Desapareció el fenómeno unidimensional del poder de China

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Por Jorge Navarro Lucio

Para los sinólogos no escapa al análisis que durante el XVII Congreso del Partido Comunista, celebrado en octubre de 2007, existía alrededor de este ambiente político hechos circunstanciales sui generis: intenso crecimiento económico, incremento global de los precios de las materias primas, (insumos, alimentos y petróleo), inflación doméstica y ensanchamiento de la brecha social.1 Una situación que a los ojos de cualquiera plantea pag60-196problemas sociales severos e impacto negativo en el escenario económico global.
Los derroteros no pierden la oportunidad para hacer predicciones de aquello que puede enfrentar China, digamos una situación desafiante, que oscila entre crisis económica y brotes sociales. Escenarios poco realistas, si es que hacemos un esfuerzo de análisis serio y mesurado a partir de indicadores y paradigmas políticos que emergen desde el ascenso al poder la llamada cuarta generación del liderazgo chino, precisamente durante el XVI Congreso Nacional del Partido Comunista. ¿Cuál es la relevancia de este suceso? Bueno simplemente ahí se presentan fenómenos de cohesión política poco usuales para una nación que hasta hace poco (digamos hasta Jiang Zemin) se había caracterizado por ser unilineal, unidimensional, en el proceso de transición gubernamental.
Ese esquema ya no existe más en China. La cohesión política de los líderes proviene de esquemas más complejos que necesitan ser explicados a mayor detalle. En China el proceso de transición se ha institucionalizado por dos razones una legal y una política. Por lo que respecta a la legal, ahora se observa la reforma de 1982 al Art. 79 constitucional de la Constitución, el cual prescribe que el presidente del país no puede ocupar ese puesto de alto nivel por más de dos periodos consecutivos, cada uno de cinco años. Ese hecho legal, propició cambios en el espectro político, ya que retirar del poder a la élite política la convierte formalmente, al término de 10 años en “emisarios del pasado”. El líder todopoderoso saliente, cuando se acerca el momento de su retiro, sobre todo en el segundo periodo de su gestión, está más preocupado por su legado que en las maniobras de la sucesión.
Jiang Zemin no lo entendió así y estuvo más preocupado en promover a su operador político Zheng Qinghong como presidente (puesto que nunca logró) que en fincar las bases de su salida aterciopelada y prestigiosa. Mientras tanto Hu Jintao operó fino, hizo alianzas importantes, estableció compromisos y maniobró en el proceso de la sucesión; el resultado fue claro: en el XVI Congreso Nacional de Partido Comunista Chino el líder fue él. .
En el segundo período del proceso de continuidad y afianzamiento del liderazgo, durante el XVII Congreso Nacional del Partido se operaron institucionalmente, ahora con más claridad, las dos variables; la legal y la política. Sin embargo, hay variables novedosas que hay que rescatar. . El resultado aunque parecido a 2002 no es el mismo en el 2007, ahora esas dos condicionantes de crisis económica y crisis social han sido tomadas en cuenta por el liderazgo que se aproxima a su retiro en el 2012.
Consideraron que para la sucesión hay que nombrar, en el poderoso Politburó del Comité Central, no a uno sino a dos líderes que por sus trayectoria puedan resolver las crisis; un líder tecnócrata que priorice la técnica antes que la política y otro político que atienda a la sociedad que, sepa manejar las colectividades. Saben, los líderes actuales, que de no hacerlo el sistema gobernado por el Partido Comunista puede sufrir un resquebrajamiento durante o después de la transición.
Los personajes cruciales de este esquema son Xi Jinping y Li Keqiang, un tecnócrata emanado de las élites políticas y otro versado en el manejo de las masas, hoy ambos miembros del Buró Político Permanente.
Ese es el fenómeno notable del XVII Congreso donde las autoridades chinas pusieron mayor énfasis en el “liderazgo digamos colectivo”, según lo expuso en su informe ante el Congreso del Partido, el Secretario General Hu Jintao.
En ese dijo que el sistema de “liderazgo colectivo”, de acuerdo a la versión de Hu, divide las responsabilidades entre personas como “un esfuerzo para impedir la toma de decisiones arbitrarias llevadas a cabo por un solo individuo o por una minoría. Se trata de un nuevo modelo en la sucesión del liderazgo de “quinta generación”, en lugar de un solo candidato designado, “heredero aparente” del poder, se nombran a dos: la tesis sería, para la sucesión del 2012 nombrar un prototipo de personaje como Xi Jinping de 54 años (conocedor de la técnica de gobernar con eficiencia administrativa) y una prototipo de Li Keqiang, de 52 años, que pueda manejar a las colectividades desde variables populistas, de justicia social y mayor participación ciudadana. Ese será el futuro gabinete (en la sucesión de 2012), que además estará conformado por personalidades que estarán en sus 50s y conformarán una especie de equipo cohesionado de rivales, principescos (con estudios de posgrado) y populistas (que han ascendido al poder de las bases mismas del PPCh ). 2
Con este modelo la transición del liderazgo chino se deja de lado, huelga a decir, la decisión de un líder todopoderoso, como fue el caso en la época de Mao Zedong. Ahora hay una especie de consenso de mayor magnitud de la clase política donde la sucesión se gesta a partir de la negociación política. Porque la sucesión, dada la complejidad de problemas que presenta la estructura social china, deja de ser un asunto privado para convertirse en un asunto público.
pag60-62 navarro.inddQueda claro que la semilla de este proceso proviene de la evolución de las colectividades sociales donde ya no es posible tener como gobernantes a tecnócratas como Jiang Zemin que a diferencia de Deng Xiaoping, carecían de carisma, ideología revolucionaria y oficio político masivo, ahora hay que complementar cada vez más entre orientaciones opuestas. Aunque, los tecnócratas han demostrado poseer una amplia experiencia administrativa no tienen la misma capacidad para la construcción de coaliciones y compromiso políticos como aquellos que han trabajado dentro del partido comunista chino, desde sus inicios, hasta llegar al cenit del liderazgo.
Valga anotar, para dar respuesta a los escépticos, que aunque Jiang y Hu contaron con la aprobación de Deng, el ascenso al poder de este último estuvo sujeto a compromisos políticos más horizontales donde otras elites jugaron un papel preponderante. La evolución de las colectividades chinas y las transformaciones que se operan durante estas últimas cuatro generaciones de liderazgos, ilustran una diversidad de tendencias, que por ejemplo en el caso de la cuarta generación queda claro que el liderazgo tuvo que demostrar además de credenciales en el manejo de las colectividades, el consenso de la cúpula que operaba junto a Jiang Zemin. Las nominaciones de gabinete en esta cuarta generación no fueron producto del capricho de un solo hombre fuerte dentro de la estructura del poder político sino de la diversidad política.
Los nuevos liderazgos colectivos son una forma de repartir el poder, a través de controles y contrapesos, entre distintos planteamientos en el proceso de la toma de decisiones. Estos nuevos dirigentes políticos pueden representar diversos segmentos sociales y geográficos. Otro punto importante es que los liderazgos que atienden a las colectividades ponen menos énfasis a las políticas encaminadas a maximizar los índices de crecimiento del PIB, como se ha puesto de relevancia en los planes quinquenales desde 1976 a 2010,3 los cuales han logrado el avance estelar de las zonas costeras del país pero con enormes costos sociales, amén de otros detrimentos como la degradación ambiental, las migraciones del campo a la ciudad, los desequilibrios entre las urbes y el campo así como las contradicciones antagónicas entre etnias. Y puede ser, que por el contrario, los liderazgos con tendencia colectiva (popular) bien complementados con la tecnocracia puedan dar paso a políticas que den la debida consideración a la eficiencia económica y a la justicia social, lo cual podría ser el caso de un gabinete compuesto por tendencias rivales (como sería el caso en la sucesión de 2012).

1 Juan González García. La Política Económica en México y China. (México: Miguel Ángel Porrúa. 2009) p. 124.
2 Li Cheng. Conferencia “Will China lead the global economy recovery? (Washington, D.C. Brooking Institution. 28 de mayo de 2009.
3 González (2009) pp. 98-114.




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