“Crisis Financiera y Monetización de la Plata: Una Oportunidad”

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Muy buenos días a todos ustedes.

pag33-187Agradezco al Colegio Nacional de Economistas, en la persona de su presidente Ángel Buendía, el que haya tenido a bien convocar, junto con la Asociación Cívica Mexicana Pro Plata A.C., a este foro de análisis. Es para mí un honor el que el prestigioso Colegio Nacional de Economistas se haya interesado en estudiar el Proyecto de Monetizar la Plata para protección del ahorro popular.

Estamos contemplando, día a día, el colapso mundial del castillo de naipes económico que se construyó desde 1971, año en que los Estados Unidos dejaron de respaldar sus dólares en oro, y rompieron así la obligación contraída en 1944 en el Tratado de Bretton Woods.

El castillo de naipes se cae, y no hay poder alguno que pueda impedir su derrumbe, a pesar de que se movilizan millones de millones de dólares para intentar su rescate. Ello equivale a darle al paciente más de la medicina que le ocasionó la enfermedad.

Todas esas cantidades colosales revelan una ridícula impostura: querer que se considere como valioso lo que carece de existencia real, pues el dólar, a partir de 1971, no es más que un número, carente de alguna cualidad que lo sitúe dentro del ámbito de lo que existe. Un billón de ceros, aunque sea un billón, sigue siendo un billón de ceros.

¿En qué consistió el castillo de naipes? Consistió en una expansión de crédito mundial continua, irrestricta, desde 1971. Esta expansión de crédito bancario – crédito fabricado en libros, de la nada – produjo un aparente auge. Pero toda expansión de crédito y de dinero en circulación es deuda, deuda que alguien tendrá que pagar.

En el otoño pasado culminó la borrachera financiera, y ha comenzado la cruda mundial. El crédito está paralizado; el sistema financiero americano no otorga crédito porque los grandes bancos del extranjero saben que sus activos consisten en pura chatarra, y se preparan para las pérdidas que van a tener que reconocer, acumulan efectivo y no quieren prestar.

La deuda de los Estados Unidos es tan grande que todos los activos financieros de la banca mundial no alcanzarían a pagarla. Los Estados Unidos han incurrido un déficit fiscal de $1.5 millones de millones de dólares en tan solo 14 meses, en un esfuerzo desesperado por sostener este castillo de naipes que ha creado su sistema financiero. Esto representa más del 10% de su Producto Bruto Nacional, y se proyecta que en el año fiscal que corre, el déficit será de más de $2 millones de millones de dólares.

Desde hace años venimos advirtiendo que todo esto sucedería. Lo expresamos en un libro escrito hace seis años, llamado: ‘La plata y la zozobra del papel moneda’. Entonces algunos no creían, pero la crisis ya llegó. Y ahora estamos advirtiendo lo que vendrá, hacia el verano de este año, un colapso espantoso, aunque algunos prefieren no ver las evidencias.

Pero no hay vuelta atrás, será así: la economía de los Estados Unidos se dirige hacia un enorme colapso. Al estallido de las burbujas de los créditos chatarra, de la bolsa y del mercado de derivados, viene ahora el estallido de la burbuja de los bonos del Tesoro y el consiguiente derrumbe del dólar. Los Estados Unidos están desahuciados; están Madoffizados.

Según diversos organismos como el BID, la CEPAL, el FMI, cuando esta crisis impacte en México, seremos uno de los países más afectados, dada nuestra estrecha dependencia del dólar. Por ello, nos parece sumamente oportuno que este foro analice uno de los instrumentos que tenemos a la mano para protegernos y, especialmente, para ayudar a los sectores que no están bancarizados, que representan el 70% de la población.

Ante este escenario de crisis mundial, desde hace años en México tenemos una propuesta importante: introducir la onza de plata “Libertad” como dinero, en paralelo y de forma complementaria a nuestro peso.

Es cierto que esta medida no resolverá todos los problemas que vienen, pero retomar la plata en paralelo con el papel dinero que usamos sería una medida saludable y sencilla, no inflacionaria y sin costos para el Erario, que va a ayudar a mantener la paz y la cohesión social, porque nos dará un medio sencillo para poner a salvo parte de nuestros ahorros. Esto es urgente en vista de que las grandes mayorías ya empiezan a ver evaporadas sus pensiones y disminuido el poder adquisitivo de su dinero, debido a la crisis.

La inflación monetaria que se aproxima, una vez que se desborden los trillones de dólares inyectados por los bancos centrales en los Estados Unidos y en el mundo, impactará severamente el poder adquisitivo de las población, ampliando más la brecha entre pobres y ricos. Es indispensable para conservar la tranquilidad social, que se proteja y aliente al ahorro.
Si la crisis se originó por una orgía de deuda y de consumo, despreciando el ahorro y el crédito limitado y sano, la solución es estimular el ahorro para comenzar a sanar las economías. Es urgente la necesidad de impulsar el ahorro, única forma, absolutamente, de lograr la salud económica mundial.

La única verdadera alternativa para el mundo y para México en su estado actual, es incrementar el ahorro. Y, en este sentido, la moneda de plata convertida de dinero tendrá un atractivo irresistible, pues espontáneamente, sin necesidad de promoción alguna, el público preferirá ahorrar en estas monedas. El ahorro en plata protegerá a las familias contra la devaluación del peso y la devaluación del dólar sobre el cual descansa el valor del peso.

Los programas para incrementar el gasto público quizás sean indispensables políticamente para aliviar el padecimiento de los sectores más débiles, pero ésta ayuda tendrá un costo que inevitablemente se reflejará en el deterioro del poder adquisitivo del peso. El Banco de México ya nos dice que la inflación de precios alcanzó en 2008 un 6.53%, pero es de esperar que la inflación futura sea todavía peor, y es preciso prepararnos a ello.

Fue previendo todo esto que se presentó al Congreso, en diciembre de 2007, la Iniciativa para convertir la onza de plata “Libertad” en dinero, en forma gradual y en paralelo al peso, para que nuestra población tenga un refugio seguro donde colocar por lo menos una parte de sus ahorros.

Tristemente, no se ha podido lograr ese objetivo, porque el Banco de México ha querido a toda costa adherirse al modelo del castillo de naipes que ahora se colapsa, y se empeña en bloquear el Proyecto sin tener una sola razón válida para ello.

Tomás Édison tuvo muchas dificultades en explicar la importancia del foco eléctrico cuando la iluminación era de gas. Sólo se aceptó la iluminación eléctrica, después de que Édison iluminó parte de la ciudad de Nueva York, una noche. Cuando la gente vio, entonces creyó. Así será la monetización, un éxito enorme en cuanto se vea.

Así, el Banco de México tiene que vencer su resistencia, que no es más que ideológica. Y, en este sentido, tanto los especialistas en economía como los medios pueden ayudar mucho, convenciendo a esa institución de que esta medida causará una satisfacción general entre toda la población.

La simpatía popular hacia la plata está comprobada por una encuesta que realizó en julio del año pasado el Centro de Estudios de la Opinión Pública del Congreso, la cual reveló que el 81% de los mexicanos quiere tener y usar moneda de plata; una cifra realmente sorprendente.

Por otra parte, la opinión general en la Cámara de Diputados, así como en el Senado, es muy favorable a la monetización, y los Gobernadores de todos los estados, reunidos en el marco de la CONAGO, en dos ocasiones han firmado sendos puntos de acuerdo en respaldo a esta medida.

No me puedo imaginar otro tema sobre e cual los mexicanos y sus líderes se pudieran expresar con tanta unanimidad.

México, país pacífico que no interviene en los asuntos de otras naciones, puede tener la gloria de mostrar al mundo los resultados magníficos de monetizar la moneda de plata, metal que simboliza a nuestra Patria.

Gracias a nuestro Congreso – hago votos por que así sea -, México mostrará el camino a la restauración de la prosperidad mundial: el fomento al ahorro, por un medio de ahorro popular de insuperable aceptación: la onza de plata ‘Libertad’ convertida en dinero.

Muchas gracias.




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