“La Democracia tiene el reto de sacar a la Partidocracia de la dirección de la institución electoral”: Mónica Dávila de la Torre

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pag56-187Por Mónica Dávila de la Torre

Licenciado Victor García Lizama, Presidente Nacional de la agrupación Por Un País Mejor, licenciado José Elías Romero Apís, Doctor José Manuel Orozco Garibay, Baltazar Ignacio Valadez Montoya, Dr. Elías Huerta Psíhas, licenciada Claudia Martínez Gómez, licenciada Mónica Ornelas Acosta, amigas y amigos todos, es para mi un honor, compartir este foro con tan distinguidas personalidades que se han sumado al esfuerzo de Por Un País Mejor de contribuir al desarrollo de la vida democrática, analizando y discutiendo el tema que hoy nos convoca, con la finalidad de crear una opinión pública informada que aporte soluciones a este tópico que frena el ejercicio de la soberanía popular.

El tema de la partidocracia en el proceso electoral nos obliga al análisis sobre la composición de la autoridad electoral, pues de ella depende directamente la eficacia del mismo; permítanme centrar mi exposición en estos dos puntos.
Como se ha expuesto esta tarde, la partidocracia atenta contra el ejercicio de la soberanía popular desde diversos ámbitos. El artículo 39 de nuestra carta magna establece, cito textualmente: – la soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar su forma de gobierno–. Hasta aquí la cita.
Es claro, que en el citado artículo, se consagra al pueblo como el soberano, como él titular de la más alta calidad que puede tener un Estado-nación;

Ahora bien, conforme lo señala el artículo 41 de la Constitución, la soberanía, se ejerce a través de los poderes legislativo y ejecutivo quienes se renuevan periódicamente mediante elecciones libres y autenticas. ¡Esto, de una manera muy elemental es la democracia¡ Tener autoridades electas, mediante un proceso que garantice el sufragio libre, y después, que dichas autoridades se asuman como mandatarias del pueblo.
Hoy estamos en un punto, donde tenemos una Institución electoral que recién ha cumplido 18 años, y un proceso electoral que se ha venido transformando en aras, al menos, teóricamente, de garantizar transparencia, un voto libre y secreto.

En la víspera de la celebración nacional del Aniversario de la Revolución Mexicana, quisiera recordar un acontecimiento histórico que marcó el inicio de la lucha por el respeto al sufragio y la búsqueda de un proceso electoral que respetara la voluntad popular: en 1910, al cumplir Porfirio Díaz su séptimo periodo que sumaba 34 años de gobierno mandó a encarcelar a su opositor electoral Francisco I. Madero, quien se opuso a la elección fraudulenta y llamó derrocar al dictador.

De acuerdo al investigador Jorge Alonso este fraude electoral fue la mecha de la revolución mexicana, que finalmente produjo la constitución de 1917. Un año después de la promulgación de la nueva constitución se aprobó la primera legislación electoral. No obstante, las imposiciones, los fraudes y los levantamientos armados contra los gobernantes fue la tónica durante los siguientes años.
Al finalizar la década de los veinte fue creado el partido oficial como espacio para acordar la sucesiones presidenciales sin que se tuviera que recurrir a las armas. Lo electoral servía de un ritual de ungimiento sin verdadera sustancia.

Así, con el paso de los años, las luchas de grupos disidentes allanaron el camino para la creación de un órgano electoral que fuera independiente del partido de estado, y un proceso electoral que reuniera los mínimos estándares internacionales de democracia.

Por cuestión de tiempo no podré abordar a detalle el devenir de la autoridad y del proceso electoral, sin embargo considero relevante mencionar algunos hechos que nos hablan de cómo la partidocracia ha luchado por instaurarse de una u otra forma en el seno de la autoridad electoral y controlar el proceso electivo para garantizar su permanencia.

En 1990, se creó el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE) que dio origen a la creación del Instituto Federal Electoral que era presidido por el Secretario de Gobernación y prácticamente todo su personal operativo provenía de funcionarios ligados al priísmo con experiencia en la manipulación electoral. Los consejeros eran magistrados y los partidos políticos tenían voto en las decisiones del IFE. En 1994 se crea la figura de consejeros ciudadanos que ya no eran propuestos por el presidente de la república sino por las fracciones partidarias en la cámara de diputados y electos por dos terceras partes de la misma; en ese año, los partidos políticos dejan de tener voto en las decisiones del IFE. Como ejemplo de la partidocracia en la institución electoral, basta decir, que para ese tiempo seguía siendo presidente del IFE el secretario de gobernación en turno, lo que evidentemente impactaba en el proceso electoral.

En 1996 la Cámara de Diputados votó por unanimidad la Reforma Electoral con importantes cambios al organismo electoral; el gobierno salió de la dirección del organismo electoral, y se creó el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Por unanimidad se aprobó el nombramiento del consejero presidente y los ocho consejeros electorales quienes serían nombrados por dos terceras partes de los votos de la Cámara de Diputados a propuesta de los grupos parlamentarios.

Esto implico, para que se pudiera integrar el organismo electoral, que los partidos se repartieran cuotas y nombraran como consejeros electorales a quienes consideraban afines. Considero que éste es el antecedente más importante donde la partidocracia tomo el control del organismo electoral y por ende del proceso; a diferencia del pasado, ya no era un solo partido quien controlaba el organismo y el proceso, ahora eran los 3 grandes partidos quienes elegirían a los consejeros –ciudadanos– del Consejo General. En las delegaciones del IFE en los estados, se pretendía que se quedaran como consejeros ciudadanos locales aquellos en los que hubiera consenso de todos los partidos.

Con esta nueva conformación del IFE en 1997, se llevaron a cabo las elecciones federales donde se instaló el multipartidismo y el PRI perdió el control de la Cámara de Diputados. Bajo esta misma conformación del instituto, en el 2000 se produjo la alternancia electoral en la presidencia de la república. Pareciera que caminamos hacía la democracia no? Pero no sería más bien que caminamos hacía la partidocracía? cuando vemos que después de las elecciones del 2000 el consejero Molinar Horcasitas militante del PAN, quien fue propuesto por dicha bancada para ocupar el cargo de consejero electoral, fue invitado a una subsecretaría de Gobernación por el nuevo gobierno panista, y el consejero Zebadúa quien fue propuesta del PRD pasó a ocupar el puesto de Secretario de Gobierno en el gobierno chiapaneco de Salazar Mendiguchía.

Que difícil debió resultar para estos consejeros cumplir al menos dos de los principios que rigen al Instituto Federal Electoral, la independencia y la imparcialidad, imposible que se den cuando quienes forman parte del arbitro electoral son militantes de los propios partidos y tienen comprometido su siguiente puesto.

Ahora bien, a pesar del vicio de origen en la integración del IFE, ha habido resoluciones del Consejo General en materia de fiscalización de los cuantiosos recursos de los partidos políticos que han mostrado cierta independencia de los partidos y del gobierno, tal fue el caso del llamado Pemexgate donde el 14 de marzo de 2003 el IFE sanciono al PRI con mil millones de pesos por las irregularidades del Pemexgate en el año 2000. Este acuerdo fue aprobado por ocho votos a favor y una abstención. Para recordar el caso cito al maestro Woldenberg quien lo resumió así:

El pemexgate es baste claro, y el tribunal nos dio la razón. Para quien ve el expediente es un caso relativamente sencillo. Sale un cheque de 640 millones de pesos de PEMEX al sindicato. Se abre una cuenta del sindicato por 640 millones de pesos. No vuelve a haber un ingreso más. El sindicato autoriza a 6 personas a sacar el dinero por parejas. Sacan 500 millones en efectivo. Aldana saca 140 millones. Esos 140 millones nosotros no los vemos porque él es el secretario del sindicato y tiene ese derecho. Examinamos los otros 500 millones y le preguntamos al PRI, ¿quiénes son estas gentes? De las 6 personas 5 trabajan en las oficinas del PRI, cuatro para la secretaría de finanzas y una en la secretaría de organización. El caso del Pemexgate es contundente. La reconstrucción que cuento realmente quien la realiza es la Procuraduría General de la República. Cuando cierra el caso y pide órdenes de aprehensión, le entrega los expedientes al IFE. Ahí están las declaraciones de las personas que confiesan que en maletas llevaron el dinero en efectivo al edificio del PRI. Como se trata de efectivo reconstruir a dónde fue es imposible, porque precisamente se usa dinero en efectivo para no dejar huella.

El segundo caso, llamado Amigos de Fox, en el que se denunció un financiamiento ilícito en la campaña presidencial de Fox con recursos triangulados por particulares y empresas, llego a la Suprema Corte de Justicia y aunque lento pero el organismo electoral decidió también multar a los partidos que hicieron la alianza que postuló a Fox.

Estos casos muestran la injerencia de la partidocracia en el proceso electoral, concretamente en las campañas electorales a través de la inyección de recursos que rebasan evidentemente los topes de campaña y que hacen inequitativa la contienda electoral.

En 2003 se renovó el consejo general del IFE con una partidización en la elección del nuevo consejo realizada por el PRI y el PAN, que con sus votos lograban las dos terceras partes necesarias para aprobar a los consejeros, se repartieron el consejo de la siguiente manera: el presidente mas cuatro posiciones para el PRI y cuatro para el PAN. Con esto la mayoría del consejo estaba en manos del PRI. Una vez más la partidocracia hizo de las suyas en los nombramientos de los consejeros, que por cierto sólo se pueden llamar ciudadanos por que reúnen lo señalado en el artículo 34 de la constitución, es decir, tienen calidad de mexicanos, son mayores de dieciocho años, y seguramente tienen un modo honesto de vivir; más no los podemos llamar consejeros ciudadanos por que representen amplios sectores de la población, o provengan de organismos de la sociedad civil mediante un proceso abierto, transparente y creíble de selección.

En la integración del consejo en 2003 quedó a la cabeza Luis Carlos Ugalde quien había trabajado con Jesús Reyes Heróles cuando éste estuvo en Washington, también le hizo discursos a Roberto Madrazo. El consejero Marco Gómez fue militante del Partido Verde y había sido asesor del dirigente de ese partido en la Asamblea del Distrito Federal, Alejandra Latapí buscó la anuencia de Elba Esther Gordillo para ser incluida. Virgilio Andrade fue representante suplente del PRI en el IFE y estuvo ligado a administraciones priístas, Rodrigo Morales tiene nexos con Jorge Alcocer quien fue subsecretario en Gobernación, Andrés Albo con trayectoria entre los analistas de Banamex, es muy cercano a Felipe Calderón, y a Teresa González Luna la propuso la esposa de Felipe Calderon.

Una integración del órgano electoral como la mencionada, hace que la toma de decisiones dentro y fuera del proceso electoral se alejen de los principios constitucionales que le rigen, independencia, imparcialidad, certeza y objetividad; respondiendo más bien a la lealtad de quienes los impulsaron.

Ahora bien, el proceso electoral ordinario consta de 4 etapas:
Preparación de la elección Jornada Electoral
Resultados y declaraciones de validez de las elecciones, y
Dictamen y declaraciones de validez de la elección y de presidente electo.

En cada una de estas etapas se verifican una serie de acciones que van concatenadas de manera lógica, donde los partidos y sus precandidatos tienen que ceñirse a la ley y a los acuerdos que el Consejo General del IFE emita al respecto. Por cuestión de tiempo no podré hacer una explicación detallada de cada una de las etapas, sin embargo, resalto algunos momentos importantes donde es más proclive la manipulación del proceso a manos de la partidocracia:
En las precampañas, que hasta la reciente reforma electoral del 2008 fueron reguladas en la ley para evitar los fenómenos como Amigos de Fox.

Registro de candidatos, que ya explico magistralmente el Doctor Orozco Garibay

En las campañas electorales, con el abuso en la contratación de los tiempos en radio y televisión que hacían los grandes partidos se ocasiono una manipulación del proceso electoral continua, pues mucho de estos espacios fueron destinados a la desinformación y a la descalificación de los candidatos. Situación que cobra relevancia en una sociedad teledirigida como la nuestra. Además debemos recordar que en el monitoreo que realizo la autoridad hubo miles de spots no reportados por los institutos políticos de manera especial por el PRD y el PAN.

pag59-187En la reciente reforma electoral uno de los pírricos avances fue la prohibición de la compra de publicidad en radio y televisión por parte de los partidos políticos y de terceros, debiéndose utilizar, para el caso de los partidos, el tiempo del estado que será administrado por el IFE quien está obligado a monitorear la difusión de los mensajes para verificar que se transmitan conforme a la ley. Se prevé que el IFE pautará 23 millones de spots de precampañas y campañas de los partidos políticos durante el proceso electoral 2009, cuyo monitoreo pretende según informe rendido por el consejero Marco Antonio Gómez Alcántara, dar certeza a los actores políticos sobre la equidad de la contienda.
También en las campañas electorales es donde se infiltra dinero que rebasa los topes de campaña autorizados y se condiciona el otorgamiento de los programas sociales, que, de acuerdo a informes de organizaciones civiles que monitorearon en 2006 estas prácticas, hubo una reducción de la intervención de las autoridades federales, sin embargo estas prácticas subsistían a cargo de agentes y operadores municipales de algunos de esos programas y de los programas y recursos sociales estatales y municipales.

En la integración de los funcionarios de casilla, selección y capacitación de los mismos, también hace presencia la partidocracia.

Este punto, la integración de las casillas, es fundamental para cualquier proceso electoral, pues de ellas depende el inicio de la jornada electoral, y la calidad en el desarrollo de la misma, además del conteo de votos y llenado de las actas que posteriormente pueden ser impugnadas por los representantes de los partidos políticos. A pesar de existir un procedimiento en la ley para la selección de los funcionario de casilla, que se verifica, en todos los consejos distritales ante la presencia de los partidos políticos, la realidad es que, según la fuerza política que impere en el distrito del que se trate, y ante la apatía del ciudadano electo de acudir a desempeñar el cargo que le ha sido asignado, se prepara un ejército de militantes del partido para que el día de jornada electoral, ocupen los cargos de funcionarios de casilla, ante la inasistencia de los ciudadanos electos, recurriendo a las causales que señala la ley de cuando se pueden tomar ciudadanos de la fila para ocupar dichos cargos. En los casos que no sucede esto, y sí acude el ciudadano insaculado a desempeñar su cargo, nos encontramos ante el problema de que no fue debidamente capacitado y la instalación y cierre de la casilla, requieren cierto grado de especialización que no tiene el ciudadano de a pie, pero sí, los representantes de los partidos, que por ley tienen derecho a ser acreditados ante las casillas, y que ante la inexperiencia del ciudadano se ofrecen a conducir las actividades de la jornada, de manera especial, el llenado del acta de escrutinio y cómputo. Esto es posible, y ocurre entre otras cosas debido a que los partidos políticos no logran cubrir con representantes la totalidad de las casillas, por lo que es común, que sólo exista representante de un solo partido en muchas de las casillas electorales.

Para concluir señalaría que la democracia tiene el reto de sacar a la partidocracia de la dirección de la institución electoral; se debe rehacer el instituto como un ente realmente autónomo, sin ligas partidistas que limiten su actuar; debemos pensar en una fórmula para desterrar las cuotas de partido; se tiene que acabar los grupos de operadores dentro del organismo que se ponen al servicio de los intereses de los políticos.
Como ciudadanos, el reto mayor que tenemos es redescubrir la política, no dejar que siga siendo un asunto de unos pocos; no dejar que la clase política actúe bajo la influencia de Maquiavelo quien definió a la política en el siglo XVI como la disputa por el poder entre los príncipes o las élites gobernantes.

El reto es, entender que la democracia es más que sólo la realización de procesos electorales que no llegan a mejorar las condiciones de vida. Porque si alguien piensa que con la alternancia en el poder que se dio en el 2000 llegó la democracia a México, les recuerdo que sigue vigente el mismo modelo económico que permite que unos pocos se sigan enriqueciendo a costa de la marginación y la pobreza de muchos, y que los niveles de pobreza de acuerdo al Comité Técnico de medición de la pobreza, del año 2000 a la fecha va en crecimiento la pobreza patrimonial, la de capacidades y la alimentaria.

Como lo señala el Dr. Ignacio Medina Nuñez:
El gran reto del presente es la profundización de la democracia al estilo de los griegos antiguos: dejando de lado sus grandes limitaciones históricas al haber excluido a esclavos y mujeres, su gran legado es la identificación del ciudadano con la política. Participación ciertamente en procesos electorales, pero el gran significado de la democracia estaba en la responsabilidad colectiva de cada ciudadano para influir en las decisiones de sus comunidades.1

1 Medina Nuñez Ignacio. Análisis plural, cambio radical o conflicto social. Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, A.C. Tlaquepaque Jalisco. México 2006.




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