El paquete económico 2010: incongruencias de Felipe Calderón y Carstens

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Por Rafael Abascal y Macias1

Se necesitará mucho más que discursos del presidente Felipe Calderón, mensajes mediáticos de los miembros de su gabinete o las explicaciones “técnicas” del secretario de Hacienda para explicar al Congreso y al pueblo mexicano la cascada de impuestos en el Paquete de 2010, que finalmente van en contra del discurso del 2 de septiembre, con sus 10 puntos para cambiar el rumbo del país y combatir la extrema pobreza, cuando en realidad su propuesta es inequitativa, inflacionaria, recesiva y acentúa la concentración de la riqueza, así como la desigualdad social.
Hay la percepción generalizada entre especialistas, líderes, empresarios, partidos políticos, legisladores e investigadores de que todas las medidas propuestas son al revés; el presidente Calderón ha elegido como estrategia, recurrir al embrollo, pues dice una cosa y se hace otra, o ninguna resulta. Es imposible tratar de cambiar la dura realidad que enfrentan los mexicanos a través de discursos y campañas mediáticas.
Desde fines del 2007 el Ejecutivo Federal planteo una política contraciclica >con dos motores: vivienda e infraestructura< para enfrentar la crisis financiera y económica en Estados Unidos; en 2008 dijo que la economía mexicana estaba blindada y que terminaba con la conseja popular de cuando a los EU le daba catarro a México le daba pulmonía, que ahora si acaso le daría un catarrito. Calderón comentó a los medios masivos de comunicación, que le emocionaba enfrentar esta crisis, que esto haría más interesante su administración.
El presidente Calderón califico los presupuestos del 2008 y luego el de 2009 para infraestructura como históricos por sus montos, pero en la practica no pudieron ejercer, con subejercicios de alrededor del 70% >donde la mayoría coincide en señalar, la falta de capacidad técnica de su gabinete<; lo que dejo a la economía en caída libre, ante la falta de estos motores contra cíclicos y en cambio creció el desempleo, así como la falta de confianza en la conducción para enfrentar la crisis.
Antes de las elecciones federales intermedias de julio pasado, todos los pronósticos eran optimistas y se minimizó la crisis recesiva global, así como los problemas internos; la SHCP planteaba que creceríamos a 3%, que la economía estaba blindada, que tendríamos los recursos necesarios para el 2010, que no se habría recortes, entre muchos otros. Pero el PAN y el presidente Calderón fueron reprobados por la ciudadanía en las urnas, ya que ellos mismos convirtieron los comicios en un referéndum para su administración; todo cambio y se evidenciaron las contradicciones.
En enero de este año, el presidente Calderón anunció un plan anticrisis de 25 puntos, entre ellos, la congelación de precios en combustibles y subsidios a industrias, para aliviar los peores efectos de la crisis; el 2 de septiembre se sumaron otros 10 para combatir la pobreza y una visión donde resalta la necesidad de crecer y fortalecer el mercado interno.

La ruta hacia la depresión
En cambio lo que presenta el gobierno mexicano es una cascada de impuestos, como el 2% para la pobreza, que hasta analistas conservadores aseguran que dicha carga impositiva afectará a los más pobres que se quiere redimir, para salir de ella. En las experiencias para enfrentar las crisis económicas nacionales, se parte de una base: no hay que aumentar impuestos, sino para crear incentivos a la inversión y al ahorro; de lo contrario la administración calderonista lleva al país directo hacia una depresión, ya que no hay propuestas reales del gobierno para reactivar la economía y tampoco se está impulsando la producción nacional.
La mayoría de las organizaciones empresariales, especialistas, expertos, investigadores, partidos de oposición y sus legisladores, tienen la percepción de que el país va en un barco en un mar embravecido sin capitán. La administración del presidente Calderón presenta un paquete fiscal 2010, que es más de lo mismo de los últimos 25 años de economía neoliberal de subsidio a los grandes capitales que pagan los que menos tienen, que va a polarizar aun más la distancia entre pobres y ricos; donde lo único que trata el gobierno federal es administrar la pobreza y para ello, el mayor peso para cubrir el boquete de más de 300 mil millones de pesos, recae >como siempre< sobre las clases medias.
Por lo que coinciden en señalar los líderes de opinión y los expertos, que ahora el Congreso tiene la enorme responsabilidad de reinventar el Presupuesto del año próximo para amortiguar el impacto social de la crisis y establecer vías para crecer, ya que la prioridad es fortalecer el mercado interno, que puede ser a través de aumentar el déficit fiscal, la utilización parcial de las reservas que tiene el Banco >alrededor de 70 mil millones de dólares< o las Afores >con cerca de 74 mil millones de dólares<.
Una de las principales medidas que lograría recuperar el crecimiento es la de elevar la inversión a 30% como porcentaje del PIB, en lugar del 20% que ha tenido en los años pasados; hay que destacar, que esta inversión no sólo debe de ser la pública, sino también la privada, o sea la que hacen las empresas y los particulares, con lo cual se ayudaría a crear los empleos que requiere la población.

El gobierno gasta más de lo que invierte para que la economía crezca
Durante la administración de Vicente Fox y el primer trienio de Felipe Calderón, el gasto público ha crecido desproporcionalmente, sin contribuir al crecimiento de la economía; a pesar que ofrecieron programas de austeridad y racionalidad, especialmente en lo que respecta a gasto corriente >sueldos, prestaciones, servicios generales, etc.<. Entre el primer semestre del 2000 e igual periodo del 2009, el gasto público creció 6.9%, mientras que la economía lo hizo sólo en 1.8% promedio anual en ambos casos, según cifras del INEGI y de la SHCP.
En este sentido, Alfredo Coutiño, director para América Latina de Moody’s Economy.com, destacó que la brecha entre el crecimiento del PIB y el gasto del sector público implica que la política fiscal expansiva de los últimos años no necesariamente contribuyó al crecimiento de la economía. Esto quiere decir que el avance en la erogación de recursos tuvo que ver más con el gasto corriente, que con inversión productiva, apuntó.
En el periodo de análisis (2000-2009, primer semestre), otros renglones con fuerte aumento en el gasto fueron los Adeudos de Ejercicios Fiscales Anteriores (Adefas), con 46.6% promedio por año; ayudas y subsidios, con 14.9%; y otros gastos de operación, con 10.6%.
También observaron una tasa de crecimiento mayor que la del PIB participaciones a entidades federativas y la nómina de la burocracia, con 5 y 4.5%, respectivamente.
Pero esta dinámica del gasto no se hubiera podido dar sin los ingresos extras derivados del crudo, especialmente durante el foxismo y los dos primeros años de Calderón; ante esto, Raúl Feliz, del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) aseguró que la bonanza petrolera por los altos precios del crudo fue el pivote que impulsó el crecimiento del gasto público. El experto denunció que el Gobierno se gastó los excedentes petroleros, razón por la cual el Estado mexicano carece de ahorros.
En este mismo sentido, Sergio Aguayo, profesor del Colegio de México (Colmex), coincidió al respecto, y agregó que uno de los renglones más beneficiados por el petróleo fueron los estados y municipios, vía mayores participaciones u otro tipo de transferencias; donde las tendencias han sido claras: el aumento de los ingresos en los últimos años se dedicó a sufragar gasto corriente y a transferencias de los gobiernos estatales y municipales. En cuanto al gasto corriente, gran parte de los gobiernos estatales y municipales replicaron el comportamiento registrado a nivel federal, y la excepción entre los gobiernos locales ha sido el Distrito Federal, en donde se instrumentó una reducción del gasto salarial en su burocracia, apuntó.
Vale la pena destacar, que a partir del 2006 se amplia notablemente la brecha entre gasto corriente y para el crecimiento en la economía. Los ingresos extraordinarios por los altos precios del petróleo no se tradujeron en inversiones en infraestructura o en mejorar los servicios gubernamentales, se esfumaron en gasto corriente y políticas superfluas.
Destacan los adeudos, como las Adefas, así como ayudas y subsidios, lideran en el incremento del gasto público, como lo podemos ver en el siguiente cuadro. (Crecimiento % promedio 00-09 ene-jun de cada año)
En esta gráfica podemos ver como el crecimiento del gasto corriente no ha impulsado la inversión para el crecimiento económico y como es la infraestructura básica, de servicios y urbana, no fue impulsada como había ofrecido el presidente Calderón.
En esta gráfica, se muestra el caso extremo del primer semestre del año en curso, donde tenemos que se mantienen los niveles de gasto corriente y hay un decrecimiento de la economía de 9.2%, en que se muestra claramente que en lugar que el gasto público sea un motor del crecimiento; este se fue en pagar sueldos y prestaciones de la alta burocracia; así como, servicios generales y costos financieros, entre otros.
En este gráfico mostramos como en el 2001 había sólo 89 plazas de subsecretarios, homólogos o equivalentes y para el 2009 se llegó a 1100 plazas de este nivel>con un costo anual equivalente a 3 millones de pesos anuales cada una de ellas<, es decir que aumentaron 922 plazas durante la administración de Fox y lo que va de Calderón; es decir que crecieron en poco más de un mil porciento, a pesar que todos estos años reiteraron sus políticas de austeridad, racionalidad y de suprimir altos puestos.
De acuerdo en un estudio de la fracción parlamentaria del PRI en la Cámara de diputados, propone al Ejecutivo Federal el reducir un tercio de estas plazas >de nivel subsecretario y homólogos, que implica que cada uno de ellos tiene al menos tres direcciones generales y, así sucesivamente< que se han creado desde que llego el PAN a Los Pinos en las diferentes dependencias; señalando además, que este incremento de la alta burocracia no se reflejó en eficacia y productividad, sino en falta de capacidad en el ejercicio del gobierno, así como una ausencia de coordinación en sentido vertical y horizontal.
Esta reducción de plazas en las diferentes dependencias del gobierno Federal representaría realmente un ahorro significativo, por lo que no seria necesario desaparecer las Secretarias de la Reforma Agraria, de Turismo y de la Función Publica. Por ejemplo cita este estudio “se mantenga el estatus de la Secretaria de Turismo, tercer captador de ingreso después del petróleo y del régimen impositivo”; lo que hay que lograr es que si funcione eficazmente.
En este mismo sentido, el diputado del tricolor, David Penchyna “Que el ahorro por la desaparición de subsecretarías, permitiría invertir en hospitales, escuelas, carreteras y universidades; que aparte de generar un beneficio especifico, proveerían algo que es indispensable y urgente en nuestro País, que es la creación de nuevos empleos”.
En este gráfico mostramos la tendencia de crecimiento del gasto público, que en una década se ha duplicado y que para el 2010 hay un incremento de cerca de la mitad.

Se agrava la crisis hacia la depresión
y México es el gran perdedor

Hay muchos temas que no se han abordado a pesar de su importancia y que prueban la falta de confianza en el gobierno Federal en enfrentar la crisis, como por ejemplo: que política se debe instrumentar no sólo para evitar mayor fuga de capitales >que de acuerdo con información creíble, plantea que salieron del país 50 mil millones de dólares en 2008; el peso se ha depreciado frente al dólar casi 50% en lo que va del año; las reservas internacionales se han reducido, se importa más de 35% de los alimentos; el salario se encoge >en 38.5%< y el poder adquisitivo se reduce >en 50%<, la pobreza de patrimonio bajó de 53.1 a 47.45% y el número de personas en condición de pobreza se incrementó de 46.1 a 50.6 millones, y ahora se anuncia incrementos en tarifas de agua, transporte, eléctricas y combustibles, entre otras estrategias gubernamentales esperadas para 2010.
Al parecer el gobierno panista del presidente Felipe Calderón pretende ignorar su fracaso en la elección federal intermedia de julio pasado, al perder la primera posición política en la Cámara de Diputados, lo mismo gobiernos estatales y municipales; donde la ciudadanía se manifestó en contra de su falta de eficacia, previsión ante los efectos de la crisis internacional y que no instrumentó los programas en infraestructura; donde sus políticas han llevado al país a la quiebra económica y al abandono de amplios sectores sociales, en el campo, las ciudades y jóvenes sin futuro, son caldo de cultivo para la narcoeconomía y el incremento de la violencia, por el combate al crimen organizado.
Ante estas circunstancias el Congreso está obligado a construir una renovada agenda de intereses comunes y colocar el tema del modelo económico de México en el centro de la mesa del debate nacional >que la gran mayoría coincide en señalar que no sólo esta agotado, sino que la crisis global a demostrado el fin de los paradigmas capitalistas y neoliberales<, a fin de colocar al país no en el discurso mediático para el relumbrón, sino por el camino anunciado el propio presidente Calderón el 2 de septiembre pasado; pues de seguir con más de lo mismo sólo nos llevará a mayor descomposición económica y social, en un entorno creciente de bajo nivel de gobernabilidad, así como sumirnos en una gran depresión.
Es de la mayor importancia que el gobierno Federal >en especial, la Secretaría de Hacienda y Economía< abandonen las recetas de los organismos financieros internacionales >que ya han cambiado, por ejemplo el FMI, sugiere crecer con base en déficit público< y se establezca como prioridad la de crecer y crear empleos, entonces no sólo el Presupuesto 2010 sino los subsiguientes acciones de la gestión pública, tendrán una orientación efectiva para el crecimiento nacional, en vez de medidas engañosas de mayor empobrecimiento y pauperización de las clases medias, para sacar a flote una administración sin rumbo fijo.
Desde hace años ha dejado de ser prioridad en nuestro país propiciar una mayor inversión y crecimiento económico, y se piensa más en aumentar el consumo o combatir la pobreza, lo cual no se puede lograr sin crecer primero. Las distintas medidas fiscales que se están discutiendo en el Congreso en estos días deberían de apoyar este cambio, a pesar de que sean dolorosas en el corto plazo. Es de la mayor importancia que cada una de las medidas propuestas se discutan bajo el criterio de cómo lograr crecer más y lograr crear los empleos que nuestra población necesita.
En estos tiempos, los particulares, las empresas y las distintas áreas del mismo gobierno enfrentan una gigantesca cantidad de trabas a su funcionamiento y a la inversión; donde la actual crisis es una excelente oportunidad para remover todas estas trabas que con frecuencia son resultado de intereses particulares, conflictos políticos o simples olvidos administrativos.
El Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (Sela), organismo intergubernamental con sede en Caracas, Venezuela e integrado por 26 países, identifica a México como el más afectado por la crisis económica mundial, originada en Estados Unidos; debido a la fragilidad económica y la dependencia de su modelo exportador, particularmente hacia el mercado estadounidense. La crisis se propagó a todos los rubros de producción, e incide de manera directa en el empleo.
En su informe “La acentuación de la crisis económica global: situación e impacto en América Latina y el Caribe”, difundido a finales de mayo pasado, el Sela documenta la falta de certidumbre que los inversionistas tienen de la política económica del gobierno de Felipe Calderón; donde destaca que en tan sólo seis meses, del 22 de abril al 27 de octubre de 2008, la Bolsa Mexicana de Valores sufrió la peor caída de su historia: cercana al 50%, al pasar el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) de 32 mil 39 a 16 mil 868 unidades. Posteriormente, al 1 de enero de 2009, el IPC se ubicó en un máximo de 23 mil 250 puntos.
A partir de entonces “continuó con su errático comportamiento dentro de una tendencia gradual a la baja”, lo que la ha llevado a perder en el transcurso de 2009 cerca del 12% del valor con el que inició el año, para ubicarse en los 20 mil 542 puntos, dice el Sela.

La propuesta gubernamental: más de lo mismo
El paquete económico para 2010 no plantea cambios de fondo que permitan fortalecer las fuentes de ingresos en el largo plazo, y sólo se ha optado por el incremento de impuestos para compensar la pérdida de recursos petroleros y nuevamente los contribuyentes cautivos son los que tendrán que cubrir la falta de ese dinero.
Por lo que, el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) señala que con una baja recaudación tributaria y un gasto creciente aumenta la posibilidad de que el gobierno busque fuentes de financiamiento para cubrir el faltante, pero hay el peligro de contratar mayor deuda si no se tiene un plan multianual que permita regresar al equilibrio fiscal. Donde destacan:
Que no fortalece fuentes de ingresos a largo plazo.
El sistema tributario del país presenta deficiencias, sin compromisos de eficiencia y simplificación
Omite ampliar la base y reducir la evasión.
Los montos de endeudamiento que se proponen son: 340 mil millones de pesos a través de deuda interna y ocho mil millones de dólares de externa, suficiente para cubrir el déficit de 323 mil 369.9 millones de pesos que se tiene previsto, equivalente a 2.5% del PIB. Pero señala que debe tenerse en cuenta que ésos no son los únicos compromisos del gobierno, pues hay que incluir los pasivos contingentes, por lo que el déficit real se elevaría a 3.1% (400 mil 110 millones de pesos).
Otro aspecto está en los pasivos laborales, que al incluirlos a los compromisos totales del sector público, éstos se elevan hasta cerca de 140% del PIB.
Donde destaca el CEESP, que si el gobierno realmente buscara soluciones estructurales, es un hecho que combatiendo la evasión y elusión fiscales, y ampliando la base de contribuyentes integrando la economía informal tendría los recursos suficientes para cumplir sus funciones y la capacidad para generar un ambiente de negocios que contribuyera al desarrollo de personas y empresas.
Al hablar de las características de un sistema fiscal, plantean que son tres: pocos impuestos, tasas reducidas y de aplicación universal, aspectos que no se cumplen en México; por lo que, en la medida en que esas características no están en un sistema fiscal se empiezan a generar ineficiencias, que van desde costos excesivos de recaudación para la autoridad, hasta costos elevados para los causantes, pocos causantes registrados y actividades excesivas para evadir o pagar menos impuestos.

1 Director General de Prospecta Consulting, empresa consultora que se especializa en encuestas y estudios de opinión.
2 Prospecta Consulting, encuesta nacional cara a cara entre 1, 134 ciudadanos. Con 97.5% de confianza estadística y +/- 2.1% de error estándar. Levantada entre el 21 y 24 de septiembre, con apoyos de organizaciones privadas, grupos editoriales e Indicador Político del periodista Carlos Ramírez.
3 Prospecta Consulting encuestó a 124 expertos con amplio reconocimiento en el campo de la economía, finanzas, impuestos, administración pública, actuarios, contadores, investigadores, consultores, entre muchos otros; que cuentan con la aceptación de sus pares. Las encuestas fueron realizadas del 21 al 26 de septiembre del año en curso. Con 97.7% de confianza estadística y +/- 2.1% de error estándar.




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