Iniciará la dependencia alimentaria en México

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Por Moisés Cuautle Hernández

El sector  Pecuario,  principal productor de proteína animal (carne,  huevo y leche) en el país, padece un escenario poco alentador en la primera mitad del sexenio; ventas a la baja, aumento de inventarios; precios de ventas bajos e inestables;  costos de producción altos implicando perdidas millonarias; lo que  representa una contracción del sector en un 20 por ciento; provocando el cierre de muchas empresas locales y regionales; motivando el desarrollo de un mercado monopólico de empresas nacionales con capitales bursátiles extranjeros;  destruyendo así la soberanía alimentaría del país.
Los antecedentes de esta situación aparecen a inicios de 2006 con el proceso de especulación de los granos; principalmente el maíz amarrillo se da un incremento de un 10 a 50 por ciento en el precio;  debido  aumento de producción de etanol  como biocombustible en Estados Unidos y Brasil (debido a las alzas históricas del precio del petróleo). Por lo cual; los avicultores y porcicultores nacionales inician una sustitución masiva del maíz amarillo por sorgo o trigo implicando un efecto cíclico de aumento de precios de otros granos dentro del mercado nacional como internacional. Por lo cual; para 2006 y 2007; los precios de los granos básicos para la producción pecuaria tuvieron un incremento promedio del 45 por ciento. Y al mismo tiempo, dependiendo de una importación de estas materias primas de un 200 por ciento anual.
Manteniendo este mismo escenario agrodependiente importador en el 2008; en octubre,  el desequilibrio en las finanzas públicas debido a la baja de los precios del petróleo implica el ajuste cambiario por el Banco de México; por lo cual, los productores pecuarios enfrentan incrementos  inesperados de un 30 a  70 por ciento de las materia primas de  (granos, implementos y embalajes). Sin embargo, el mercado internacional pecuario presentaba una reducción de producción debido al aumento del costo de los granos;  por lo que, abrió nuevos nichos de mercado en Estados Unidos, pag80-195Japón y Corea,  a los productores de carne de cerdo de los Estados de Yucatán y Sonora  mejorando los precios comerciales de la carne de cerdo, el pollo y el huevo; haciendo que el impacto del tipo cambiario no influyera de manera dramática en el sector pecuario.
A mediados de 2008;  la baja  de las cosechas de soya provocó una escasez mundial de un subproducto de la industria aceitera la “pasta de soya” que es utilizada como fuente de  caloría en la industria pecuaria. Esto implicó que el costo de la pasta de soya se duplicará en cuestión de días dentro del mercado internacional; ya que el margen de cobertura de inventarios internacionales llego a ser de un mes; por lo que en el mercado nacional de pasta de soya se racionó su venta y distribución; ocasionando pérdidas productivas a las empresas pecuarias de un 12 a 28 por ciento de su eficiencia productiva, es decir, menor producción de kilos de carne y huevo como menos litros de leche por animal inventariado. Y para algunos productores que decidieron sustituir la pasta de soya por  pastas de cártamo o canola en sus dietas; se repitió la misma situación del aumento de precios de los subproductos como en la ocasión del maíz amarrillo.
Finalmente, el 2009 marcaba un buen año para los productores pecuarios  mexicanos desde varios aspectos, se mantenía la disminución de producción pecuaria países como Canadá, Estados Unidos, Brasil y Argentina dejando un vacío de oferta internacional de carne y evitando problemas de sobre- importación como la caída de los precios de ventas en el mercado nacional; y la disminución de los precios internacionales del petróleo influía en la baja de producción de etanol, provocando una sobreoferta de maíz blanco y amarillo de los Estados Unidos y China; disminuyendo de forma drástica el precio internacional de los granos;  y la estabilización del mercado cambiario en México fortalecía al sector pecuario nacional; a pesar de la crisis económica mundial el mercado pecuario se mantenía constante desenvolvimiento; el grave error que golpeó al sector pecuario nacional ocurrió en la segunda quincena de abril cuando se inicia el brote de Influenza Humana en la Ciudad de México; por el la denominación de INFLUENZA pag81-195PORCINA que se propago por los medios de comunicación  forman una psicosis colectiva. Haciendo que los mexicanos dejen de consumir carne de cerdo para prevenir un contagio de Influenza Humana.
La industria porcina en México a partir de la última semana de abril  hasta mediados de julio vivió situaciones muy difíciles; en primer lugar el mercado interno de carne de cerdo se contrajo en ventas de  80 por ciento golpeando a los estados de Guanajuato, Puebla, Querétaro, Jalisco, Michoacán, Veracruz; mientras que Sonora y Yucatán sus ventas salían adelante por los contratos de exportación de cortes selectos a los países asiáticos; pero en el mes de mayo la cancelación temporal de exportaciones termino colapsando a la porcicultura nacional en un 90 por ciento de las ventas.
Observando esta situación desde dentro, en el estado de Sonora; una compañía que vendía al mes 18 mil a 20 mil cerdos al mes en esta situación solo pudo vender ente 2000 a 3000 cerdos en ese mes; incrementado su inventario de animales vivos, aumentando sus costos de alimentación por cerdo no vendido, buscando granjas vacías y pagando fletes para la movilización como alojamiento de estos cerdos. Ya que la industria pecuaria es de repoblación constante y programada; por lo que el fenómeno de la caída de las ventas  detiene los flujos de producción. Otra de las medidas adoptadas fue continuar con los flojos de sacrificio de animales en los rastros tipo inspección federal (TIF) y congelar canales pero la capacidad de los frigoríficos fue rebasada por lo que se  tuvieron que rentar más cámaras frigoríficas. Por ello las compañías porcicultoras tuvieron primero dejar de percibir ingresos y aumentar sus costos operativos por lo que los márgenes de utilidad desaparecieron; obligando a muchas compañías a disminuir sus volúmenes de producción.
Asimismo; la industria avícola vive un momento de contracción debido a la sobreoferta de carne de pollo en el país debido a la introducción de carne de importación como a la caída del poder adquisitivo de los mexicanos  por lo que los precios de venta de producción son inferiores a los costos de estas compañías; sin embargo; los precios en puntos de ventas se mantienen haciendo que los intermediarios sean los mas beneficiarios en estas situaciones.
De esta forma, en estos tres años; muchos pequeños y medianos productores  pecuarios han cerrado sus operaciones o vendido sus instalaciones a compañías más grandes haciendo que el mercado pecuario nacional se empiece a  oligopolizar con la tendencia ha volverse un monopolio muy bien estructurado; dejando al país una posible dependencia alimentaría del exterior.
La solución real para el sector pecuario nacional es la integración  de los procesos en lo que respecta a insumos que en este caso son los granos básicos; mientras el sector pecuarios este sujeto a la importación de granos para continuar con su desarrollo la producción de alimentos de origen animal estará sujeto a los mercados internacionales y a los ajustes macroeconómicos como es el caso de mercado cambiario.
Es importante, observar el desarrollo de integración agrícola, pecuaria e industrial que se estableció en Brasil en estos años; donde el aseguramiento de insumos de cada sector productivo hace una soberanía alimentaría sólida como también es el motor del crecimiento económico dentro  de una economía nacional que se fundamento en pequeñas y medias unidades de producción integradas.
Este es el momento de hacer algo en el sector agrícola, pecuario e industrial en México; aun estamos a tiempo de reconstruir las condiciones de mejorar  la situación  de muchas empresas y familias dentro de programas de gobierno que den dinamismo a la producción nacional y nos apoyen  a no ser dependientes alimentarios como hasta ahora lo hemos hecho.
Y una, gran anécdota que debemos recordar los mexicanos; ser cuidadosos con las denominaciones de los problemas infecciosos que se presentan en estos momentos; una sola palabra dentro de una pandemia debilitó de forma muy considerable a la porcicultura nacional; tanto el gobierno federal como los medios de comunicación deben de ser prudentes y responsables de las implicaciones que a miles de mexicanos colocan al destruir un sector productivo. Este país no necesita héroes sino gente responsable.
¿Que más le falta al sector pecuario para desaparecer del país?
Si la tendencia va de esta forma…….el tiempo se acaba,

1 Subjefe de Estudios Económicos Revista Macroeconomía




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