infraestructura —lo cual aumenta la esperanza de vida—, la población de 45 años y más pasó de 12 en 1790 a 20% en el 2005.

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Nacimientos y defunciones
En el largo plazo, el comportamiento de las estadísticas vitales —menor número de  nacimientos y defunciones— se explica por el abatimiento sucesivo de los rezagos sociales de cada época, particularmente en los ámbitos de la salud y de la educación. El aumento en la disponibilidad y dotación de servicios públicos a núcleos más numerosos de la población son factores clave que han contribuido a mejorar estos indicadores.
Entre 1895 y 1910, el número de nacimientos y defunciones por cada mil habitantes que se registraban era de 50.5 y 35.5, respectivamente. Para el 2009, por cada 18 nacimientos se presentaron 4.9 defunciones, según estimaciones disponibles.

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Estos extremos permiten observar, por un lado, la cultura de la planificación familiar         —intensificada a partir de la década de los 80—, la cual promovía la prevalencia de familias pequeñas y, por otro, el acceso a los servicios de salud, que ha favorecido la tendencia a disminuir año tras año las tasas de mortalidad.
El impacto del aumento general en los niveles de bienestar se observa en los siguientes datos: en 1930, el número de defunciones de menores de 1 año fue de 131.6; este indicador, en el 2009, significó 117 defunciones menos, al registrarse 14.7 muertes por cada mil nacimientos. Esta situación es consecuencia de la disminución de nacimientos por parte de las mujeres en edad reproductiva de 15 a 49 años (en 1930, el número de nacimientos por cada mil mujeres en este rango de edad era de 198 y en el 2005, de 87).
Por otra parte, la esperanza de vida al nacer pasó de menos de 30 años, en los comienzos del siglo XX, a más de 75 años en la actualidad (en el caso de las mujeres es mayor de 77), es decir, que las expectativas de vida hoy en día representan 45 años más de lo que eran cuando inició el movimiento armado de 1910.

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Educación y género
El indicador básico a partir del cual se puede analizar la situación de la población en materia de educación tiene que ver, en principio, con la capacidad de reconocer y ejercitar la facultad de lectura y escritura. Respecto a esto, las series históricas muestran datos de alto impacto social por los avances logrados, en lo general, y de retroceso, en lo particular, al evidenciar la brecha que se mantiene entre los hombres y las mujeres de México en este tema.
En 1895 había 8 millones 500 mil personas de 10 años y más de edad que no sabían leer ni escribir, las cuales representaban 82.1% de la población total. Para 1921, las campañas de alfabetización emprendidas revirtieron el analfabetismo imperante en más de 15 puntos porcentuales, al registrar una tasa de 66.2%; sin embargo, los mayores avances se dieron en la década de los 70, así que, para 1980, el analfabetismo de la población disminuyó a 17 por ciento. En el 2005 —es decir, 25 años después—, sólo ocho de cada 100 personas aún no sabían leer ni escribir.
No obstante los logros alcanzados, el comportamiento de este indicador, desde la perspectiva de género, no resulta tan favorable en el caso de las mujeres; en todos los años, la tasa de analfabetismo es mayor a la que registran los hombres.
De los casi 7 millones de analfabetos contabilizados en 1921, poco más de la mitad (54%) eran mujeres, es decir, que por cada 100 hombres que desconocían el alfabeto había 118 mujeres en igual condición. Para el 2005, de los 5 millones 748 mil analfabetos registrados, el porcentaje de mujeres en esa situación era de 61%, de modo que, en el 2005, por cada 100 hombres existían 158 mujeres que no sabían leer ni escribir.

Causas de muerte

En el tema de la salud, la evolución del perfil de causas de muerte ha variado. Las defunciones por factores exógenos (enfermedades trasmisibles) han disminuido de manera constante: de alrededor de 207 mil en 1930 pasaron a 18 mil en el 2005; es decir, que las muertes por estas causas disminuyeron de 125 por cada 10 mil habitantes a menos de dos decesos.  Para los mismos años, las muertes por tumores aumentaron de 1.9 por cada 10 mil a 6.4 en igual proporción.

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Estructura económica nacional

A través de la información derivada de las cuentas nacionales de México, particularmente del comportamiento histórico del indicador producto interno bruto (PIB), se puede conocer, desde una perspectiva de largo plazo, cómo han evolucionado los sectores económicos en los que se agrupa la economía para su estudio.
De acuerdo con datos del Banco de México, la economía mexicana —en las postrimerías del siglo XIX, durante el periodo histórico conocido como Porfiriato— estuvo sustentada en el desarrollo de las actividades del campo, de manera que, para 1895, la participación del sector primario (agricultura y ganadería) era de 41% y, para ese mismo año, la población ocupada en el sector fue de 62.5%; estos porcentajes son de los más altos que se han registrado en el país en las actividades agropecuarias. La contribución del sector industrial (minería y manufacturas, principalmente) y del comercio y los servicios fue de 21.1 y 37.9%, respectivamente.
Con el advenimiento del movimiento armado de 1910 se abatió la participación del PIB del sector primario a 35.6%; 11 años después, en 1921, este porcentaje fue de 21.2. Sin embargo, la mano de obra ocupada en las actividades del campo alcanzó la participación más alta en la historia económica del país: siete de cada 10 trabajadores desarrollaban faenas propias del sector.
Las políticas económicas emprendidas durante el Porfiriato permitieron, por otro lado, avances significativos en el sector industrial. De 1895 a 1910, el PIB de la actividad de generación de electricidad tuvo un crecimiento medio anual de 18.7%; la construcción 6.3; la minería 5.9 y las manufacturas 4.9.
Las fuertes inversiones en infraestructura hidráulica y de dotación de tierras, iniciadas al término de la Revolución, favorecieron el desarrollo agrícola; el periodo de 1940 a 1955  fue el más dinámico para este sector.
Las políticas de industrialización implantadas de 1950 a 1960 dieron impulso al desarrollo económico, comenzando a partir de entonces la modernización de la estructura económica nacional, con crecimientos sustentados, particularmente, en la industria petrolera y en la diversificación de los servicios (para el 2007, la participación de éstos en el PIB fue de 66.2%). La evolución de la industria electrónica y la incorporación de nuevas tecnologías a la actividad económica han sido las principales impulsadoras al respecto.
De los tres sectores de la economía, el terciario (comercio y servicios) predomina en la participación que tiene en el PIB nacional desde 1950, pues no sólo es mayor en comparación con los otros dos sectores, sino que, históricamente, presenta un crecimiento que va de 55 en 1950 a 66.2% en el 2007.
En contraste, el sector primario muestra un comportamiento a la inversa: mientras el terciario aumentó su participación en el PIB, el primario ha disminuido históricamente, es decir, de 19% en 1950 cayó a 3.8 en el 2007, la menor registrada desde la segunda mitad del siglo XX.
Por su parte, el sector industrial, de tener 26.5% en 1950, aumentó a 32.5 en el 2007; sin embargo, fue en 1980 cuando se registró la más alta contribución con 35.2% del PIB total. La dinámica mostrada por las manufacturas y la construcción de la década de los 70 a los 80, con tasas de crecimiento medio anual de dos dígitos, propició la amplia participación del sector.

Producción de oro
Respecto a minería, este mineral precioso registró sus mayores volúmenes de producción en 1904 y el 2008, con 42 059 y 50 365 kg, en ese orden; el dato más antiguo que se tiene de esta serie corresponde al periodo de 1521 a 1540, con 4 200 kilogramos.

Producción de plata
En el caso de este mineral, también de gran importancia para la economía, se tiene que a partir 1871 ha habido un relativo ascenso en su producción: el mayor volumen se registró en 1930, con 3 272 288 kg, para descender abruptamente en 1965 a 1 152 857 kg, no obstante, se observa una recuperación en los últimos años.

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Producción de petróleo crudo
El volumen de extracción de este recurso natural no renovable, durante 1901, se ubicó en 10 mil barriles; luego alcanzó un pico en 1921 con poco más de 193 millones de barriles para ir declinando hasta lograr, nuevamente, ese nivel en 1974; sin embargo, la mayor producción se registró en el 2004, con 1 235 millones de barriles.

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Opciones para la consulta de la información
Los interesados podrán tener otras opciones adicionales a la impresa, la cual consta de dos tomos: en la Biblioteca digital del sitio del INEGI en Internet (www.inegi.org.mx) estarán disponibles la versión digital en PDF y el archivo en Excel; asimismo, será posible consultar en este sitio el Sistema de Consulta de las Estadísticas Históricas de México 2009 con datos exportables a Excel.
También, si lo prefieren, podrán adquirir el disco compacto con dicho sistema en los centros de consulta y comercialización del Instituto.
Otras obras conmemorativas que el INEGI ha generado y pone a disposición de los usuarios en su sitio en Internet son las siguientes:
– México. Compendio censal del siglo XX (1895-2005) INEGI. México 2009.
– 125 años de la Dirección General de Estadística (1882-2007). INEGI. México 2009.
– Cronología de la estadística en México (1521-2008) INEGI. México 2009.
– 1er. Censo de Población de la Nueva España, 1790. Censo de Revillagigedo. Un Censo condenado. INEGI. México 1977.
– Catálogo de documentos históricos de la estadística en México (Siglos XVI y XIX). INEGI. México 2005.
–  Atlas cartográfico histórico. INEGI. México 1988.
– Estadísticas sociales de Porfiriato (1877-1910). DGE. México 1956.
– Estados Unidos Mexicanos. Cien años de censos de población (1895-1990). INEGI. México 1996.
– José Ma. Morelos y Pavón. Atlas histórico biográfico. INEGI. México 1985.
– La Independencia de México. Atlas histórico. INEGI. México 1992.
– La Revolución Mexicana. Atlas histórico. INEGI. México 1986.
– Historia del Sistema de Cuentas Nacionales de México (1938-2000). INEGI. México  2003.




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